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Una película que recorre un suceso fundante de la nueva democracia argentina, como fue el Juicio a las Juntas, fue ovacionada recientemente en el Festival de Cine de Venecia. Y seguramente no será en el único. Argentina, 1985, dirigida por Santiago Mitre, cuenta el proceso judicial contra los nueve generales que lideraron la última dictadura militar. Mitre pone el foco en el relato del fiscal federal Julio Strassera (interpretado por Ricardo Darín), quien llevó adelante el juicio a las juntas militares por las violaciones a los derechos humanos durante la último dictadura que dejó 30 mil desaparecidos. El film recrea las tensiones que soportó el fiscal junto a su adjunto, Luis Moreno Ocampo (Peter Lanzani).
Ese proceso judicial que comenzó el 22 de abril de 1985 se convirtió en un acto fundacional de la (por entonces endeble) democracia argentina. Era, al menos, el comienzo de un largo camino de justicia para castigar a los responsables de los crímenes más atroces cometidos en nuestra historia. Un juicio que sirvió de ejemplo para el mundo. El cine argentino ha generado numerosas películas acerca de esos años oscuros, de desapariciones y asesinatos, pero nunca se había puesto la cámara en aquel juicio.
Ese juicio no fue un camino fácil. Strassera y Moreno Ocampo sentaron en el banquillo de los acusados a los generales y le dieron un juicio justo; todo lo contrario a lo que hicieron los militares con sus víctimas. Nuestra democracia sería inconcebible sin aquel juicio a pesar de estar siempre puesta a prueba, debilitada, concibiendo injusticias y desigualdades. En una Argentina que exhibe hechos de violencia, cabe recordar que el Nunca Más de Strassera es para siempre.