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Aunque los divorcios solían ser procesos más vinculados a las parejas jóvenes o con hijos pequeños, cada día crece más el número de parejas mayores de cincuenta años, con hijos ya independientes, que deciden divorciarse por la vía legal. Los abogados que asesoran este tipo de procesos atribuyen el fenómeno a los efectos de la pandemia y el incremento en la esperanza de vida. También aclararon que hoy los trámites son más simples para finalizar un matrimonio.
"Esta tendencia se ha evidenciado especialmente a partir del año 2015, cuando se simplificó la tramitación del divorcio con la entrada en vigencia del nuevo Código Civil. Sin embargo, el incremento se ha vuelto más pronunciado después del año 2020", explicaron desde NQNAbogados, a cargo de los letrados Gabriela Verónica Naimo Hassanie y Gustavo Horacio Vergara. Los factores que empujaron este fenómeno son el confinamiento obligado por la pandemia de coronavirus, así como el incremento en la esperanza de vida, que motiva a los adultos a buscar su felicidad en lugar de resignarse con una pareja ya consolidada.
"Muchas crisis matrimoniales que ya existían antes de la pandemia se intensificaron durante este periodo de confinamiento y distanciamiento social. El estrés adicional, las tensiones económicas, la convivencia constante y la falta de actividades sociales fuera del hogar han llevado a un mayor cuestionamiento de las relaciones y, en algunos casos, a la toma de la decisión de divorciarse", señalaron.
"Además, el incremento en la esperanza de vida y los cambios socioculturales han llevado a que las personas mayores de 50 años sean más propensas a buscar su felicidad y satisfacción personal, incluso si eso implica poner fin a un matrimonio de larga duración. La generación actual de adultos mayores tiene una mentalidad más abierta y está más dispuesta a buscar su bienestar emocional, lo que puede explicar en parte el aumento en las solicitudes de divorcio en este grupo de edad", indicaron.
En otros casos, y a partir de la simplificación de los trámites que trajo la reforma del Código Civil, hay quienes optan por divorciarse sólo por una conveniencia impositiva. "Llegan, por ejemplo, divorcios de mutuo acuerdo de parejas con hijos de más de veinte años, que se separan sin bienes porque dejan todo a nombre de empresas o de sus hijos que ya son mayores de edad", señaló otra abogada neuquina, que también nota la tendencia de divorcios senior en la región.
"Desde el punto de vista social, el divorcio y otras formas de relaciones familiares, como las familias ensambladas o segundas uniones matrimoniales, se han vuelto más comunes y aceptadas en la sociedad actual. El divorcio ya no se considera necesariamente un fracaso total de un proyecto de vida, sino simplemente una situación en la cual ambas partes deciden seguir caminos separados, reconociendo que es lo mejor para sus vidas individuales", agregaron desde NQNAbogados.
Para los abogados consultados por LMNeuquén, hay diferencias entre los divorcios de personas que llevan menos años de matrimonio en relación a los divorcios senior, de parejas que están casadas hace más de veinte años. "Las personas de más edad tienden a llegar al punto de solicitar el divorcio después de haber reflexionado y considerado la decisión durante un largo período de tiempo. Durante ese tiempo, es común que hayan intentado reencauzar la relación y resolver los problemas sin éxito. Por lo tanto, la decisión de divorciarse no suele ser improvisada ni tomada de manera intempestiva", indicaron.
De esta manera, también hay diferencias con respecto a la cantidad de bienes en común y el protagonismo de los hijos, que muchas veces son mayores de edad y tienen más poder de decisión, aunque generan menos conflictos en la pareja con respecto a la convivencia, la cuota alimentaria o el pago de la educación.
"Cuando se trata de gestionar el tema de hijos mayores y la división de bienes en un divorcio, es fundamental tener en cuenta que los hijos siempre tienen un peso importante en el proceso. Aunque dejemos de ser cónyuges, siempre seremos padres, y es crucial asegurar su bienestar y mantener una relación saludable con ellos", explicaron desde el despacho legal.
"En el caso de hijos mayores, generalmente es más fácil organizar los efectos del divorcio. Por ejemplo, en términos de la comunicación y la custodia, no es necesario establecer un régimen estricto como en el caso de hijos menores de edad. En muchos casos, se puede permitir que los hijos mayores coordinen directamente su tiempo de estadía y contacto con el progenitor no conviviente, sin necesidad de la intervención constante del otro progenitor", agregaron.
Por su parte, otra abogada consultada agregó que en la actualidad también se nota la tendencia de parejas que hacen acuerdos prenupciales o que celebran matrimonios sin bienes en común, lo que facilita el proceso de divorcio en caso de ser necesario. "También hay más parejas que llegan al matrimonio con bienes personales, como autos, que tienen antes de casarse y que no entran en la división de bienes".
"En lo que respecta a la división de bienes, es un tema complejo. La mejor opción es buscar un acuerdo mutuo entre las partes involucradas, ya que la judicialización de la división de bienes puede resultar muy costosa tanto en términos económicos como emocionales para ambas partes", señalaron desde el estudio NQNAbogados.
La recomendación es que se asesoren, tanto al momento de contraer matrimonio (hoy existe la posibilidad de contraer matrimonio manteniendo patrimonios separados) como al momento de iniciar el divorcio. Al momento de divorciarse, recomendamos que las partes procuren alcanzar puntos de acuerdo respecto a todos los temas en común. Es lo más sano y económico.
Cuando no es posible alcanzar puntos de acuerdo de manera previa al divorcio, entendemos que es muy importante aprovechar los espacios de mediación que hoy ofrece el sistema judicial en el fuero de familia a través de su legislación. Lamentablemente, luego de muchos años en juicio las partes entienden que habría sido más favorable llegar a un acuerdo menos satisfactorio en el pasado que sostener a lo largo del tiempo un largo proceso judicial.
"Mi recomendación es que si la relación ya está terminada y no hay chances de recomponerla, se presente el divorcio por mutuo acuerdo, que es mucho más rápido que iniciar una demanda. Es un trámite lento, engorroso y más caro", agregó la profesional.