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A pocos días del desembarco de Rolando Figueroa a la gobernación, el partido provincial busca reinventarse. Por ahora, con más desencuentros que propuestas.
A dos semanas del histórico recambio de gobierno, el Movimiento Popular Neuquino empezó a discutir lo que la ciudadanía estaba solicitando hace un buen tiempo atrás: la idea de habilitar la participación de nuevos dirigentes con prédica y capacidad de movilización natural y terminar con el clientelismo político que sostiene estructuras de poder político.
El diputado provincial del MPN, Claudio Domínguez; y Martín Pereyra, vicepresidente de CALF e hijo del histórico dirigente gremial y miembro del MPN, Guillermo Pereyra, fueron protagonistas de un fogoso intercambio, en el que ambos reclamaron el fin de los planes sociales, los abultados sueldos de los políticos y el fin del clientelismo, mientras que indirectamente se acusaban mutuamente de ejercerlo. Además de ser una contienda difícil de explicar en términos de estrategia política, resulta sin dudas una discusión que se ha dado muy tarde.
El conglomerado de partidos y agrupaciones políticas que se sintetizaron en el partido Comunidad, instalaron esa idea en la opinión pública desde mucho antes. Sin decirlo, de alguna manera se anticiparon a la idea de “casta política”, luego esgrimida por Javier Milei.
Fueron estas, junto con otras ideas de modernización y apertura, las que permitieron el acceso de Rolando Figueroa a la Gobernación, por fuera del Movimiento Popular Neuquino, que por estos días está buscando una estrategia de reacomodamiento.
El MPN por ahora no muestra señales de recuperación: los intendentes de aquellos municipios que logró retener, necesitan del permanente apoyo financiero del gobierno provincial, por lo que se han mostrado muy afines al nuevo gobierno.
El gobernador saliente Omar Gutiérrez, aún presidente del MPN, ha sido nombrado por Rolando Figueroa para representar a Neuquén en el directorio de YPF.
Así, muchos dirigentes del MPN han sido absorbidos por la estructura estatal del nuevo oficialismo y sobrevuela la sensación, de que las posibilidades de recuperación se van diluyendo.
Finalmente, hace unos días, las máximas autoridades del histórico partido se reunieron en la Convención partidaria, a fines de analizar la derrota y convenir un plan de reacomodamiento.
Arribaron a la conclusión de que es necesario “un profundo debate interno con el fin de fortalecer y adaptar el Movimiento Popular Neuquino a los cambios de la sociedad neuquina” para lo que convocaron, en el primer trimestre del año entrante, debatir “sobre la construcción de un plan de acción que impulse la modernización y fortalecimiento del MPN, para situarlo como un partido capaz de interpretar nuevamente las expectativas de la sociedad neuquina de manera eficaz en el actual contexto político y económico”.
¿Será la discusión entre estos dos jóvenes dirigentes, el debate profundo que propuso la convención del MPN? ¿Serán ellos los protagonistas del recambio, o además surgirán nuevas figuras?