Cada año, el accidente cerebrovascular es la causa de muerte de aproximadamente el doble de mujeres en comparación con el cáncer de mama.
Las mujeres tienen peor salud que los hombres, duermen menos, hacen menos ejercicio y acuden menos a una consulta médica, según se desprende de una encuesta de una universidad española (Univ de Alicante, junio 2023).
En general, cuando hablamos de salud femenina se tiende a poner el foco temas que siempre se asocian a nuestro sexo y que giran en torno a la salud reproductiva, los embarazos o la falta de ellos.
Las mujeres retrasan el momento de acudir a una consulta, aunque sufran patologías graves. Y si lo hacen, el diagnóstico suele quedar en el médico de familia. Ante un mismo síntoma, a ellas les recetan un analgésico y a ellos los derivan a un especialista.
El 50% de las mujeres espera a estar grave para demandar asistencia sanitaria porque está cuidando a un familiar y se le complica mantener una conducta saludable por querer llegar a todo: duermen menos debido a la carga de trabajo y eso les genera ansiedad, estrés, dolor de espalda.
El reconocimiento precoz de los síntomas es vital en el manejo del ACV agudo. Solo 4,5 hs son las que habilitan a un tratamiento endovenoso (ventana terapéutica) y hasta 12 hs para un tratamiento endovascular (trombectomia mecánica – extracción del coágulo a través de catéteres o de aspiración)
Sin embargo, las mujeres que experimentan un ACV tienen más probabilidad de ser subdiagnsoticadas en relación con los hombres. Aún no es claro si esto sucede por potenciales diferencias en la presentación, o por una demora en el acceso a la atención.
Una de las posibles razones para un retraso en el diagnóstico de accidente cerebrovascular en las mujeres pueden ser las diferencias de sexo en los síntomas en el momento de la presentación. Además de los síntomas neurológicos focales (parálisis de la cara, parálisis de la mitad del cuerpo, dificultad para hablar o entender), las mujeres pueden tener más probabilidades que los hombres de presentar síntomas difusos, como debilidad generalizada, fatiga y cambios en el estado mental.
Aquellas mujeres que al déficit neurológico le agregan algún tipo de dolor (cefalea, dolor de pecho) tienden a diagnosticarse en un 12%, comparado con hombres (58%).
Una de las causas en la demora de la atención es que las mujeres tienden a llegar más tarde a la consulta. En su mayoría, la mujer es cuidadora del hogar, de hijos, de familiares enfermos y ante la presencia de síntomas, la prioridad es dejar las cuestiones del hogar resueltas, antes de acudir a la consulta.
Las mujeres experimentan una peor discapacidad después de un accidente cerebrovascular y tienen 3,5 veces más probabilidades de ser institucionalizadas después de un accidente cerebrovascular en comparación con los hombres.
También hay evidencia que sugiere que las mujeres con un accidente cerebrovascular tienen más probabilidades que los hombres de recibir un diagnóstico tardío, lo que puede conducir a oportunidades perdidas para el manejo temprano del accidente cerebrovascular, lo que resulta en peores resultados para las mujeres.
En la esfera de la investigación, a pesar de que las mujeres somos poco mas del 50% de la población mundial, representan menos de la mitad de todos los sujetos inscriptos en ensayos clínicos de medicamentos para la prevención de accidentes cerebrovasculares financiados por los Institutos Nacionales de Salud de la última década. También se ha reconocido que las mujeres han estado subrepresentadas en los ensayos clínicos sobre cirugía, enfermedades cardiovasculares en general y cáncer.
(*) Neurocirujana Neurointervencionista. MP 5591 - Directora Médica Centro de Neurociencias