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Si algo le faltaba a Alberto Fernández, presidente de todos los argentinos, era terminar siendo objetado por una medida de gobierno que él seguramente, al momento de decidir, imaginaba lo iba a congraciar con la inmensa mayoría de un pueblo que se siente campeón del mundo “y más allá”.
El DNU y los rechazos
El Decreto de Necesidad y Urgencia declarando feriado nacional en todo de cumplimiento estricto en todo el territorio no hizo más que desnudar el estado en el que se encuentra Alberto Fernández frente a los socios de su gobierno y una parte importante de la sociedad.
La anunciada medida chocó con la negativa de al menos ocho provincias. Cuando ayer a la noche trascendieron los términos del decreto en cuestión los gobiernos de Chaco, Corrientes, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Tucumán, Santa Fe y San Juan comunicaron el rechazo y la decisión de no adherir a la directiva presidencial. Mendoza tuvo la misma opinión pero indicó que adhería porque el DNU era de aplicación obligatoria. El gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, comunicó que aplicaría la medida pero estableciendo algunas excepciones.
La soledad de Alberto
Si hacemos una ligera cuenta podemos concluir que sobre 24 distritos, 7 no acataron, uno lo hizo bajo protesta y otro lo aplicó a medias. Los números son la muestra cabal del grado de devaluación que por estos tiempos ha logrado la imagen presidencial frente a una mayoría importante de mandatarios provinciales. Mucho más grave aún si entre los rebeldes contamos, en su mayoría, a gobernadores peronistas que integran el propio espacio del Presidente Fernández.
Investidura devaluada
Al igual que sucede con nuestra moneda, este Presidente con sus yerros devalúa la investidura presidencial y convierte a las decisiones de Estado en cuestiones que por lo visto son o consultas y con él menor grado de análisis general.
Un feriado nacional en la última semana de actividad plena de las administraciones públicas y privadas a modo de festejo por un campeonato mundial obtenido hace tres días, deja la sensación de atraso y fracaso. Algo que los campeones del mundo superaron a fuerza de trabajo, sacrificio y esfuerzo colectivo.