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Taquimilán ofrecerá a los visitantes un recorrido con mil encrucijadas entre pasajes delimitados por vegetación viva, en un entorno natural imponente.
En una tierra marcada para siempre por las minas de carbón —que moldearon la vida y la identidad de toda una comunidad— y donde el mito del Pueblo Encantado se ha arraigado en las venas de sus habitantes generación tras generación, desde hace cuatro años crecen en silencio, pero con firmeza, las plantas que darán forma al primer laberinto de vegetación viva en la provincia y en el norte neuquino.
El proyecto, impulsado por la Municipalidad de Taquimilán bajo la gestión del intendente Juan Carlos Montesino, busca transformar el paisaje y la experiencia del visitante. Este “sistema complejo de caminos que dificultan la orientación y obligan a la búsqueda de una salida” no solo invita al juego y la reflexión, sino que se despliega al pie del imponente cerro Naunauco, cuya silueta vigila desde siempre los sueños y desafíos de la región.
Así, naturaleza, historia y comunidad se entrelazan en una propuesta que apunta a revitalizar el vínculo con el entorno y con la memoria colectiva. Desde su génesis en 2021, el laberinto fue concebido por las autoridades municipales de entonces —bajo la gestión del intendente Santiago Arias— como un atractivo destinado a realzar aún más la leyenda del ancestral pueblo misterioso. Esta historia, convertida en marca registrada de Taquimilán, ha envuelto a la localidad en una atmósfera de influencias sobrenaturales, mágicas y maravillosas, tan fascinantes como irreales, que siguen latiendo en el imaginario colectivo de sus habitantes.
Sobre las virtudes de este nuevo atractivo —que crece y se desarrolla a escasos metros del portal de acceso a Taquimilán, sobre la ruta provincial 29, ramal de la emblemática ruta nacional 40— el intendente Montesino dialogó con LM Neuquén y explicó: “El proyecto del Laberinto Pueblo Encantado surgió a raíz de la necesidad de generar un nuevo espacio recreativo en la localidad, que resulte atractivo para el turismo y que aumente considerablemente la cantidad de visitantes”.
Montesino también destacó el vínculo simbólico con la leyenda local: “Con su creación también se busca conectarlo con el misterioso fenómeno del Pueblo Encantado, un suceso que ronda entre lo místico y un efecto natural al que todavía no se le ha dado una explicación científica, pero que es un ícono que nos identifica como localidad. Muchos lo han definido como un ‘portal a otra dimensión’”.
El mandatario comunal recordó que “esta iniciativa fue impulsada por el gobierno municipal en el año 2021, durante la gestión del intendente Santiago Arias”, y que contó con el respaldo del gobierno nacional para concretar la primera etapa del proyecto, centrada en la plantación de dos variedades de arbustos: Crataegus y Piracanta, especies elegidas por su resistencia y valor ornamental.
Con un horizonte de crecimiento estimado en cuatro años, las autoridades locales ya están activando el operativo para reforzar el espacio mediante la incorporación de nuevas plantas que completen el “circuito verde” del laberinto. En ese sentido, el intendente Montesino expresó: “Tenemos todas las esperanzas de terminar la segunda etapa de trabajo en un lapso de un año, para comenzar a explotar la actividad en este mágico lugar, al que le ponemos todas las expectativas y confiamos en que va a ser un éxito rotundo”.
El Laberinto fue originalmente enmarcado dentro de una propuesta turística y cultural impulsada por el plan Argentina Hace, y contempló la plantación de 1.500 arbustos pertenecientes al género Crataegus y Piracanta, de la familia Rosaceae. Con una duración estimada de tres a cuatro años para su consolidación, la obra se llevó adelante gracias a un convenio entre la Dirección Nacional de Gestión de Obras y la Municipalidad de Taquimilán, marcando un hito en el desarrollo de infraestructura recreativa en la región.
Bajo el amparo del encanto del “pueblo misterioso y casi fantasmal”, el Laberinto tomó vida como un homenaje a la simbiosis entre lo turístico y lo cultural, enraizado en el imaginario colectivo de Taquimilán. Así lo explicó la directora de Turismo, María Laura Chamlat: “A los laberintos se les adjudica un significado espiritual, asociado a los rituales de iniciación, donde se representa un viaje que provoca una nueva forma de ver la vida, como podemos encontrar en el mito de Teseo y el Laberinto”.
Chamlat también destacó el valor simbólico del proyecto: “Es por esta razón que, al encontrarnos con relatos de antiguos pobladores que aseguraban haber viajado a otro lugar mediante el Pueblo Encantado, podemos relacionar que un laberinto sería un proyecto significativo que conecte ambos atractivos del turismo mitológico”.
Según numerosos testimonios, esta mítica formación de casas aparece y desaparece en una extensión de casi tres kilómetros, a los pies del cerro Naunauco, relativamente cerca del casco urbano de Taquimilán. El 23 de junio de 2009, en una fría tarde de invierno, la vecina Orfelina del Carmen Salazar —entusiasta historiadora local— logró capturar por primera vez en video al esquivo Pueblo Encantado, utilizando una vieja cámara VHS.
En paralelo, su esposo Julio Narambuena lo documentó en fotografías. Desde entonces, ambos han dedicado años a intentar desentrañar los misterios de esta ilusión, fantasía, espejismo, fenómeno natural, mito… o quizá la leyenda de un portal hacia otra dimensión aún desconocida.
Dándole nueva vigencia al relato, durante el último fin de semana, Candela Sánchez —otra habitante de la localidad— logró capturar en una fotografía el simbólico conjunto de antiguas viviendas que se “dibujan” en el horizonte del cerro, emblema de este lugar. A su testimonio se sumaron otros registros fotográficos y audiovisuales que rápidamente se viralizaron en redes sociales, reavivando el asombro y la curiosidad por este fenómeno que sigue desafiando toda explicación.