Se crió entre chocolates. Los del universo infinito de su ciudad natal - San Carlos de Bariloche - y los de su padre, que desde hace décadas decidió aprender y salir a ganarse un lugar sin temerle a un rubro competitivo en el que pesan fuerte las marcas consolidadas.
Con el mismo empuje y espíritu emprendedor, Franco Inostroza decidió despegar del nido y salir a escribir su propia historia. Con su experiencia en la mochila, puso el ojo en Neuquén Capital para probar suerte. El gancho de la ciudad de las oportunidades con un mercado pujante y su ubicación equidistante con el hogar de su papá, a orillas del Nahuel Huapi y el de su madre, en Zapala, le cerró por todos lados.
A unas semanas de abrir las persianas de Franep's, la heladería al paso ubicada en Carlos H. Rodríguez 26 (a metros de Avenida Argentina), Franco no para de llenar cucuruchos y potes a los curiosos que se acercan a testear la nueva propuesta. No está detrás de la caja registradora, atendida con cordialidad por una simpática mujer que sabe destacar el diferencial de los helados y que caza al vuelo a los más desorientados para hacerle alguna recomendación.
Con perfil más bajo, él no hace gala de su posición. Continúa concentrado. sirviendo y ofreciendo cucharitas para probar a quienes preguntas pero aún no se deciden.
"Hace ya cinco meses que estoy viviendo en Neuquén y hace unas semanas abrí la heladería", comentó el joven de 29 años, con un dejo de timidez.
"Estuve laburando mucho tiempo en el rubro chocolate, unos nueve años y medio con la marca de él que es Chocolate Patagónico, que está en la calle Mitre en Bariloche. Mi viejo comenzó con esto a los 16 años, descargando camiones de cobertura en una de las marcas más viejas de allá. Ahí se enamoró del rubro y empezó a capacitarse y agarrar laburos de distintas empresas hasta ir por su cuenta y ponerse un negocio", contó. "Así que con Chocolate Patagónico está hace 15 años, pero él hace más de 30 que está en el rubro", postuló.
"Yo siempre lo acompañé. Obviamente degustaba los chocolates que traía a casa", lanzó con humor. "Después me sumé a su proyecto. Estuve desarrollando la marca y como encargado de producción. Hacía chocolate en rama, alfajores artesanales, dulces. Yo soy chocolatero, pastelero y maestro heladero. Estudié pastelería en Buenos Aires y heladería en una escuela tecnológica de Tigre. Después estuve trabajando en El Obrador Escuela de Arte Culinario y obviamente, todo lo que es chocolatería lo aprendí de oficio con mi viejo y con chef conocidos de Buenos Aires que son chocolatiers. Ellos viajan por el mundo y están en otra sintonía ya que se dedican a hacer postres para restaurantes y hoteles exclusivos", comentó.
"Pero bueno, llegó el momento de abrirse y tomé rumbo para la parte de heladería. Tenía ganas de independizarme, tener mi propio negocio y probar otro rubro. Y aprovechando que tengo familiares acá en Neuquén, quise dar ese giro", agregó. "Neuquén además es una ciudad grande y hace calor. Sé que es un rubro que funciona", señaló.
Siguiendo la lógica comercial barilochense, Franco optó por buscar un local en el centro neuquino para instalar su heladería. "En Bariloche está la calle principal, que es Mitre, y casi el cien por ciento de este tipo de comercios funcionan ahí. Después hay otras calles que tienen comercios, pero el fuerte es ese. Acá, ahora me doy cuenta que el negocio funciona más allá de la ubicación. Si hacés un buen producto, la gente te elige y te recomienda", señaló.
"Nosotros llegamos en octubre y estuvimos viendo los pocos locales que había, hasta que se dio la posibilidad del lugar donde estoy ahora. Así que pusimos manos a la obra", dijo en plural, antes de destacar que el emprendimiento cuenta con el respaldo y el trabajo de "mi vieja, mi hermana y mi hermano, por parte de mi papá".
Al igual que su padre, a Franco no se achicó ante el buen posicionamiento que tienen las heladerías tradicionales y consolidadas en Neuquén. "Estamos haciendo un buen producto, con buena materia prima, con conciencia. Tenemos recetas y sabores que no tienen las otras heladerías, así como ellos tienen sabores que nosotros no tenemos", postuló con la convicción de que hay mercado para todos.
"Nosotros trabajamos mucho con productores locales, con fruta orgánica, no usamos colorantes ni conservantes. Nuestra producción es muy natural. Yo soy el que elabora y cuido mucho la calidad. La idea es mantener esa calidad en el tiempo. Mucha gente que nos viene a comprar nos comentan que cuando son nuevos empiezan con una calidad que luego va decayendo. Nuestro objetivo es mantenernos en el tiempo respetando las recetas, esa es la tradición que tenemos con mi viejo: hacer productos naturales y frescos", recalcó al destacar aspectos de su propuesta con los que busca marcar la diferencia.
"Al ser una empresa pequeña de 20 empleados, en Bariloche funcionábamos como una panadería. Elaborábamos a la mañana, se envasaba y se llevaba al local. Siempre fresco, no teníamos chocolates parados por mucho tiempo. Lo mismo aplico acá. Si me quedo sin algún gusto de helado, lo hago a la mañana siguiente y a la tarde ya se puede consumir, pero siempre fresco. No son helados que están hace mucho", subrayó.
"Nuestras recetas vienen funcionando muy bien y a la gente le gusta. Hemos tenido un buen comienzo y nos está aceptando. Siempre destacamos que somos de Bariloche y que tenemos ganas de que prueben nuestros productos", dijo antes de contar que el sabor que más atrae a la clientela es Frambuesa Patagónica, una crema elaborada con frutos orgánicos y chocolate semiamargo.
"La otra estrella es el Chocolate Patagónico, que tiene una base de chocolate al 70 por ciento con pedazos de alfajores artesanales elaborados en Bariloche", apuntó sobre la carta que incluye opciones clásicas y otras menos comunes como tarta de manzana, crema de limón Franeps (crema de limón con chocolate blanco) y Gianduja Piamonte, una pasta de avellanas tostadas con cacao.
"Nuestro fuerte es el helado al paso, pero también estamos en Pedidos Ya y en Instagram. La idea es ir anexando de a poquito café, alfajores artesanales y chocolates. Eso a partir de marzo, cuando empiece a bajar un poco la temperatura. Nos gustaría poner otra sucursal o abrir allá en Bariloche, pero vamos con cautela. Primero tenemos que esperar la aceptación de las personas, vamos paso a paso", concluyó.