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El modelo que forjó la política neuquina bajo una hegemonía provincial se expande en el país

El sistema político de Neuquén, ordenado en torno a las prioridades autóctonas en contraste con los intereses nacionales, es un laboratorio para la nueva tendencia.

Hasta no hace demasiado, la política neuquina era poco menos que una rareza para quienes la observaban desde afuera. Ya no. El sistema de partidos ordenado en torno a la impronta provincial se expandió a medio país en los últimos tiempos, con una velocidad mayor desde la llegada del libertario Javier Milei a la Casa Rosada.

Gobernadores con pasado en el peronismo, el radicalismo, el macrismo, el massismo y hasta el sindicalismo encararon proyectos políticos replegados en sus dominios, con independencia de los posicionamientos fijados por sus fuerzas a nivel nacional. Algunos transitaban por ese andarivel desde algún tiempo y otros lo hicieron recientemente.

gobernadores en el aniversario de clarin

El proceso de provincialización está en pleno desarrollo, con posibilidades de continuar expandiéndose. La suerte que corra la consolidación de esta tendencia es inversamente proporcional a la que le espera a la de los armados políticos de alcance nacional, que languidecen. El formato dominado por partidos o alianzas bajo una conducción nacional, desapareció en 2023. Juntos por el Cambio se disolvió, mientras el Frente de Todos se recicló en Fuerza Patria, alrededor del peronismo amenazado por la acefalía.

La política neuquina es un laboratorio de la nueva tendencia

Los gobernadores que lideran el repliegue de la construcción política en sus provincias, tienen en Neuquén un laboratorio con más de 60 años de experimentación en la materia. Forjada a la sombra de la hegemonía del Movimiento Popular Neuquino, la política neuquina moldeó su sistema de partidos con características distintivas del resto.

Sin experiencias similares para contrastar los efectos prácticos de los ejes del modelo, la política neuquina dominada por el MPN no tuvo más remedio que innovar hasta consolidar el esquema que la identifica. El mandamiento fundante del MPN —custodiar los intereses de Neuquén frente a la amenaza de los proyectos nacionales, que buscan supeditarlos a razones ajenas— es el principal ordenador de la política provincial, aun después de la derrota por la Gobernación que destartaló a la fuerza. Su incorporación en el espíritu de La Neuquinidad, bajo el liderazgo de Rolando Figueroa, lo mantiene en el centro del escenario.

SFP Presentan candidatos Neuquinidad politica (42)

En la experiencia neuquina hay dos enseñanzas fundamentales para los dirigentes al frente de la transición hacia construcciones que priorizan lo local. El formato refuerza la base de sustentación dentro de los límites provinciales, a la vez que obstaculiza la proyección nacional de los líderes que se empoderan con su vigencia.

Esas derivas del provincialismo se confirman con la experiencia del cordobesismo, surgido de una escisión del peronismo, como el MPN. Lo fundó José Manuel De la Sota tras romper con el kirchnerismo siendo gobernador de Córdoba, y continuada por su sucesor Juan Schiaretti y el actual mandatario Martín Llaryora. La hegemonía del partido provincial cordobés va a cumplir 20 años. Sus líderes desafiaron repetidamente los límites del formato a la proyección nacional, apilando una sucesión de fracasos.

El devenir errático de De la Sota, primero, y Schiaretti, luego, en la pelea por la Presidencia no hace más que reforzar la lección del modelo neuquino sobre el asunto.

Obstáculo duro de saltear

La provincialización fungió como obstáculo tanto en casos de líderes consagrados por un electorado acotado, como el de Neuquén, que ronda el 2% nacional, o robustos, como el de Córdoba, con cerca de 12 de cada cien empadronados en el país, solo superado en tamaño por el bonaerense (37%).

En Misiones reina el Frente Renovador de la Concordia, bajo el mando del ex gobernador Carlos Rovira, originario del peronismo. Si bien se rige con impronta propia, no ha evitado alianzas nacionales cuando consideró que le convenía, como en 2019, que se unió al Frente de Todos. Alberto Weretilneck construyó su extenso liderazgo en Río Negro sobre la base de Juntos Somos Río Negro, la fuerza provincial que fundó tras arribar a la gobernación por primera vez.

Con el ascenso de Milei al poder, la idea de provincializar la política corrió como un reguero por los despachos de los jefes provinciales. A la par se expandió la lectura fina del modelo neuquino. La motosierra libertaria le arrancó gran parte del ajuste fiscal más grande de la historia a los gobernadores. Fue la gota que rebalsó el vaso de varios gobernadores.

Los radicales Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Carlos Sadir (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes), el macrista Ignacio Torres (Chubut) y el sindicalista Claudio Vidal (Santa Cruz) no sólo prescindieron del aparato partidario que los llevó al cargo sino que se enfocaron en la consolidación de una fuerza provincial propia mientras empezaron a tejer la estrategia para una alianza entre ellos y otros gobernadores despojados de línea nacional.

schiaretti provincias unidas

Juan Schiaretti es una de los presidenciables detrás de la coalición Provincias Unidas.

El primer esbozo del espacio en construcción se hizo público sobre el filo del cierre de listas para las legislativas del 26 de octubre, con la presentación oficial de “Provincias Unidas”, una sociedad política que, además de los cinco mencionados, involucra al cordobés Llaryora.

Por la avenida del centro

Posicionados a distancia del oficialismo y la oposición peronista, los gobernadores fundadores esperan darle mayor volumen al espacio con la incorporación de otros jefes provinciales. La novedad que aporta la construcción no está en su posicionamiento en el mapa político sino en su naturaleza, que desplaza a la pertenencia partidaria por la negociación de intereses de las provincias como amalgama del armado. Se plantean desde el nombre del espacio —Provincias Unidas— como una sociedad entre jurisdicciones, no entre partidos políticos. Y en la proclama fundante reafirman esa línea priorizando como objetivos de la alianza: “la defensa del federalismo, la necesidad de un diálogo político sin confrontación, la crítica a la discrecionalidad en el manejo de fondos nacionales y la búsqueda de un modelo de desarrollo basado en las economías productivas del interior”.

Aunque no son parte formal del espacio, otros gobernadores como los radicales Leandro Zdero (Chaco) y Alfredo Cornejo (Mendoza) han mostrado cercanía y apoyo a este grupo en distintas ocasiones, aunque a las elecciones de octubre van con La Libertad Avanza. Aunque los gobernadores son los líderes del espacio, la estructura de "Provincias Unidas" incluye también al ex gobernador cordobés Juan Schiaretti, uno de los posibles presidenciables del grupo, el exministro del Interior y Transporte del kirchnerismo Florencio Randazzo, y el diputado nacional Miguel Pichetto.

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