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De las más de tres mil variedades de uva que hay en el mundo, solo una ha alcanzado tal grado de universalidad que no hay que explicarle a nadie de qué hablamos: el Cabernet Sauvignon. Bordelesa en origen, universal por fuerza de su sabor, hoy no hay país vitícola que no la elabore. Tampoco consumidores que no la hayan oído nombrar.
Conocerla al detalle, sin embargo, es un poco más complejo. Precisamente porque está tan distribuida y porque admite un rango amplio de climas y suelos, hay Cabernet Sauvignon de colores ligeros y perfume herbal, Cabernet enjundiosos que son pura fruta en mermelada y otros tantos que tienen desde taninos rudos a una elegancia supina. En eso, hay que decir, el Cabernet es de esas variedades plásticas con las que se puede hacer casi cualquier estilo de vino y que, sin embargo, siempre sabrá a Cabernet.
Será porque tiene una innumerable cantidad de seguidores o porque decididamente es parte de los mejores vinos del mundo, el Cabernet Sauvignon tiene una celebración mundial: oficialmente se la festeja el último viernes antes del Labor Day en Estados Unidos que, con criterio ecuánime, cae el primer lunes de septiembre. Así, este 2023, si las cuentas son correctas, el Cabernet Sauvignon World Day hay que festejarlo el viernes primero de septiembre.
La variedad nació de un cruzamiento natural en Burdeos, entre Sauvignon Blanc y Cabernet Franc, allá por el siglo XVII, de las que tomó partes iguales en el nombre. La uva resultó tan sabrosa y con aptitudes para hacer vino que no tardó en que los productores la multiplican: así, para el final del siglo XIX, había desbancando a todos sus competidores en la región.
De grano chico y racimos pequeños –aunque no es el único fenotipo, sino el más apreciado porque concentra los sabores– el Cabernet Sauvignon se distingue por su perfil frutal –que recuerda a cereza y cassis– y por una nota especiada que resulta de su carácter piracínicio: desde morrón verde a jalapeño, pasando por notes de ceniza y especias. Esa combinación, sumada a un paladar que tiende al buen cuerpo y tiene una equilibrada acidez, la convirtieron en la favorita de los consumidores mundiales.
En Argentina, hasta el advenimiento del Malbec como cepa insignia, era la tinta más cultivada. Hoy, ocupa un como tercer puesto después de Malbec y Bonarda.
Plantado desde Patagonia hasta los Valles Calchaquíes, el Cabernet Sauvignon ofrece un amplio rango de sabores. En el sur ofrece cassis y fruta con paladares fluidos y de taninos firmes; en el norte es pura especia, con profundidad y estructura, aunque no necesariamente apretados. Entre ellos, Mendoza completa el rango con una amplia oferta. Puestos a elegir, entre los que siguen estará una compra segura para darse un gusto.