Soportaron insultos, maltratos, físicos y verbales, pero con la ayuda de otras mujeres lograron salir y trabajar para ver crecer a sus hijos en paz.
Este 8 de marzo se conmemora un nuevo Día Internacional de la Mujer, una fecha que se convirtió en una jornada de lucha en el país, una jornada de reclamo para pedir igualdad, para reclamar que cese la violencia contra las mujeres y que no haya más femicidios. Esa lucha es la que dan muchas mujeres día a día quienes soportan los golpes en el cuerpo y en el alma de quienes dicen amarlas.
LMNeuquén conversó con dos ejemplos de supervivencia a los malos tratos, a la desigualdad para con sus esposos, pero también ejemplos de fortaleza para salir adelante, capacitarse y trabajar por una mejor realidad.
Mariana llegó a Neuquén desde muy lejos hace largos 17 años. Dejó a su hija al cuidado de su madre y se vino para vender discos gravados. Pero ese trabajo no resultó como esperaba. "Trabajábamos sin almorzar, no teníamos calefacción, dormíamos en el piso, nos mandaban a vender a otras ciudades que no conocíamos, sin comida", relató sobre sus primeros pasos en Neuquén.
A ella la había convocado una tía para ese trabajo por lo que aún le costó más que a sus compañeras aceptar que no estaba bien. Cuando logró salir volvió a buscar a su hija y aunque del padre ya estaba separada, vinieron juntos para que ninguno estuviera lejos de la pequeña.
Y ahí comenzó otra de las batallas que también tuvo que enfrentar en su vida. "Me maltrataba, me insultaba me llegó hasta arrastrar de los pelos", contó sobre lo que vivió con el padre de su primara hija. Para salir de esa situación se apoyó en otro hombre con el que comenzó una relación, pero lo que parecía amor se convirtió una vez más en maltrato, un maltrato psicológico que esta mujer aseguró dolió más que el que ya había sentido en su cuerpo.
Mariana tuvo una segunda hija de este matrimonio y con los años lograron hacerse su casa. Aunque siempre trabajaron a la par lo que ella escuchaba habitualmente de su parte eran burlas, desprecios, insultos. "No servís para nada", "sos una inútil", "sin mí no vas a poder", eran las palabras que este hombre repetía sin cesar.
"Del maltrato psicológico me costó más salir, porque siempre volvés, hay algo que te lleva a volver. Cuando tenés un golpe en la cara y un ojo negro te mirás al espejo y decís a este no lo voy a perdonar, pero el maltrato psicológico es muy diferente. Recién logré salir cuando pude asimilar que no quiero esa vida para mí y para mi hija", describió.
Entre esos golpes al alma esta mujer contó que su ex esposo la dejó en la calle con su hija quien padece una enfermedad. "Se llegó a reír de mí cuando falleció mi única hermana y no pude ir hasta su velorio por estar lejos", confesó con pudor.
Pero de a poco pudo empezar a darse cuenta de lo que estaba sufriendo, de la clase de persona con la que había pasado catorce años. La mamá de Mariana murió y aunque no alcanzó a estar en sus últimos días, sí pudo ir luego a despedirse y en ese momento este hombre sacó de la casa familiar el termotanque, las canillas del baño, los calefactores, todos elementos infaltables para una vivienda.
"Estando lejos de él pude ver las cosas hirientes que me decía y darme cuenta con claridad que estaban mal", recordó Mariana sobre los días en que se fue a despedir de su madre y volvió y ya no tenía casa.
Mariana estudió para ser gasista matriculada y en esa separación también perdió todas las herramientas. Este hombre se llevó todo. Fue con una orden judicial que ella logró poder volver junto a su hija menor a su casa. "Fue muy duro pasar eso con ella, mientras tanto nos prestaron una casa, porque el padre se encaprichó en no darnos la nuestra, pero fue muy complicado. Recién hace seis meses me está pasando alimentos, no viene a verla, no la llama, no la visita", aseguró.
"Para salir adelante yo me apoyé en otras mujeres, llegué a la subsecretaría de Mujeres de la Municipalidad y ahí ellas me dieron contención e incluso me ayudaron a conseguir nuevas herramientas que me sirvieron para volver a trabajar", contó.
Con las marcas en el cuerpo Mariana sale adelante todos los días, retomó su trabajo independiente como gasista matriculada y realiza obras de mantenimiento e instalación de gas que le permiten mantenerse a ella y a su hija.
"Sigo en la lucha, y desde mi lugar me encantaría poder ayudar a más mujeres que sufren este tipo de violencia, una violencia más silenciosa y mucho más dañina. Quiero marcar un antes y un después en mi vida con todo lo que pasé. Es posible, por más que sea difícil, es posible salir adelante y darle un ejemplo distinto a mi hija", compartió.
Marta es mamá de cinco hijas, tiene 44 años, nació en Neuquén y emigró a otra provincia con el padre de sus hijas. Allí vivió el horror que el maltrato se vuelva cotidiano. "No podés sola", "no vas a ser capaz", "sin mi no vas a poder". Su cuerpo también recibió los puñetazos de este hombre.
"Mis hijas presenciaron insultos, golpes, violencia entre los dos, yo me defendía. Hasta que empecé a entender que no era la vida que quería seguir llevando, no quería terminar muerta como otras mujeres, o menos aún que le pase eso a una de mis hijas por meterse a defenderme", describió con dolor.
Después de muchos años de convivir con la violencia esta mujer decidió irse de esa casa junto a sus hijas. "Todo fue empezar de cero, no tenía nada, no tenía ropa, no tenía calzado para mis nenas", contó sobre su regreso a Neuquén.
Al principio se mudó con una prima, luego las acogió su papá y finalmente logró alquilarse una casita donde vive tranquila junto a sus hijas. Trabaja como empleada doméstica y siempre se las rebusca para vender comida u otras cosas y sumar más fondos a su familia.
"Hoy me encuentro muchísimo mejor, a pesar de todas las cosas que tuve que pasar, en un momento es como que te hace un clic la cabeza y empezás a quererte, te das cuenta que no estás sola, que hay gente que te quiere y te apoya, principalmente los hijos, que son lo que nos queda a las mujeres que vivimos estas situaciones", relató.
Para Marta es por los hijos que empezás a "abrir la cabeza y visualizar que no se puede seguir". "No es fácil tomar la decisión porque creo que muchas mujeres sueñan en tener un hogar constituido, que los chicos se críen con el padre y la madre, pero hay situaciones que no te permiten tener esa vida y hay que aceptarlo", aseguró.
"Logré estar en una casa con mis hijas, estoy alquilando, y buscando algo propio, un terreno, como para generar mi casa. Estoy trabajando y nunca dejé más allá de todo, de llevar a mis hijas al colegio", contó la mujer y destacó que "se puede seguir para adelante, sí se puede salir".
Para poder estar mejor Marta marcó la importancia de apoyarse en otras mujeres y destacó la labor que llevan adelante las psicólogas y abogas de la subsecretaría de la Mujer de la Municipalidad. "Me ayudó mucho poder contactarme con otras mujeres, conversar con ellas, ver que otras pasaron por lo mismo o por situaciones aún peores", describió.
"Cuando escuchas historias tan difíciles de mujeres que sobrevivieron a la violencia te decís para adentro si ella pudo yo también tengo que poder. Y me levanto todos los días pensando que hoy se puede salir adelante, que voy a lograr algo mejor", afirmó.
Como mujer que pasó por una situación de violencia mencionó que está bueno compartir que "hay que buscar ayuda, y salir, no quedarse con las palabras negativas de que uno no va a poder, uno sirve". "Haber parido hijos no es fácil, es lo más hermoso y si uno es capaz de parir un hijo y criarlo con todo el resto va a poder", concluyó.
Los nombres de las dos mujeres son ficticios. la subsecretaria de las Mujeres de la Municipalidad de Neuquén brinda patrocinio legal gratuito y acompañamiento y atención psico social. Los turnos se dan al 4491218 de lunes a viernes de 8 a 15.