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El humorista neuquino que hizo reír a Tinelli y Luis Miguel

Walter Uviedo es una de las figuras del humor en los medios de la región, que llegó a la pantalla nacional.

La profesión de los humoristas en los medios de comunicación no suele pasar desapercibida, es como una bocanada de aire fresco entra la apabullante marea de noticias del día a día. Sin embargo, existen muchos mitos al respecto, como por ejemplo de qué fibra especial están constituidos quienes nos hacen reír, como si lo cotidiano los afectara de otro modo o como si tuvieran la clave secreta para estar siempre alegres.

El mito del payaso triste es otro de los ejemplos clásicos que lleva a preguntarnos: ¿Llora el humorista entre el último chiste y su próxima intervención después de haber hecho reír a los demás? Lo cierto es que sería difícil imaginarnos el día a día sin ellos y cada generación recuerda a quienes supieron sacarle una sonrisa en medio de crisis y panoramas sombríos.

La historia de los humoristas de los medios locales registra nombres como el de Luis De la Rúa, “El Presidente del Humor”, y en la actualidad el de Carlos Ramos, “El Titiritero de las Voces”, por destacar sólo algunos. Representantes de un género radial que tuvo sus precursores en Niní Marshall, Pepe Iglesias, “Los Cinco Grandes del Buen Humor” y tantos otros.

Walter Uviedo es locutor y humorista, formando parte de la gran familia de los medios locales desde fines de la década del '80, desempeñándose en diversos rubros radiales, alcanzando la popularidad a nivel nacional, a partir de su participación en el icónico Videomatch de Marcelo Tinelli.

“Lo del programa de Tinelli fue por casualidad, como yo utilizaba la herramienta del humor en los programas y demás, me enteré del casting que se hizo un sábado a la mañana en una escuela del Barrio Gregorio Álvarez, del que participó una multitud de personas. El lunes siguiente me llamaron para participar y el martes ya estaba volando hacia Buenos Aires para el “Campeonato Nacional del Chiste”. La repercusión fue tremenda porque al otro día cuando salimos a comprar por los negocios de Capital Federal, la gente me reconocía por mi participación del día anterior como “El Neuquino” que había estado en el programa de Tinelli. De esa época tenemos una gran amistad con otro de los participantes que es Fernando el “Flaco” Pailos, que por aquel entonces estaba afianzando su carrera", contó a LMNeuquén.

"Siempre fui un artista, el cómico de la familia, el humorista, siempre participaba en los actos de los colegios, representando a San Martín, a Belgrano y hasta al Niño Jesús. Me anotaba en los números de zapateo, sin entender mucho del tema, participaba en coros, en fin, de todo. Cuando tuve la oportunidad de dedicarme a los medios de comunicación exploté fuertemente esa veta humorística”, agregó.

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Llegó a Neuquén con ansias de cumplir el desafío de reinventarse como profesional, superando las adversidades del clima y el desarraigo.

“Llegué en 1986 en el Tren Zapalero que salía para la Plaza Constitución. Recuerdo haber tardado unas 30 horas. Llegue en pleno junio cuando en Neuquén hacía entre 10 y 12 grados bajo cero, es más creo que todavía no se me pasó el frío. Estudié turismo en la Universidad del Comahue y por ese entonces trabajaba en unas cabinas telefónicas que estaban al lado de Supermercado Casma, en la calle Lastra", contó sobre sus primeros tiempos en la región.

"Un día almorzando en mi casa al mediodía, me enteré por un aviso, que estaban buscando un humorista en una radio, para trabajar en un programa y que se estaba realizando una convocatoria para un concurso previo en el que se seleccionaría a un candidato. Me presenté y gané el concurso, logrando que me hagan un contrato por tres meses. Salí “al aire” por primera vez en octubre de 1987. Se trataba de LU19 “La Voz del Comahue” y allí comenzó todo", dijo.

Durante más de 30 años de trayectoria, se desempeñó en diversas radios de la región, participando y desarrollando una infinidad de programas. En la última época prácticamente en todas, llegando a trabajar en cuatro radios al mismo tiempo y en los tres turnos.

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"Recuerdo a mucha gente con la que trabajé, porque en más de 30 años de carrera y en los comienzos de la radio FM en la región, los que integramos aquel puñado de pioneros nos conocemos entre todos. Mucha gente que ya tenía una amplia trayectoria en la historia de los medios y con quienes tuve la suerte de poder trabajar y que me invitar a participar de sus proyectos. Gente muy talentosa de la que aprendí, de cada quién algo", contó Uviedo.

"Recuerdo con mucho cariño y mucho afecto a Franco Bagnato, con quién formamos una gran amistad. Con él fue con quién realmente empecé, ya que me dio muchos consejos para que pudiera seguir en la profesión porque se dio cuenta cuanto me gustaba el tema de los medios. Me acuerdo que en el último programa que hicimos, dijo al aire: “Walter, me parece que te picó el bichito de la radio” vaticinándome además que llegaría muy lejos", recordó.

En los años '90 tuvo un paso por LU5, con un programa que se llamó El crucero, que fue muy exitoso, después trabajó con Hugo Díaz en su productora “Aries” en la que conoció a Raúl Lillo. "Allí incursioné además de radio, en televisión, haciendo un programa de juegos los días sábados que se llamó Jugando con ustedes", añadió.

"Los fines de semana hacíamos viajes a la costa atlántica en las que hacíamos sin exagerarte entre 50 y 60 entrevistas a gente del espectáculo, artistas y famosos de todos los géneros. Recorríamos todos los teatros cubriendo la movida de la costa y después ese material lo enviábamos a editar acá para hacer un programa que se llamaba “Con ustedes desde Mar del Plata”.

"También trabajé en agencias publicitarias haciendo comerciales para los distintos medios de comunicación. En esa época también empecé a dar mis primeros pasos en la conducción de un programa propio en Radio El Sol, haciendo el programa Sábado Sol, que era un programa “ómnibus” que iba por la mañana, La Lámpara de Aladino, Juegos de Radio, y muchísimas otras producciones. Era la época furor de las FM y también en FM Libertad junto a Hernán Mora y a un excelente equipo de radio, tuve allí mi programa Cada Día, que tuvo una continuidad de 25 años en el aire", dijo.

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Uviedo recordó que hubo una época en la que hacía un programa televisivo en Canal 7 de Neuquén, con todos los sketchs en vivo y en directo, sin anestesia y sin red, que definió como un gran desafío porque se teatralizaban los chistes y se largaban al ruedo.

Entre sus influencias tienen las radios de su infancia en el taller que tenía su papá, que era herrero, "por eso en casa teníamos los cubiertos que eran de madera”, bromeó.

"En la radio escuchábamos el programa Rapidísimo, de Héctor Larrea, del que participaba Mario Sánchez, también escuchábamos el programa de Riverito, del que admiraba al personaje de “Minguito” que hacía el inolvidable Juan Carlos Altavista y a Mario Sapag. "Siempre me gustó el humor que maneja el Negro Alejandro Dolina en su “Demasiado Tarde para Lágrimas”, agregó.

Uviera cree que el humor dentro de la actualidad periodística cotidiana es fundamental, si eso todo sería un caos, porque aún en la más terrible tragedia, sale esa sonrisa que surge desde el alma, de la autodefensa que cada uno tiene, buscando una salida y lo único que lo produce muchas veces. "Ahí está la esencia del que hace reír, con todo el sacrificio y el trabajo que le implica y también la esencia del que lo recibe que es en definitiva quién lo agradece", dijo.

"Tengo una anécdota de la cobertura de la conferencia de prensa de Luis Miguel en el Hotel Hyatt de Buenos Aires en 1996. Había gente de prensa de todos lados incluso internacional y la conferencia se había tornado muy estructurada y aburrida. En cierto momento Luis Miguel sugirió a cada periodista que hiciera dos preguntas, una distendida y graciosa y después otra formal. Cuando me tocó preguntar, porque toda la conferencia había tenido en alto la mano, apelando a mi “baja estatura” le dije: “Luis, lo primero que quiero decirte es que, aunque te parezca increíble, estoy parado” provocando un aplauso de los demás periodistas y la risa de Luis Miguel porque verdaderamente parecía que estaba perdido entre la multitud. A partir de eso ya cambió la onda de la conferencia y muchos de mis colegas terminaron felicitándome por la ocurrencia, entre ellos el Muñeco Mateyko, fue inolvidable”, recordó.

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El secreto para hacer reír parece no tratarse de una fórmula mágica, sino que se puede enseñar a hacer humor. "No es como estudiar un idioma o hacer un curso. Se trata creo, de tener el Don de hacer reír, que después por supuesto, sí se puede ir perfeccionando como toda capacidad histriónica”, dijo Uviedo.

"Yo hago humor repentista, estar atento a las situaciones y sacarles una partida humorística. Me he dedicado también a contar cuentos, chiste, a hacer rutinas, aplicándolos posteriormente a los programas de radio y de televisión”, agregó.

Walter Uviedo participará el próximo 1 de noviembre a las 20 en el Cine Teatro Español del Espectáculo Audiovisual “EN EL AIRE”, un homenaje en escena que reunirá a periodistas, técnicos y locutores, que forjaron la radio y la televisión de nuestra región desde sus inicios. Una producción integral del Grupo “Gente de Radio y de Televisión de Neuquén y Río Negro”.

La entrada es un alimento no perecedero destinado a comedores y merenderos de la ciudad y podrá ser retirada en los próximos días en la boletería del Teatro.

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