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"Flamengo es favorito, pero nuestro sueño es real”, dijo emocionado el director deportivo Christian Bassedas en medio del desbordante festejo de los jugadores y del cuerpo técnico de Vélez Sarsfield tras derrotar 1 a 0 a Talleres de Córdoba por los cuartos de final de la Copa Libertadores con un gol de Julián Fernández, de 18 años, uno de los jóvenes de la cantera del club que en el Estadio Mario Alberto Kempes reeditó la misma escena heroica de una semana atrás cuando convirtió el 3 a 2 en el partido de ida en Liniers.
Conocido que Flamengo será el rival en semifinales del certamen continental, de inmediato a los hinchas del Fortín, en medio de la felicidad por arribar a esta instancia, se nos apareció de inmediato el recuerdo de aquel partido del 3 de octubre de 1995.
En realidad, un momento de ese partido jugado en Minais Gerais cuando el defensor velezano Flavio Zandoná le pegó una piña impresionante al delantero Edmundo, autor de uno de los tres goles del Flamengo y de un cachetazo que sorprendió al defensor como también de numerosas actitudes sobradoras hacia los jugadores argentinos.
En unas semanas, Vélez y Flamengo se enfrentarán en busca del pase a una nueva final del certamen continental. Acaso será el momento de dejar atrás aquel lamentable hecho que desató una verdadera batalla campal y darle lugar a la esperanza de los pibes formados en la cantera de Liniers que con mucho talento renovaron las ilusiones (¿por qué no?) de los hinchas velezanos de verlos levantando ese título como en 1994 cuando las manos de Chilavert y el zurdazo de Tito Pompei en los penales lo hicieron posible ante el San Paulo.
Estos pibes de Vélez, con un puñado de partidos en primera, buscarán el objetivo de repetir esa gloria que se hizo realidad hace 28 años.