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Por sorpresa, la Policía neuquina montó un operativo en el puente carretero y redujo la circulación a una mano. En Cipolletti el colapso y la indignación se hicieron sentir.
La Policía del Neuquén resolvió implementar, en forma sorpresiva, controles de tránsito en el ingreso a Neuquén por el puente carretero reduciendo el acceso a una sola mano. Sí, a una sola mano.
La medida desvirtuó totalmente la movilidad de la región, porque se terminó saturando no solo la ruta 22 sino también el tercer puente. Esto generó que en Cipolletti, la calle Pacheco y la San Luis se convirtieran en un hormiguero vehicular.
"Abandonad toda esperanza, quienes aquí entráis", la frase yace sobre las puertas del infierno en la Divina Comedia. Hasta allí, ha llegado Dante con Virgilio, el poeta, y se dispondrán a cruzarlas para recorrer los nueve círculos del infierno. Puedo asegurar que la frase la visualicé inscripta en el ingreso a calle Pacheco cuando a las 9 la tomé para ir a Neuquén.
Estratégicamente había elegido ese horario para evitar el tránsito de la hora pico de la mañana. A las 9 la fluidez se hace sentir y uno llega a Neuquén en cinco minutos y con tiempo para buscar dónde estacionar y caminar las cuadras que hagan falta. A las 10 tenía una reunión importante y soy un periodista organizado cuasi obsesivo.
La fila de autos agusanada e interminable reptaba lentamente sobre la Pacheco. A las 9:42 recién estaba a la altura de la terminal. Viendo que la odisea del tránsito era interminable y que a la reunión no llegaba a tiempo, puse valizas y giré para retornar por la Pacheco libre. Todos los planes y logística realizados una semana antes, se esfumaron en un abrir y cerrar de ojos.
Me estacioné para avisar que debía suspender las reunión por razón que me excedían. Luego, consulté por la situación con algunas fuentes policiales.
Lo cierto es que que me confirmaron: "es un control de rutina que se está haciendo y se redujo el tránsito a un solo carril para un mejor control de los autos que están pasando", dijo mi informante que remató la frase con una advertencia "Pero que la gente se vaya acostumbrando porque vamos a empezar a realizar estos operativos con más frecuencia".
Lo que nunca voy a terminar de entender es lo difícil le resulta a los funcionarios de ambas provincias comprender que somos una región en la que confluyen distintas administraciones.
Para las policías de tránsito de ambas provincias conocer el impacto de sus medidas es muy simple, solo les basta caminar para ver como la relentización que generan en un control o con un policía parado en el medio de la ruta y como se termina frenando la circulación dos o tres kilómetros después.
En este caso del control en el ingreso a Neuquén, el impacto fue tremendo y me recordó a los tiempos de pandemia donde las restricciones en la circulación eran sumamente estrictas al igual que los controles.
La pregunta final es: ¿Qué tienen que controlar con tanto detalle como para reducir la circulación a una sola mano? ¿No alcanzaría con poner un par de policías en ambos lados de la ruta?
Y entonces, la respuesta me deviene en sospecha: ¿buscan a alguien o tienen el dato de un cargamento de droga? De no ser así, es absurdo lo que están haciendo.