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“No la cortan más, están a veces hasta las cinco de la mañana con la pelota. Es realmente desesperante, no hay una sola noche de paz”, dice Jorge, un vecino que no se llama Jorge, por miedo a represalias, y que contó la historia de la única plaza del barrio Parque Industrial de Neuquén, un sitio que no descansa y que toma vida por la madrugada.
El problema se generó, en forma paradójica, con una solución para uno de los barrios demandantes de Neuquén capital. Desde el año pasado, la comuna renovó la plaza ubicada cerca de la Calle 6, colocó reflectores y Wi-Fi gratis. Hasta ahí, pareciera que todo era para bien, pero los problemas de convivencia no tardaron en llegar.
Con el espíritu de haber ganado el mundial, y la luz que queda encendida durante toda la noche, un grupo de ente 15 y 20 pibes, la mayoría de ellos menores de edad, hacen torneos y picaditos de fútbol por la madrugada.
Pero los partidos, los gritos y hasta las peleas, no tienen corte. Están toda la noche, y con los días de calor, el tema se volvió más dramático para los vecinos, que tienen miedo de denunciar a la Policía, en este caso, a la comisaría que está ubicada a tres cuadras de la plaza.
El Wi-Fi libre, que se supone que es una herramienta de entretenimiento gratuita para los vecinos que no tienen acceso a internet, es usada para conectar parlantes, con la música a todo volumen.
El tema llegó a un fuerte planteo de los vecinos de las torres, por ruidos molestos. La mayoría trabaja, se levanta temprano y el ruido de los ecos en la plaza, es interminable.
“La Comisaría 20 llegó a recibir más de 26 llamados por teléfono de las quejas de los vecinos. Acá todo el mundo está de acuerdo con que tiene que haber un horario”, indicó Jorge.
El reclamo llegó también hasta la comisión vecinal del barrio, que preside Daniel “Pony” Sepúlveda. Pero según contaron los vecinos, desde la comisión le tiraron la pelota a la comisaría. Y desde la institución policial, de nuevo a la comisión vecinal.
“Se empezaron a tirar la pelota y no hay solución. Juegan a la pelota toda la noche, da contra el alambrado, y los reflectores no se apagan nunca. Acá se juntan todas las noches con las motos con escape libre, a tomar y a fumar, es un caos", indicó el vecino.
“Los chicos empiezan las clases y no sé cómo vamos a hacer ya que ellos van al turno mañana. Pero no solo los míos. Los de muchos vecinos de acá del barrio”, concluyó.