Las obras en el paseo costero se traducen en mayor conectividad para que los vecinos de la capital habiten el río Limay, convirtiéndose en un espacio de encuentro clave.
La ciudad de Neuquén creció con el río Limay a tan sólo minutos del casco céntrico y, en los últimos años, una nueva red vial amplió los accesos del Paseo Costero fortaleciendo la conexión entre los barrios, avenidos y el río.
Durante décadas, hubo calles que se cortaban antes de llegar al río o con asfalto incompleto. Ese mapa se modificó con una sucesión de obras que, más que sumar asfalto, construyeron una nueva red urbana alrededor del Paseo Costero. Ese paisaje, que ya cambió hace rato, ahora continúa transformándose.
Son tres las obras que avanzan en simultáneo para completar una nueva red de conectividad alrededor del Paseo Costero: la continuidad de Bejarano hasta el río, la pavimentación de Pigretti entre Bejarano y Solalique y los últimos tramos de Saavedra, desde Arroyo Todero hasta la costa, incluyendo su vinculación con Anaya. En su conjunto forman parte de una estrategia que busca algo más ambicioso que sumar asfalto: conectar barrios, avenidas y río dentro de una misma trama urbana.
"Hoy el Paseo Costero del Río Limay puede recorrerse de manera ininterrumpida durante 14 kilómetros, desde el balneario Valentina Brun de Duclot hasta la Península Hiroki, caminando o en bicicleta. Nuestro desafío es que esa continuidad también pueda darse de manera vehicular", expresó el intendente Mariano Gaido.
Uno de los frentes centrales es Bejarano. Lo que alguna vez fue un camino apenas dibujado sobre la tierra se fue convirtiendo por etapas en una troncal fundamental. Primero entre Lastra y Lanín; luego desde Lanín hasta Antonio Álvarez, con una obra que incluyó siete puentes. Ahora ya fue abierta y consolidada su continuidad hasta Pigretti, con una inversión de $500 millones, y está prevista su próxima pavimentación para completar la llegada al río Limay.
"Desde el primer día de nuestra gestión, la decisión fue abrir cada metro de costa para que cualquier vecino pueda disfrutarla de manera libre, gratuita y todos los días del año" dijo el intendente Gaido, quien agregó "también desarrollar todas las avenidas y troncales necesarias para que llegar al río sea cada vez más fácil, más rápido y seguro. Porque no alcanza con recuperar la costa: también hay que conectarla con los barrios y hacerla parte de la vida cotidiana de la ciudad".
A pocos metros de allí, otra transformación ocurre sobre Saavedra. La obra avanza desde Arroyo Todero hasta el río, demanda $2.500 millones de fondos municipales, tiene un plazo de 180 días y alcanza un 35% de ejecución. Incluye además una nueva calle paralela a la costa que permitirá vincular Saavedra con Anaya. "Todas estas obras las estamos ejecutando con fondos propios y sin endeudamiento, gracias al superávit permanente del municipio", expresó el intendente Gaido.
Saavedra también tiene su propia historia de crecimiento. En ese lugar donde había un descampado, se generó una nueva avenida en el que tramo que va desde Lanín hasta el Arroyo Durán, y luego continuó con la pavimentación hasta Río Senguer, incorporando pluviales y un acueducto destinado a garantizar agua potable a 80.000 neuquinos.
El tercer frente se despliega sobre Pigretti, entre Bejarano y Solalique. Allí se construyen cordones cuneta y terraplén, con una inversión de $1.600 millones. Esta etapa estará terminada en aproximadamente dos meses y luego comenzará la pavimentación.
Las tres intervenciones son el nuevo capítulo de una transformación iniciada años atrás con la repavimentación de Gatica; las pavimentaciones de Ignacio Rivas, Saavedra, Anaya y Solalique; la conexión costera entre Solalique y San Julián; y la puesta en valor del balneario Brun de Duclot, con nuevos accesos, calles y estacionamientos.
El resultado comenzó a medirse también fuera de los planos de obra. El Paseo Costero se convirtió en el principal atractivo turístico de Neuquén y la ocupación hotelera durante los fines de semana pasó de alrededor del 25% a registros cercanos al 65%.
“Neuquén dejó de ser una ciudad de paso y se transformó definitivamente en una ciudad turística” dijo el intendente, quien agregó “los paseos costeros son el principal atractivo natural de nuestra ciudad, y estas obras son para seguir potenciándolo”.
La lógica es sencilla de explicar: que el río deje de ser el borde de la ciudad para convertirse en uno de sus grandes ejes. "No construimos solamente un paseo. Construimos una nueva forma de vivir Neuquén", resumió el intendente.
En el sur, ese cambio puede verse calle por calle. Donde antes el camino se desdibujaba sobre la tierra, hoy la ciudad sigue avanzando hasta encontrarse con el río.