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Diagnóstico de cáncer: un taller neuquino enseña a los oncólogos cómo dar malas noticias

El protocolo basado en la empatía y la comunicación asertiva formó parte del congreso más importante de oncología del país.

Aunque los avances médicos han permitido que un diagnóstico de cáncer no se interprete ya como una sentencia de muerte, comunicar la detección de la enfermedad a los pacientes sigue siendo un gran desafío para los oncólogos. Por eso, entre la variada oferta de simposios y talleres que se vivieron esta semana en el congreso Post Chicago también hubo un espacio para aprender a dar malas noticias.

Este jueves, durante el primer día de las jornadas de actualización que la Sociedad Argentina de Oncología Clínica celebró en Neuquén, el hospital provincial Castro Rendón fue protagonista a través de un taller de psico oncología que busca mejorar la comunicación asertiva a la hora de transmitir diagnósticos, tratamientos y perspectivas de sobrevida a los pacientes.

Dentro del departamento de Docencia e Investigación del centro de salud neuquino funciona un laboratorio de simulación que permite el ensayo de situaciones críticas antes de la interacción directa con quienes buscan atención.

Según explicó la médica pediatra Ana María Poidomani, integrante del equipo, este método permite que el personal adquiera destrezas en un entorno controlado. La especialista señaló que entienden la simulación "como una filosofía para poder acercar el conocimiento al profesional de salud siempre antes de poder llegar al paciente, apuntando por sobre todas las cosas a la seguridad del paciente".

Su trabajo cotidiano en el Castro Rendón ofrece, entre otros programas, uno de comunicación asertiva y un taller para aprender a comunicar malas noticias.

"Ha tenido muy buena repercusión, es muy solicitado por el personal que trabaja en el hospital y entonces con esta repercusión nos convocaron para que pudiéramos también plasmar un poquito de lo que hacemos en este congreso", dijo sobre su participación en el congreso Post Chicago 2026, en el centro de convenciones Domuyo de Neuquén capital.

En una jornada intensa con simposios y presentaciones de más de 150 trabajos médicos, las especialistas tuvieron que reducir su taller a una experiencia más breve que funcionó a modo de presentación de la propuesta. En muchos casos, estas experiencias permiten que más oncólogos se interesen por el tema y busquen capacitación adicional después del congreso.

Comunicación asertiva para comunicar el cáncer

Para las especialistas, comunicar un diagnóstico de cáncer no puede reducirse a un simple trámite administrativo. Por eso, consideraron que es importante formarse y adquirir las herramientas adecuadas para reducir el impacto que la noticia tiene en el paciente y en su círculo más cercano.

A través de sus propuestas de simulación, las psicólogas y psico oncólogas del programa buscan poner el foco en la reducción de errores y en la preparación emocional de los equipos que intervienen en procesos oncológicos.

"Es importante decir que el dar malas noticias en pacientes que están atravesando una enfermedad oncológica, el cáncer es un evento traumático en la vida de la persona y su entorno", explicó la psico oncóloga Gabriela Gazzola, tambipen integrante del equipo.

Ante esta realidad, el taller propone el uso de protocolos específicos que guían al médico en cada paso de la conversación.

Los talleres apuntan a formar oncólogos, psicólogos y especializados en cuidados paliativos. Durante las jornadas, los asistentes utilizan material audiovisual e instrumentos de evaluación para revisar sus conductas habituales frente al paciente. Este ejercicio permite que el profesional observe sus propios modos de acción y detecte áreas de mejora en su discurso.

"El objetivo es que la persona pueda mirarse en el cómo hace y cómo practica esta tarea que forma parte de su rutina médica diaria", agregó Gazzola.

Comunicar una noticia de cáncer nunca es sencillo, por lo que las especialistas consideraron que "todos los profesionales deberían formarse en lo que es la comunicación asertiva dentro de la relación médico paciente y la familia, el entorno afectivo del paciente".

Sin embargo, el rol del psico oncólogo se vuelve fundamental para acompañar a la persona afectada en su tratamiento. "Interviene no sólo con el personal médico, en lo que llamamos pscioeducación, que es orientar y asesorar a todo el equipo médico", dijo Poidomani.

Y agregó: "También va acorde al tipo de paciente, su personalidad, si endeble o muy fráfil, y cómo es su entorno psicosocial. No se aborda sólo al paciente y su familia sino que hace el enlace con el resto del equpo interviniente".

El cuidado del equipo médico y la medicina de la compasión

La formación en estas habilidades no siempre forma parte de los planes de estudio tradicionales en las facultades de medicina, por lo que comunicar malas noticias puede ser un obstáculo para la práctica cotidiana y hasta producir ansiedad en médicos y enfermeros.

Para los especialistas, una solución radica en "entender de que sí puede haber un tipo de entrenamiento que nos permita como visualizar cuáles son las áreas a tener en cuenta, más allá de que no te garantiza que lo vayas a hacer bien, pero que te puedas aproximar a tener un resultado más favorable y a poder acompañar mejor".

La carga emocional que implica el tratamiento de enfermedades oncológicas afecta de manera directa a los trabajadores de la salud y hasta puede llegar a generar un desgaste profesional conocido como síndrome de burnout.

"La práctica con pacientes simulados también ayuda a amortigar el estré de la realidad asitencial. También es una herramienta de autocuidado para el profesional y para el equipo de salud", afirmó la psicóloga Valeria Guillibram.

Así, cuando el médico cuenta con herramientas de comunicación, disminuye su frustración y mejora su capacidad de contención.

"Es muy importante porque da cuenta del modelo médico biopsicosocial, y del concepto de buenas prácticas en salud, de una medicina centrada en la compasión, la empatía, centrada en el paciente, en el cuidado del paciente y la familia", aseguró Poidomani.

En un contexto de actualizaciones médicas constantes, las profesionales consideraron que la complejidad de la ciencia actual corre a la par de la complejidad de los pacientes. Los factores sociales que atraviesan la realidad de las personas exigen formas de intervención que dejen atrás los esquemas rígidos.

Por eso, señalaron que aprender de forma constante en materia de comunicación es tan importante como el conocimiento de las nuevas drogas oncológicas o tecnología de vangurdia para combatir el cáncer.

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