Reconocieron los años de trabajo, la formación continua del equipo de salud y la inversión en tecnología de vanguardia de esta clínica.
Leben Salud recibió una certificación internacional por la que se convirtió en el primer centro del interior del país y de toda la Patagonia en obtener el más alto reconocimiento mundial para la prevención, diagnóstico y tratamiento del accidente cerebrovascular (ACV).
Se trata de la certificación “Advanced Stroke Centre”, otorgada por la World Stroke Organization, que certifica los años de trabajo, la formación continua del equipo de salud y la inversión en tecnología de vanguardia de esta clínica.
La distinción posiciona a la institución neuquina entre los centros de mayor complejidad y calidad en atención neurológica de América Latina y confirma algo que en el ámbito sanitario regional ya era reconocido: hoy la clínica ofrece uno de los sistemas más avanzados y rápidos para responder ante un ACV, una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo.
El reconocimiento internacional no solo evalúa infraestructura o tecnología. También analiza protocolos, tiempos de respuesta, formación del personal, articulación entre servicios y capacidad de atención integral del paciente desde que ingresa a una guardia hasta su recuperación.
“Esta certificación es un reconocimiento internacional de la World Stroke Organization que nos acredita como un centro avanzado para el diagnóstico y tratamiento del accidente cerebrovascular”, destacó la directora médica del grupo, Alejandra Oliva.
La médica aseguró que esto "realmente es un hito en la región y en el interior del país porque esta clínica es la primera institución acreditada en el interior argentino como centro avanzado". "Nos llena de orgullo porque es un trabajo que venimos desarrollando desde hace más de 20 años”, sostuvo.
La certificación Advanced Stroke Centre representa el escalón más alto dentro de los estándares internacionales para atención del ACV. Para alcanzarla, la institución debió demostrar capacidad de respuesta inmediata y coordinada ante emergencias neurológicas complejas.
Oliva destacó que el logro fue posible gracias a un trabajo sostenido y colectivo que involucró a múltiples especialidades. “El desarrollo del recurso humano involucró no solo a profesionales médicos, sino también a neurointervencionistas, especialistas en diagnóstico por imágenes, terapia intensiva, clínica médica, emergentología, kinesiólogos y enfermeros”, detalló.
La médica remarcó que el éxito del tratamiento depende de que todo el sistema funcione de manera sincronizada y en tiempos extremadamente rápidos. “Para que el proceso fluya deben intervenir todas las personas para que todo se concrete en el menor tiempo posible”, señaló. Y justamente los tiempos son determinantes cuando ocurre un ACV.
Por su parte, la doctora Jorgelina Guyon explicó que el ACV ocurre cuando se interrumpe la circulación sanguínea en una parte del cerebro.
“A medida que pasa el tiempo se produce la muerte del tejido neuronal. Dependiendo del tamaño y de la localización del ACV, esto genera síntomas y, si no se restablece la circulación cerebral, el cerebro pierde funciones”, explicó.
La especialista advirtió que un evento cerebrovascular severo incluso puede provocar la muerte.
Por eso, la velocidad de atención es determinante. Según indicó, el tratamiento oportuno puede evitar secuelas permanentes y, en muchos casos, permitir que el paciente retome una vida completamente normal.
“Los tratamientos oportunos pueden dejar a los pacientes sin ningún tipo de secuela. Pueden reincorporarse a su actividad laboral normal y haber sobrellevado un evento que puede ser catastrófico de una manera mucho mejor”, afirmó.
Las secuelas de un ACV pueden ser devastadoras: alteraciones del habla, dificultades para caminar, pérdida de movilidad, problemas de coordinación o trastornos visuales.
“Hay algunos ACV que son altamente discapacitantes. Poder tratarlos a tiempo permite que esa persona vuelva a trabajar y pueda hacer nuevamente sus actividades de la vida diaria”, agregó.
Uno de los aspectos centrales que remarcaron los especialistas es la importancia de detectar rápidamente los síntomas. Franco Totaro, jefe de guardia de Clínica de Imágenes explicó que muchos signos pueden identificarse fácilmente incluso por familiares o personas cercanas.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
“La comunidad misma puede reconocer un síntoma y lo importante es que inicia de manera súbita”, explicó el médico, quien destacó además que la detección precoz comienza muchas veces en el hogar. “Generalmente es un familiar o el mismo paciente quien se da cuenta de que no puede mover un brazo, que tiene la cara desviada o dificultades para hablar”, indicó.
El médico insistió en la necesidad de actuar de inmediato. “Cuando uno sospecha un ACV debe llamar a un sistema de emergencias. Mientras antes empiece el tratamiento, mejores son las posibilidades del paciente”, sostuvo.
La certificación internacional evalúa especialmente los tiempos de respuesta. Y allí es donde Leben Salud logró estándares de excelencia.
Guyon explicó que existen objetivos precisos que deben cumplirse desde el ingreso del paciente. “Hay diez primeros minutos para admitirlo, otros 25 minutos hasta la primera imagen y después hay que hacer un diagnóstico y aplicar el tratamiento. El estándar es tratar de hacer todo esto dentro de la primera hora”, detalló.
En ese sentido, la clínica trabaja con protocolos específicos para activar el llamado “código ACV”, un sistema de emergencia que moviliza simultáneamente a todos los servicios necesarios.
El jefe de Guardia aseguró que hay un trabajo coordinado con el Sistema Integral de Emergencias de Neuquén (SIEN) y ambulancias privadas al que consideró "clave".
“El SIEN y los efectores privados nos preavisan cuando trasladan a un paciente con sospecha de ACV. Eso nos permite preparar la guardia, el servicio de imágenes, terapia intensiva, neurología y neurointervencionismo antes de que llegue”, explicó. Gracias a ese mecanismo, el centro puede acelerar diagnósticos y tratamientos críticos.
“En diez minutos tenemos que tener prácticamente confirmada la sospecha y rápidamente llevar al paciente al servicio de imágenes para determinar si se trata de un ACV hemorrágico o isquémico”, agregó.
Uno de los factores distintivos que permitió alcanzar la certificación es la infraestructura tecnológica instalada en la sede neuquina. La institución cuenta con cuatro resonadores, dos tomógrafos y un angiógrafo en un mismo centro, algo poco frecuente incluso en grandes ciudades del país.
“Siempre hay un equipo listo para hacer una neuroimagen inmediatamente”, destacó la jefa del Departamento de Neurointervencionismo, Mirian Vicente.
La médica explicó además que los resonadores poseen software con inteligencia artificial integrada capaz de detectar rápidamente qué áreas cerebrales ya fueron dañadas y cuáles todavía pueden recuperarse.
“Los estudios evalúan cuál es el tejido que realmente sufrió el ACV y cuál es el tejido amenazado. Eso permite seleccionar pacientes que quizás, por tiempo transcurrido, antes no hubieran sido candidatos a tratamiento”, señaló.
La tecnología permite incluso intervenir en pacientes que llegan varias horas después del inicio de los síntomas. “La resonancia puede mostrar que todavía existe tejido recuperable si se restablece la circulación cerebral. Eso cambia totalmente el pronóstico”, sostuvo.
Otro de los puntos que distingue a Leben Salud es la capacidad de realizar trombectomías mecánicas, un procedimiento altamente especializado que solo se practica en centros de gran complejidad.
Vicente explicó que el neurointervencionismo actúa directamente dentro de las arterias cerebrales. “Ingresamos a través de una pequeña punción en una arteria de la ingle y desde ahí llegamos a las arterias del cerebro para desobstruir el vaso tapado”, detalló. La técnica consiste en introducir un dispositivo para extraer el coágulo que impide la circulación sanguínea.
“Es como un sacacorcho que permite sacar el coágulo”, describió gráficamente.
No todos los pacientes requieren este procedimiento, pero para quienes tienen obstrucciones en arterias grandes puede significar la diferencia entre quedar con secuelas severas o recuperarse.
“La trombectomía es el tratamiento quirúrgico de desobstrucción de la arteria y debe hacerse dentro de un tiempo considerado oportuno”, explicó.
La certificación también reconoce el trabajo posterior al evento cerebrovascular. Los pacientes con ACV deben permanecer internados al menos 72 horas en terapia intensiva para monitoreo constante y rehabilitación temprana.
“El control de la presión arterial, la temperatura y otras variables fisiológicas es fundamental para mejorar el desenlace”, indicó Guyon. La médica remarcó especialmente el rol de enfermeros y kinesiólogos.
“El personal de enfermería tuvo cuatro certificaciones específicas para manejo del ACV hemorrágico e isquémico. Cuando uno tiene enfermeros altamente capacitados, es la mejor manera de monitorizar a esos pacientes”, afirmó.
También destacó la importancia de la rehabilitación precoz para recuperar movilidad, deglución y funciones neurológicas.
Con esta certificación, Leben Salud se consolida como el principal centro de referencia para atención avanzada de ACV en la Patagonia y uno de los más importantes de Argentina.
Aunque existen otros centros certificados en Buenos Aires y algunas instituciones acreditadas como centros primarios, la clínica neuquina logró el reconocimiento avanzado que incluye capacidad quirúrgica y neurointervencionismo de alta complejidad.
“Hay centros que pueden diagnosticar el ACV y administrar medicación para disolver coágulos. Pero la instancia quirúrgica avanzada es la que hoy nos distingue”, explicó Vicente.
El reconocimiento internacional no solo representa un prestigio institucional. También implica una mejora concreta para miles de pacientes de Neuquén y de toda la región que, frente a un ACV, cuentan con un centro de excelencia capaz de responder con rapidez, tecnología y personal altamente entrenado.