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El día en que Zapallito Molina pidió investigar a Soiza y Sanz por la estafa con planes sociales

Fue en 2016 cuando se bancarizaron los planes sociales. El líder de desocupados de Centenario reveló cómo era la mecánica para quedarse con plata de beneficiarios. Zapallito falleció en pandemia y nunca pudo declarar.

Héctor “Zapallito” Molina, una leyenda como líder de los desocupados e ícono de lo que alguna vez se denominó “la banda de los subsidios” en Centenario, ya había apuntado contra lo que hoy se llama “la corrupción” en el Ministerio de Desarrollo Social por el manejo de planes sociales.

Lo hizo allá por 2016, cuando se bancarizaron más de 10 mil planes sociales en la provincia de Neuquén. Se reemplazaron los cheques y el dinero en efectivo, por las tarjetas de débito del Banco Provincia de Neuquén (BPN), habilitadas sólo para extracciones. Fue un gran cambio que generó otra etapa, de más de 20 años de manejos, donde los líderes tenían gran poder en la provincia, sobre todo, en elecciones.

Esa decisión pareció sellar el “fin de los intermediarios”, o el punteraje político, para pasar a una gestión más transparente en el manejo de los fondos públicos. Pero la historia marcó que la tecnología y las tarjetas, siguieron generando huecos para las trampas de la política.

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En 2016, Ricardo Soiza, director de Planes Sociales de la Provincia había anunciado la bancarización de los programas. Ahí empezó una guerra con los punteros. Entre ellos, Zapallito Molina, quien reveló la mecánica de las estafas, previa a la denuncia de estos días.

Hoy lo demuestra la causa que investiga a la cúpula del ministerio de Desarrollo Social, por una estafa millonaria con tarjetas de débitos, donde hay pruebas de un circuito de dinero que iban desde las extracciones en los cajeros automáticos hasta funcionarios públicos.

La pelea entre Zapallito, Soiza y un desconocido Sanz

En una entrevista concedida hace siete años a una radio de la región, Molina se había mostrado ofuscado con el director de Planes Sociales, Ricardo Soiza, y con el de Fiscalización, Pablo Sanz.

En ese momento Sanz, ahora un “arrepentido” judicial, era un desconocido para muchos. Pero no para Zapallito Molina, que venía de tener una estrecha relación con los funcionarios del MPN, hasta que las tarjetas que reemplazaron a los cheques y a su función dentro del sistema. Fue allí donde se quebró la relación entre parte de los punteros y el gobierno provincial. Pero sólo un poco.

“Preguntame todo lo que sea de la administración y yo te voy a decir por qué son unos chorros y sinvergüenzas. Y yo te lo voy a decir con pruebas”, le había dicho Molina, al periodista que lo entrevistó en su momento, por el cambio y la mecánica de las “estafas” antes de que llegaran las tarjetas.

Y acotó: “Estos señores van a tener que ir a la Justicia. Soiza y Pablo Sanz. Porque ellos están pagando listados donde hay personas muertas, fallecidas. El año pasado encontramos, y tenemos listado”, había dicho un Zapallito eufórico, ante los cambios que se venían en la mecánica de los planes sociales.

Soiza no lo había tratado bien a Molina después de que saliera absuelto de la causa de los manejos de planes en Centenario, en la gestión del ex intendente Luis Castillo allá por 1999. Había dicho que era “un personaje que le robaba a la gente”, y Molina se despachó con todo lo que sabía puertas adentro.

“Preguntame todo lo que sea de la administración y yo te voy a decir por qué son unos chorros y sinvergüenzas. Y yo te lo voy a decir con pruebas”, le había dicho Molina. “Preguntame todo lo que sea de la administración y yo te voy a decir por qué son unos chorros y sinvergüenzas. Y yo te lo voy a decir con pruebas”, le había dicho Molina.

“Por eso los vamos a llevar a la Fiscalía ahí donde corresponde. El año pasado nos encontramos con gente que había fallecido y gente que durante este año falleció y venían los cobros. Esos cobros los emiten y los anulan, y es un fondo negro, que todos sabemos dónde va a parar”, había dicho el líder de los desocupados en Centenario.

Listados, cheques, cobros y muertos

Molina había descrito que en los listados de beneficiarios aparecía “gente que nunca estuvo y que aparece en los cobros”.

“Te digo la modalidad que tienen ellos porque yo la he visto ahí, y quiero que me citen, me voy a poner al frente de este reclamo delante de la justicia”, había confesado Molina en declaraciones radiales.

En ese momento, el líder de los desocupados había afirmado que los únicos que podrían cambiar cheques eran los directores del ministerio de Desarrollo Social, con la firma.

“La única persona que tiene la posibilidad de cambiar cheques es el director. Porque con el cheque él se hace responsable y cambia 50 mil, 8 mil, 100 mil o 200 mil pesos, lo que se le antoje por mes”, había señalado.

“Ellos hacen un global y tienen que darle plata a la gente, no en cheques. ¿Me entendés? Y sacar el cheque, el cobro que venía, lo tiran para atrás y se quedan con la plata. Pero eso es facilito, el que entiende un poco la administración lo va a entender muy bien cómo están haciendo”, había dicho el Molina.

Molina falleció en plena pandemia, y los secretos que tenía guardados sobre los entramados de los planes y el poder, nunca se los pudo contar a un fiscal.

El día en que Zapallito Moina pidió investigar a Soiza y Sanz
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