{# #} {# #}
Quizás por la audacia intrínseca de su edad, los jóvenes son los que más se animan a probar suerte en el mundo emprendedor. Con ideas que pueden parecer simples, pero con innovación y una cuota esencial de perseverancia, algunos de sus proyectos se convierten en casos de éxito que logran inspirar a todo un ecosistema de personas que sueñan con transformar sus visiones en empresas pujantes. Ariana y Tomás lo consiguieron, y esta semana compartieron sus historias con los jóvenes de Neuquén en el marco de la Experiencia Endeavor.
Ariana Onega tiene apenas 27 años, pero ya acumula seis de experiencia a cargo de Empretienda, su proyecto de comercio electrónico. Oriunda de un pequeño pueblo de Santa Fe, se propuso utilizar su tesis de grado de la facultad como una herramienta para ayudar a los vecinos que vendían sus artesanías en las ferias de la plaza. Hoy, después de una trayectoria con altos y bajos, lidera una plataforma con más de 40 mil comercios inscriptos y los trámites iniciados para desembarcar en Colombia.
La idea de Ariana es simple. Buscó crear una plataforma digital para que los feriantes y emprendedores más chicos pudieran hacer ventas en línea sin necesidad de utilizar sistemas complejos o invertir grandes sumas de dinero. Empretienda es una página fácil de usar, con un costo fijo y sin comisiones por venta, que permite que los emprendedores y artesanos ofrezcan su producto con una imagen profesional. Así, la experiencia del stand de la plaza se catapulta al infinito mundo de oportunidades del comercio online.
"Empezó como un hobby muy caro, porque lo pagaba en dólares", relató la joven en una entrevista con LMNeuquén. Aunque siempre fue permeable al uso de las tecnologías, sus conocimientos de comercialización la limitaban para programar una plataforma de tienda virtuales, por lo que se asoció con un experto en informática que le permitió empezar a programar.
Con el tiempo, Ariana aprendió más sobre servidores y certificados de seguridad, pero dio el salto en 2022, cuando vendió su empresa a la firma Ualá, que la incorporó como líder del área de comercio electrónico. Hoy, tiene unos 40 mil emprendedores que venden sus productos a través de Empretienda, y Neuquén representa el 1,6% de todos los asociados. "Neuquén también es la número uno de las órdenes de compra en toda la Patagonia", señaló.
La joven destacó el empuje emprendedor de Neuquén y su alta participación en el mercado. En su vista a la región para ser parte de la experiencia Endeavor, coordinó visitas con los vendedores neuquinos que usan Empretienda y preparó un workshop especial con los principales consejos para emprender.
Con un puñado de años y como mujer surcando caminos en tecnología, Ariana tuvo que enfrentar más de un obstáculo para poder hacerse un lugar en un contexto lleno de incertidumbre. Sin embargo, su constancia le permitió llegar lejos y hoy, se imaginó un futuro "gigante" para su proyecto, que le permite ofrecer sus productos a todos los emprendedores, por más pequeños que sean.
Tomás Machuca, con apenas 20 años, es otro de los emprendedores que llegó con su caso de éxito a Neuquén y que demostró que las grandes ideas trascienden cualquier contexto de origen. Desde un barrio humilde de Rosario, sacó provecho de la sinergia propia del mundo deportivo para generar un proyecto de triple impacto, Fenikks, que fabrica canilleras a través del reciclaje de tapitas de plástico que recolectan en los propios clubes.
"La idea surgió casi de casualidad, cuando se me rompieron mis canilleras y me fabriqué unas para mí con un balde viejo", expresó el joven desde el Casino de Magic, donde presentó su propuesta para el público neuquino. Él, "un pibe de barrio", jugaba al fútbol para convertirse en la estrella de un club y cambiar la vida de su familia, sin sospechar que el salto llegaría a través de la innovación.
"Las había personalizado con una foto y todos me preguntaban dónde las había comprado, yo les decía que las vendía un tío de Buenos Aires porque me daba vergüenza decir que estaban hechas con un balde", señaló Tomás. Cuando la demanda se hizo evidente, salió a pedir saldos de las fábricas y comercios, hasta que ya no quedaron baldes viejos para reciclar.
Así fue como convirtió sus canilleras rotas en una pequeña empresa, que hoy contrata a diez empleados pero que también suma un costado ambiental y otro social. Fenikks recicla toneladas de plástico a través de la recolección de tapitas que hacen los jugadores de los clubes, que se llevan canilleras para sus equipos. Hoy, fabrica 3 mil pares a la semana y ya les brinda elementos de protección a los equipos de la primera e incluso a jugadores de la Scaloneta.
Tomás creó una cadena con 500 clubes de barrio y 15 clubes de primera división. "Por cada par que se vende se entrega uno a los más necesitados", señaló el joven, que ofreció consejos para los jóvenes neuquinos que dudan en dar el paso para emprender. "Tienen que animarse a dedicarle tiempo, aunque una idea parezca exagerada, la diferencia es tener un foco prolongado a lo largo del tiempo", expresó.
Tanto Ariana como Tomás fueron expositores en la experiencia Endeavor, que colmó el salón principal del Casino Magic de Neuquén con mensajes inspiradores para los que buscan crear sus propios negocios o dar un salto de calidad en sus trabajos actuales. Historias llenas de humanidad y de valores se conjugaron con las últimas tendencias en tecnologías e inteligencia artificial para dar un gran paso en el ecosistema emprendedor.