Un informe ubica a la provincia entre las más afectadas del país. Especialistas advierten que el acoso ya no se limita a la escuela.
El bullying en las escuelas enciende las alarmas en Neuquén y en todo el país. En el marco del Día Mundial contra el Acoso Escolar, que se conmemora cada 2 de mayo, un informe reciente expone cifras preocupantes y ubica a la provincia entre las más afectadas de la Argentina.
Lejos de “fortalecer el carácter”, como se suele escuchar, el bullying está directamente vinculado a cuadros de depresión, ansiedad y traumas. Además, la exposición constante —potenciada por la viralización en redes— puede profundizar el impacto emocional, generando secuelas a largo plazo en quienes lo padecen.
De acuerdo a datos de la organización Bullying Sin Fronteras, Argentina ocupa el puesto 11 a nivel mundial en cantidad de casos, con más de 230.000 situaciones graves reportadas.
Dentro de ese panorama, Neuquén aparece en una posición especialmente delicada: concentra el 8% del total nacional y se ubica dentro del top 3 de provincias con mayor incidencia, junto a Santa Fe.
El dato refleja una problemática que no solo crece en volumen, sino también en complejidad, atravesando distintos ámbitos de la vida cotidiana de niños, niñas y adolescentes. Un ejemplo claro es el caso de una gravísima agresión dentro de las aulas del CPEM 40. La madre de la víctima afirmó que el acoso es constante y de larga data.
En la provincia, el Consejo Provincial de Educación de Neuquén cuenta con el Equipo de Apoyo y Orientación Profesional a las Instituciones Educativas (EAOPIE), un espacio integrado por profesionales de psicología, trabajo social y pedagogía.
Este equipo interviene en situaciones psicosociales como el bullying, con el objetivo de generar abordajes colectivos que garanticen entornos seguros dentro de las escuelas.
Desde este ámbito también se promueve la importancia de la detección temprana y la intervención activa por parte de la comunidad educativa y las familias.
El flagelo del bullying es una problemática que está rodeada de mitos:
Las cifras y testimonios coinciden en un punto: el bullying no es un hecho aislado ni menor. Se trata de una problemática estructural que requiere compromiso, información y acción.
En ese contexto, el rol de los adultos —docentes, familias e instituciones— aparece como clave para prevenir, detectar y actuar frente a situaciones de acoso que, en muchos casos, comienzan de forma silenciosa pero pueden escalar rápidamente.