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Dejaron los chivos un rato y bajaron a recibir un regalo: la linda historia de los niños del paraje Pichaihue

En plena parición de chivitos, con el frío de la precordillera, varios niños cambiaron por unas horas los cerros y los arreos por un inflable, un metegol y una bolsa de golosinas.

Inmersos en un lugar alejado, cordillerano, lejos de todo, pero cerca de las tradiciones más profundas, los niños por un día, por unas horas, dejaron ese mundo de arreos de chivos, de pariciones y de campo bravo y tomaron un respiro. Bajaron al salón comunitario de la comunidad mapuche Millaín Currical a celebrar su día. El Día del Niño.

Sucedió durante el último fin de semana en el paraje Pichaihue, en el interior profundo del departamento Loncopué. Hasta allí llegó la mano solidaria de un vecino y comerciante y referente social de Caviahue, Raúl Navarrete, quien hace largos años realiza este tipo de actividades y otras tantas de nivel social en distintos puntos de esa geografía ubicada cerca de ese territorio. Siempre está presente con una mano solidaria.

Esta vez, con un grupo de amigos llegados desde Neuquén y con la colaboración de referentes de las comunidades mapuches, llevaron adelante una celebración que permitió llevar un mundo de juguetes y de juegos a un grupo de niños y de padres que todos juntos celebraron a las infancias.

"No hubo un solo chico, ni una nena, que no se llevara un juguete a su casa, que no se llevara una bolsa con golosinas", contó Navarrete, que aclaró que no pertenece a ninguna iglesia, pero tiene las puertas abiertas en todas. Que viene trabajando todo el mes pasado con el Día del Niño en el paraje Huncal, en iglesias católicas y evangélicas, con regalos y colaboración.

Lo que vio en Pichaihue lo conmovió. El referente de la comunidad originario, le dijo algo que le quedó grabado: “Estos chiquitos, primera vez que se juntan, que alguien viene, que alguien les hace un evento. Juego inflable, metegol, golosinas, juguetes y chocolates”.

Un festejo en plena parición

La postal es potente. Mientras en el salón había vasos de colores, torta, entrega de juguetes y un inflable de Mickey y Minnie que no paró de funcionar, afuera la vida seguía. Es época de parición de chivitos. Las familias crianceras están las 24 horas trabajando.

Y, sin embargo, ese día se hicieron el tiempo. Muchas mamás y papás se turnaban, llegaban a las dos de la tarde, traían un pedazo de carne, una torta frita, una ensalada. Se compartió toda la comida. Otros chicos, en cambio, se iban a cuidar los chivitos que recién nacen en la cordillera alta. Si no hubiera habido fiesta, comentó Navarrete, esas nenas de diez, doce, trece años hubieran estado en los cerros cuidando las chivas, como todos los días.

Había 25 chicos, de un total de 30 o 35 que viven en toda la zona. Y unos 10 o 12 padres. Todos bajo la misma bandera mapuche Wenufoye flameando con el cielo azul y los cerros nevados de fondo. El Lonco Mario Melinao y el vecino Miguel Merillan fueron también parte de la organización.

Navarrete llevó además trofeos y copas, compradas por Mercado Libre, para que la comunidad organice torneos de fútbol y junte plata para el combustible de la camioneta. Porque allí todo se hace a pulmón.

"Fue algo muy lindo, primero porque me decían que es la primera vez en muchos años que alguien los tiene en cuenta", dijo. "En elecciones se acuerdan de ellos. Después nunca más. Solamente votan para gobernador, no votan para intendente. Los dejan de lado. Y los chicos no tienen la culpa", se lamentó.

Dónde queda Pichaihue y a qué se dedica su gente

El paraje de Pichaihue se encuentra a 106 kilómetros de Caviahue, en el Departamento Loncopué. El viaje en auto toma unas dos horas por las rutas provinciales 27, 21 y 4. La distancia entre los parajes de Pichaihue y Huncal es de aproximadamente 71,5 km, mientras que desde Huncal a Caviahue hay unos 90 km.

Al ser calificado administrativamente como "área sin gobierno", no tiene centro urbano denso. Viven pocas familias crianceras en puestos dispersos, cerca de 200 a 250 personas entre chicos y grandes.

La principal actividad es la ganadería de subsistencia, cría de chivos y ovejas, con trashumancia histórica: invernada y veranada, arreando animales según la estación. Los niños asisten a la escuela rural y fuera de horario colaboran con el cuidado de los animales y el arreo.

Celebrar allí el Día del Niño es garantizar el derecho al juego y romper el aislamiento.

Por un rato, dejaron los chivos y fueron niños.

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