No ocurrió en un lugar cualquiera sino en el mismo cuartel de Zapala donde en 1994 fue asesinado el soldado Omar Carrasco, cuyo cuerpo apareció dos semanas después de su ingreso al Ejército y que había sido reportado como desaparecido y desertor. Un asesinato que conmocionó al país y puso fin al servicio militar obligatorio.
Ahora la extraña y poco clara muerte de Pablo Córdoba, un joven que tenía 21 años y que había ingresado al Ejército en 2022, reaviva los fantasmas de lo ocurrido hace 29 años. Córdoba fue encontrado a las 6 de la mañana del 1 de junio con dos impactos de bala en la cabeza por un fusil FAL cuando estaba de guardia en la entrada del Grupo de Artilleria 16 del Regimiento Zapala.
Desde el Ejército se comunicaron con los padres de Pablo informándoles que el joven se había suicidado. La autopsia es clara, Pablo murió tras recibir dos disparos. Por eso la familia descarta la explicación oficial y creen que fue asesinado. “Es imposible que se haya disparado con un FAL dos veces, no cierran las versiones que salieron desde el Regimiento”, afirmó su padre, suboficial del Ejército, que presume que su hijo fue testigo “de algo que no tenía que ver, de algo muy grave”. Las investigaciones de la Fiscalía continúan bajo la caratula de “muerte dudosa”.
En tanto, en la comunidad de Zapala comenzó a correr el temor de que se repita la historia de Omar Carrasco en la que abundaron las maniobras de encubrimiento del crimen. En este caso, las pruebas preliminares descartarían en primer lugar un suicidio, como aseguraron desde el Ejército, y, segundo, un accidente. “Nadie se suicida de dos disparos en la cabeza”, declaró el abogado de la familia del joven.