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El año se terminó para la política neuquina. Y quien no logró reacomodarse en este extraño tsunami lo hará después de la feria judicial y pasada la euforia mundialista.
El gobernador Omar Gutiérrez anunció que en unos días más se sabrá la fecha de las elecciones para gobernador y diputados nacionales en 2023. Podría ser a mediados de abril, un mes más tarde que las realizadas en 2019. Pero aún se verá. Los equipos ya están armados.
Por un lado, el MPN fortalece a Marcos Koopmann, en una carrera sin retorno y con el apoyo de Mariano Gaido, quien buscará la reelección el mismo día. Un tándem electoral para sumar fuerza y logística ese domingo.
Por otro, el panorama es incierto. Está Rolando Figueroa, carismático y que junta masa crítica, jugando con el “voto bronca” dentro del partido provincial y esperando que ese domingo de las elecciones, “la máquina perfecta” electoral del MPN, que no es otra cosa que dinero para fiscales, llamados telefónicos a contratados del sistema público, y la articulación con actores privados, tenga fallas en el sistema.
Suena algo imposible, porque la grieta nacional entre los K y el macrismo se cierra con los compromisos de que tienen estos mismos actores dentro del territorio neuquino. Las presiones son diversas: desde bajar un contrato laboral, de obra pública o hasta la estructuración de tierras. Es difícil ser opositor en Neuquén y no contaminarse con algún gen del MPN.
El método para disciplinar opositores y dividir a las fieras, viene resultando hace más de 60 años. Cada vez con más costos y colectoras, en un escenario global de desencanto de la política, cada vez más radicalizado y con las fake news al orden del día. Todo vale en esta elección.
La oposición intenta hacer el mejor papel y conservar el núcleo duro, con un kirchnerismo dividido entre el PJ y las agrupaciones cristinistas y, con los sectores de Juntos por el Cambio que no se deciden si jugarán de lleno con Figueroa, con Pablo Cervi o se irán con el periodista Carlos Eguía. A esta pata también le falta la incertidumbre de Jorge Sobisch.
Por ahora, no aparece ningún cisne negro en Neuquén. Nada que subvierta el orden calmo y establecido.