La ministra Tanya Bertoldi dio detalles de la inversión de USD 175 millones y deslizó una dura crítica técnica sobre por qué fracasó el proyecto anterior.
Los accesos a Neuquén capital, ese punto de fricción cotidiano para miles de conductores que entran y salen de la ciudad por la Autovía Norte, están a punto de empezar a cambiar, aunque todo demandará algo de "paciencia".
La ministra de Infraestructura de la provincia, Tanya Bertoldi, dio una detallada descripción en Línea Abierta de LU5 del plan de 175 millones de dólares que el gobernador Rolando Figueroa y el intendente Mariano Gaido anunciaron para reordenar la Autovía Norte.
Además, la funcionaria provincial hizo un diagnóstico de época de lo que hoy es un cuello de botella permanente y que nació, según reconoció, de un proyecto en su momento bien pensado pero mal ejecutado.
Según explicó Bertoldi, todo pasa por un cambio de función de los accesos a la ciudad de Neuquén. Es para que la Autovía Norte, la histórica Ruta 22, deje de tener interrupciones perpendiculares y se convierta en una vía de circulación rápida y continua. Para eso, la Provincia identificó los dos puntos que hoy concentran buena parte del caos vehicular de la ciudad.
El primero es el cruce de Casimiro Gómez, al que la ministra no dudó en calificar de un verdadero "caos": una doble rotonda que definió como "rarísima", sin iluminación ni cartelería, donde el tránsito se traba de forma constante.
El segundo es el cruce con avenida Los Paraísos, una obra que se había inaugurado hace poco tiempo, pero que debió corregirse sobre la marcha con una colectora, después de que los accidentes se multiplicaran por la forma en que los vehículos se incorporaban directamente a la autovía.
La respuesta técnica, adelantó Bertoldi, es elevar la traza principal en esos puntos críticos y dejar que el tránsito de cruce pase por abajo.
"Hablamos de cruces aéreos, y entonces la autovía va a ser una vía directa, sin interrupciones perpendiculares", resumió la ministra, quien precisó que dentro de Vialidad Provincial esta clasificación se conoce como de "circulación rápida".
Sobre por qué estos puntos conflictivos no se resolvieron desde un principio, Bertoldi fue franca desde su condición de arquitecta y experiencia en proyectos ejecutivos. El diseño original de la Autovía Norte ya contemplaba estos cruces, así como los rulos que todavía faltan completar en el Cañadón de las Cabras.
"La obra se había proyectado, o sea, el proyecto estuvo bien, pero la obra estuvo mal", sostuvo, en referencia a una iniciativa que quedó paralizada durante la administración de Omar Gutiérrez, que recibía fondos de obra pública del gobierno de Alberto Fernández, a través del entonces ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis.
La ministra explicó que, entre la etapa de proyecto y el llamado a licitación, se aplicaron recortes que dejaron a la ciudad con la traza que hoy la desvela: la autovía circula en doble mano hasta la altura de Ruta 67 y luego se reduce a una sola vía, generando un embudo justo antes del ingreso a Casimiro Gómez.
"Eso no tendría que haber sucedido nunca", afirmó, y atribuyó esas decisiones a otra gestión de gobierno.
El plan no se agota en la capital de Neuquén sino que está pensando en las conurbaciones. Bertoldi repasó también el estado de la Ruta Provincial 67, conocida popularmente como "la ruta del petróleo" por atravesar la meseta camino a Vaca Muerta. Su conversión a doble vía ya está en marcha, con un avance cercano al 30%, y la ministra proyectó que estará terminada el año próximo.
A eso se suma un anuncio del que hasta ahora no había demasiados datos. Antes de fin de año se licitará un bypass que unirá la Ruta 67 con la Ruta 7 a la altura de Centenario, financiado con recursos de YPF a través del fondo de infraestructura. También funcionaría como el acceso oeste de esa localidad, en zona de la meseta.
La obra apunta a sacarle presión al tránsito pesado que hoy atraviesa Centenario, Vista Alegre, camino a la actividad hidrocarburífera. "Queremos aprovechar el verano para que este bypass también esté en ejecución", explicó Bertoldi, en alusión a que las bajas temperaturas del invierno patagónico complican los trabajos con hormigón.
Sobre los tiempos, la ministra no ofreció promesas apresuradas. Calculó que las intervenciones licitadas esta semana sobre la Autovía Norte demandarán "por lo menos dos años", un plazo mayor al de una obra nueva porque implica trabajar sobre rutas que ya están en pleno uso.
Bertoldi anticipó, además, un dato importante para quienes circulan a diario por la zona. Antes de poder cortar el tránsito en Casimiro Gómez, la Provincia necesita que esté habilitado al cien por ciento el acceso alternativo que conecta con el puente a Cipolletti, dado que cerrar ambos puentes en simultáneo resultaría inviable.
"Es un trabajo que nos va a llevar un tiempo más", reconoció, y detalló que la planificación de los desvíos se coordina junto al municipio de Neuquén, Vialidad y las empresas adjudicatarias, con especial atención a las alternativas para el Z1, uno de los sectores que hoy accede a la ciudad por ese cruce.
Pese a los plazos extendidos, Bertoldi pidió paciencia y enmarcó el esfuerzo en una deuda pendiente de larga data. Son obras que "se tendrían que haber hecho mucho tiempo atrás" y que, una vez concluidas, prometen mejorar "la calidad de vida a todos los que circulamos por ahí".