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“Covunco después de enero", un paisaje hecho canción hace más de 40 años

Se trata de la zamba compuesta en 1980 por Ernesto “Quique” Rubio e interpretada por la voz de Ada Noel con los acordes de guitarra de Carlos Denda.

“No sé que tiene el Covunco cuando se llega el verano. Cielo, sauces, que lindo hermano. Río, bardas, hilos dorados”, así dicen los primeros versos de una canción que trascendió las fronteras del Valle del Covunco y llegó hasta lugares impensados ni tan siquiera imaginados. “Covunco después de enero” es una clara semblanza de la belleza prodigiosa que le imprimió Dios y la naturaleza misma a este rincón neuquino enclavado a ambas orillas del cordillerano arroyo que le otorga identidad a estas tierras.

“Quique” Rubio, un vecino y avezado periodista y escritor zapalino, es el autor de la letra y música de esta zamba que retrata a la perfección la mística y la templanza que envuelve a este mágico lugar, teniendo al histórico Puente de Piedra como el protagonista central de esta historia paisajística hecha canción. Eran los comienzos del década del 80 del siglo pasado cuando Rubio en sus periódicas visitas al arroyo (al que todos consideran río hasta hoy) le dio forma a las letras que “danzaban” en su mente cada vez que llegaba a disfrutar del paisaje y las aguas que bajaban de la Cordillera.

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Ada Noel y Carlos Denda a orillas del arroyo Covunco.

“Venía a este lugar con mi pequeño hijo como pretexto de lavar el auto pero en realidad estábamos enganchados con el paisaje y su templanza”, pronunció emocionado “Quique” en el mismo lugar en el que hace 43 años atrás escribió la zamba que inmortalizó al viaducto pétreo y a toda su belleza paisajística que lo rodea. “Después de muchos años estoy una vez más en este lugar tan lindo que es un remanso para la vista, para el espíritu y fue precisamente aquí donde escribí la canción “Covunco después de enero”, repasó. Así las letras quedaron plasmadas en un papel y guardadas en un baúl hasta que, como fruto de un destino “justo y bondadoso”, apareció el joven matrimonio de artistas compuesto por Ada Noel y Carlos Denda y le pusieron voz y una magistral interpretación en guitarra y la canción cobró vida y levantó un vuelo que persiste hasta la actualidad y promete ser eterno e indisoluble.

Nacimiento de la canción

El padre de la canción emblema del Valle del Covunco se llama Ernesto Enrique Rubio, al que todos en la “ciudad del viento” conocen simplemente como “Quique”. Ha sido y es una persona multifacética que ha navegado por “las aguas” de las artes, las ciencias y las letras. Nació en San Martín, provincia de Buenos Aires el 27 de diciembre de 1939. Llegó a la ciudad en los primeros años de la década del 70. “He estado siempre ligado a este tipo de actividad que es casi una travesura, pero toda mi familia está vinculada a lo que es el arte desde distintos puntos de vista. Mi mamá Alicia Alfonso (casada con Domingo Enrique Rubio) fue una excelente cantante, tengo además un tío que es un ícono de la música cuyana. Alfredo Alfonso es muy conocido en la provincia de San Luis porque junto a José Adimantos Zavala escribieron la popular cueca “La Calle Angosta”, relató.

Siguió diciendo que “mi actividad se ha desarrollado dentro de esos planos que tiene que ver mucho con la pintura y también muy importante en el marco de mi vida fue la danza folklórica donde tuvimos la oportunidad junto a mi señora Martha de sacar el primer premio en Cosquín, en 1968”.

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Ernesto Enrique Rubio, en la “ciudad del viento” todos lo conocen como “Quique”. Ha sido y es una persona multifacética que ha navegado por “las aguas” de las artes, las ciencias y las letras.

Una de las actividades más recordadas de Rubio en Zapala fue el periodismo escrito y también radial a través de su emisora FM Sur. “Durante veinte años fui periodista de un prestigioso diario de la región, entonces he conocido toda la zona en donde me tocó, entre tantas, conocer a Mariano Moreno y Covunco. Quedé impresionado por la maravillosa presencia física y de tranquilidad y espiritual que da ese lugar, para mí es casi mágico”, resaltó. “Quique” comentó que quedó tan atrapado por la geografía del lugar que quiso ofrecer parte de la visión que tenía de este lugar covunquino. “Con mi canción quise, ni más ni menos, pintar metafóricamente lo que es Covunco. En las letras está marcada esa dicotomía que existe entre los dos, el calor con su verde floreciente y el agua, y allí también el frío que es característico de la zona por ser patagónica”.

Respecto al nacimiento de la zamba que en sus tiempos compitió mano a mano con las letras del mismísimo Marcelo Berbel dijo que: “La canción surge porque siempre quedé atrapado a ese lugar apenas lo conocí y una suerte de travesura, yo decía que iba a lavar el auto y me iba con mi hijo para poder pasar el mayor tiempo posible en ese lugar mágico. Quedó muy grabado en mí, no solo la forma, el paisaje, el río, todo es una bendición de Dios”, resumió.

Más adelante ponderó enormemente la labor artística y musical de Ada Noel y Carlos Denda, quienes tuvieron el privilegio y la responsabilidad de darle alas a la canción a través de su interpretación en cada rincón cultural que pudieron.

“Cada vez que escucho esta zamba me lleva a este lugar, que es casi mágico, porque reúne todas las cosas que una persona no puede ser indiferente como a su paisaje, a su clima, yo siempre lo recuerdo verde, además es un lugar de descanso físico y espiritual. Tiene algo muy lindo, que es más que gratificante para los que viven ahí, que quizás lo toman normal”.

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Esta semana después de 13 años de la disolución del dueto zapalino se juntaron al pie de Puente de Piedra para grabar en video para LMNeuquén la popular canción y además es el primer registro fílmico de la pareja cantando este tema en toda la historia de la zamba covunquina.

Ada, la dueña de la voz angelical

Las letras escritas de la canción esperaban su nacimiento, ya que estaba destinada a volar por el cielo infinito del mundo de las melodías. Hasta que llegó el día en que la zamba se “arrimó” a las manos de un joven matrimonio zapalino que hacía sus primeras armas como dueto musical. Ada Noel y Carlos Denda conocieron la canción, se enamoraron y la adoptaron como propia y así la sintieron y así la transmitieron hasta donde más pudieron. “Esta zamba es muy bella y rica en su letra, describe tal cual es Covunco. También fue muy lindo y emocionante poder haberla cantado al pie del puente. Mi corazón se llenó de alegría y de nostalgia también”, expresó Ada luego de haber entonado la canción con su voz angelical que se mezclaba con el suave murmullo de las aguas.

Ada, o “Vicky” como la mayoría la llama cariñosamente, nació un 29 de agosto de 1962 en San Luis capital. Su padre, Luis Beltrán Gallardo, era un suboficial militar y en su momento fue trasladado al RIM 10 de Covunco. En esos años cursó sus estudios primarios por partes en las escuelas 36 del barrio militar, 135 de Mariano Moreno y 73 de Covunco Arriba. Finalmente su padre fue trasladado al ejército de Zapala y entonces ella y sus tres hermanos culminaron su escolaridad en la mítica Escuela de Frontera 1. “Fue un verdadero sacrificio poder estudiar en aquellas épocas”, recordó. Respecto a los paisajes de la canción señaló que “mi niñez y parte de mi adolescencia la pasé en la Usina por eso recuerdo muy bien el paisaje de toda la zona de Covunco”.

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Quique, Ada y Calors en los estudios de FM Sur luego de grabar el CD en el año 2000.

“Mi pasión por el canto me la enseñó y me la transmitió sabiamente mi madre Ada Victoria Vivanco, por eso me lleno de alegría y gratitud poder seguir haciéndolo cada vez”, expresó con un dejo de nostalgia mezclada con orgullo. Con ese talento innato en su sangre y mientras lo iba puliendo exquisitamente llegó el amor a su vida de la mano de Carlos, un joven músico y eximio guitarrista. Así juntos comenzaron a trazar sueños y a compartir la pasión musical. “Estábamos de novios con Carlos y yo empecé a cantar, primero con mucha vergüenza y después de casados lo empezamos a hacer más asiduamente y nos conformamos como dúo, como Ada Noel y Carlos Denda en el Festival del Pehuén en el año 1985 en Curacautín, en el vecino país de Chile”.

En todos los escenarios posibles Ada siempre recibió los mejores halagos y devoluciones de los públicos y de sus pares por su voz angelical y melodiosa capaz de transmitir las emociones más profundas que impactaron en los corazones y erizaban la piel de todos. Así fue pasando la historia hasta que hace 13 años esa voz prodigiosa se fue alejando poco a poco de los espacios culturales hasta transformarse en un inolvidable recuerdo.

En la vida de “Vicky” se fueron presentando mil batallas personales y fue saliendo adelante por voluntad propia y con la férrea compañía de su familia. Hace poco decidió retomar el rumbo de su pasión y paulatinamente va recuperando su mejor versión. “Lo mío es un don y todo el mundo siempre me dice que voy a salir adelante y que vuelva a los escenarios. Me ayuda en ese proceso una profesora de canto y estoy aprendiendo técnicas y cantando otras cosas. Así es que hoy lentamente voy encontrando el camino para fortalecerme y poder volver a cantar”, contó. Por último, muy entusiasmada Ada lanzó un deseo al aire: “Me gustaría que trascienda en toda la provincia esta hermosa canción y que sea rescatada por los jóvenes”.

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Carlos, maestro de los acordes melodiosos

“Covunco después de enero” fue una canción muy importante para nosotros porque nos abrió las puertas, fundamentalmente porque era una canción nueva e inédita. Con los años pudimos también trascender a través de un CD grabado en Buenos Aires”, así Carlos Denda retrata el inmenso agradecimiento que siente y sienten por esta zamba que de alguna manera les allanó el camino musical donde dejaron impreso una huella indeleble.

Esa obra digital fue apadrinada por Hamlet Lima Quintana y fue producida por el sello Irco Video y grabada en los Estudios Cosentino de Capital Federal. “Para Volver a Ser” se llamó el CD entre las cuales sobresalió la zamba covunquina entre otras 16 canciones. El trabajo fue presentado oficialmente el 16 de diciembre de 2000, en el Cine Teatro Municipal de Zapala, junto al recordado poeta, periodista y escritor.

De alguna manera esta fue la proclamación de popularidad de la canción pero hay un antecedente histórico que marca la primera y verdadera presentación de la zamba de “Quique” Rubio. “En el año 1988 nos convocaron como músicos de la zona centro para hacer un casete de la provincia, donde cada región estaba representada. Yo tenía la canción que Enrique me había dado con letra y música y lo único que hice fue introducir algunos arreglos musicales y cambiar el estribillo para que tenga un poco más de fuerza”, contó Carlos.

Agregó que “fuimos y grabamos esta zamba que por supuesto era nueva, inédita y no la conocía nadie. La pudimos inscribir en SADAIC y ahí arrancó toda la rica historia de “Covunco después de enero”. El productor de aquella obra musical fue René Iván Cosentino, un crítico de espectáculos y de música, con quien 12 años después tuvieron la oportunidad de grabar su primer CD. La grabación en el año 1988 fue en el subsuelo de la municipalidad de Neuquén y cantada luego por primera vez en la Asociación Cultural Conrado Villegas de la ciudad capital.

Carlos nació el 1 de agosto de 1960 en la ciudad de 9 de Julio (provincia de Buenos Aires) y arribó a Zapala en el año 1980 con el título de Profesor de guitarra egresado del Instituto Musical “Weber” y del Instituto Folklórico Argentino.

Al año siguiente ingresó a trabajar en el Centro de Iniciación Artística 2 de la ciudad. Allí conoció a Martha Nidia Quiroga, esposa de “Quique” Rubio. Al paso del tiempo ambos matrimonios se hicieron entrañables amigos. “Nos juntábamos casi todos los fines de semana los cuatro. Ellos eran fanáticos del folclore y habían ganado Casquín como pareja de baile en el año 1964 y yo había ganado como artista revelación en el año 1984, así que había siempre cosas en común”. En esa fluida amistad comparten la canción y después el resto es historia.

“Quique tenía la particularidad de que le ponía música a todo lo que escribía. Yo solo cambié el estribillo y le hice algunos arreglos musicales. La música original la hizo Enrique, con los pocos acordes que sabía. Después hicimos algunos arreglos vocales, entonces se cambió toda la zamba y fue así que nació”. El matrimonio de Ada y Carlos se mantuvo firme por 28 años, después pasaron cosas que torcieron el destino y cada uno tomó rumbos distintos. Hoy el tiempo ha pasado, las aguas se calmaron y las heridas se sanaron. En primer lugar siempre estuvo la familia especialmente sus hijos Silvana Noel, Carlos Alberto y José Luis. Este último es el único descendiente que siguió el camino de la música, es Profesor de música y guitarrista y junto a su padre actúa como músico en el grupo vocal e instrumental Sanampay.

“Yo la quiero mucho a Ada. Es la mamá de mis hijos. Me preocupo si no está bien. Mis tres hijos están con ella y es una relación buena que tenemos, porque tiene que ser así, es sanador, es saludable. Esto que hicimos hoy de grabar juntos la canción después de 13 años fue muy bueno. Somos grandes, adultos y ya con mucha vida recorrida. Fue muy lindo para ella, para nuestros hijos y para mí. Entonces puedo decir que al igual que Covunco siempre hay vida después de enero”, concluyó.

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Ada Noel con la letra original de la canción.

Cantada en la Conrado Villegas

“Covunco después de enero”, es una zamba covunquina escrita por el periodista Ernesto Enrique “Quique” Rubio en el año 1980 al pie del Puente de Piedra en la zona que se conoce como Portada Covunco sobre el arroyo del mismo nombre. La canción fue grabada por primera vez en el subsuelo de la municipalidad de Neuquén y cantada luego al público en vivo en la Asociación Cultural Conrado Villegas en el año 1988 en el marco de la presentación de un libro y de un casete de músicos neuquinos. Fue una Antología Poética del Neuquén “Voces a Mano”. Fue la primera edición del ECUN (Ediciones Culturales Neuquinas) y el cuarto casete grabado por la entidad oficial, correspondiente a Músicos Populares del Neuquén, material de la etapa inicial de EMUN (Ediciones Musicales Neuquinas). La labor de edición y grabación de ECUN Y EMUN fueron responsabilidad de la entonces subsecretaria de Cultura del Neuquén. El casete que llevó como título de “Músicos Populares del Neuquén” incluyó temas de Los Aucas Sureños, Carlos Denda y Ada Noel (Zapala), grupo Tromen (Chos Malal), Alberto Zapata (Cutral Có), Trío Joven, Los Trashumantes y Raíz y Alma.

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