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El neuquino que hace deportes en alpargatas: una carrera de 16 kilómetros, partidos de fútbol y bicicleta

Gustavo tiene 55 años y una vitalidad que muchos envidian. Su particular calzado lo acompaña siempre y ahora sumó un desafío para llegar a Chile en bicicleta y… en alpargatas.

Gustavo Javier Benítez nació en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, pero a los 12 años decidió dejar su casa y emprendió viaje al pueblo donde vivía su papá. Era el año 1982 cuando se subió a un colectivo y recorrió más de 1.400 kilómetros para llegar a la capital neuquina, y desde allí en camioneta recorrió un par de kilómetros más para instalarse en Villa El Chocón, un pueblo neuquino que por ese entonces no llegaba a los 600 habitantes. Desde entonces todo cambio: su estilo de vida, sus costumbres, pero lo que siempre se mantuvo intacto fue su energía y el placer de practicar deportes.

“El Chino” como lo conocen todos, es de espíritu libre e inquieto, amante del deporte y de la cocina. Desde chiquito practica deportes, camina mucho y lleva una vida sana. Eso le ha permitido mantener una vida muy activa a los 55 años. Juega al fútbol, a la pelota paleta, anda en bicicleta y su último desafío fue participar de una travesía, donde ante la mirada atónita de todos, corrió 16 kilómetros en alpargatas. No solo que lo hizo en un muy bien tiempo, sino que se llevó la admiración de los atletas de elite que participaron del evento en El Chocón.

Gustavo aseguró que es un hombre libre, feliz y agradecido a Dios por la vida que tiene. Aunque cuando era chico, las cosas no fueron tan fáciles, pudo salir adelante y hoy vive cada día con mucha intensidad, esa que le permite no ponerse límites ni barreras.

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El viaje que cambió su vida para siempre

Cuando dejó su Entre Ríos natal, su papá trabajaba en el Automóvil Club del pueblo, sobre la Ruta 237, donde estaba la estación de servicio. Sus padres se habían separado, y él vivió hasta entonces con su mamá y sus dos hermanos.

Siempre le gustó jugar al fútbol, y es de naturaleza inquieto. A pesar de su corta edad, a los 8 años ya era consciente que en su casa no alcanzaba para comer y empezó a vender diarios, por eso andaba en bicicleta, caminando o corriendo todo el día.

Cuando llegó a El Chocón descubrió un mundo nuevo, afirma que quedó maravillado con la belleza de los paisajes y en ese momento sintió que ese era su lugar. Se quedó definitivamente, terminó séptimo grado y luego el colegio secundario. Solo volvía a Concepción a visitar a su mamá.

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Gustavo es el mayor de sus 9 hermanos. “De mi mamá y de mi papá tengo 3 hermanos más, mi papá con su esposa tuvo 3 más y mi mamá aparte 3 más”, explicó a LMNeuquén. Vivió en la estación de servicio muchos años ya que su padre era el concesionario del lugar. A los 21 años conoció a Gloria, con quien se casó y tuvo dos hijos Carlos y Valeria.

Junto a su esposa trabajaron 22 años en varios negocios, construyen cabañas turísticas y hoy viven de las rentas, lo que le permite disfrutar del día y el aire libre sin horarios. Además, se recibió de chef, pero nunca ejerció, aunque reconoce que le encanta cocinar a su familia y amigos.

16 kilómetros corriendo en alpargatas: “Me hacen sentir libre”

Si bien “el Chino” es un hombre con buen estado físico, practica deportes habitualmente y lleva una alimentación consciente y saludable. Anda en bicicleta todos los días, sale a caminar, juega a la pelota paleta, participa de torneos de fútbol en Neuquén y en Chile, y para asombro de muchos, todo lo hace en alpargatas.

“Mi señora y mis hijos me compran las mejores zapatillas, pero no las puedo usar, ellos quieren que tenga un buen calzado, pero yo estoy espectacular en alpargatas. No necesito otra cosa”, asegura. “Mi señora y mis hijos me compran las mejores zapatillas, pero no las puedo usar, ellos quieren que tenga un buen calzado, pero yo estoy espectacular en alpargatas. No necesito otra cosa”, asegura.

Pero el 11 de mayo, sin pensarlo ni planearlo, Gustavo – fiel a su estilo- pudo vencer un nuevo desafío cuando participó de la carrera Valle de los Dinosaurios 2025, donde corrió 16 kilómetros, obviamente en alpargatas.

Todo se dio naturalmente “Yo fui a jugar al fútbol a Neuquén con mis amigos de Chocón y el que organiza allí me dijo: ¿No quiere correr mañana la maratón? Bueno, le respondí, anotame en los 16 kilómetros, le pasé el documento y me anotó", contó a LMNeuquén.

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Cuando llegó el momento de la carrera, no lo dudó ni un segundo, se puso su pantalón deportivo favorito, la remera que entregaron desde la organización y se calzó sus alpargatas negras para emprender una loca aventura. “Yo siempre ando en alpargatas, para mi es normal, pero me preguntaban si iba a correr así, yo respondí que sí, es que yo salgo a caminar y a andar por el pueblo, y todo lo hago en alpargatas. En la bici también hago unos 22 kilómetros, voy hasta el dique y vuelvo hasta mi casa en alpargatas, todo lo que hago como un paseo, voy escuchando música, lo hago disfrutando de este maravilloso lugar que tenemos”, aseguró.

Y admitió que nunca tuvo duda y sabía que iba a lograrlo. “Siempre en mi interior supe que iba a poder correr los 16 kilómetros sin problemas, yo sentía que era una un trámite para mí porque si bien con mi señora hacemos 8 o 10 kilómetros, me sentía como en mi casa, y siempre me sentía re convencido que me iba a ser bien”, dijo,. Y contó que “Una de las chicas que salió primera, me decía que no me podía alcanzar, recién pudo hacerlo en la zona del Cañadón, como los 10 kilómetros, porque yo la pasé a ella”.

“Arranqué fuerte y pasé un montón de pibes. Y le digo a mi señora que las Salomon de los pibes decían, algún día voy a ser alpargata”, relató entre risas.

“Yo iba mirando a los chicos, iba re preparados, con sus relojes, su ropa, sus chalecos, la indumentaria y yo así nomás con mi pantalón que uso todos los días, el cortito que me gusta, el que me siento más cómodo, la remera y las alpargatas”, reconoció. “Yo iba mirando a los chicos, iba re preparados, con sus relojes, su ropa, sus chalecos, la indumentaria y yo así nomás con mi pantalón que uso todos los días, el cortito que me gusta, el que me siento más cómodo, la remera y las alpargatas”, reconoció.

La carrera fue sin duda un éxito más cosechado, ya que pudo concretar el recorrido de 16 kilómetros en 1 hora 24 minutos re bien “los competidores de elite lo hicieron en 1 hora 16 minutos”, indicó. Ahora que vivió la experiencia de correr una travesía de estas características, entre bardas y un paisaje imponente, está pensando en una próxima carrera. “No sentí molestia, dolor ni el impacto de estar con las alpargatas en los pies, solo sentí los músculos, pero es normal”, afirmó.

Gustavo nunca fumó ni tomó alcohol, asegura que sus entrenadores cuando era chiquito se lo enseñaron y desde entonces lo adoptó como forma de vida. “Yo con 55 años me siento espectacular, cuando llego a la cancha donde juego al fútbol con pibes más jóvenes, les digo a los chicos si alguien tiene alguna lesión que me pase, porque no tengo”, revela con gracia.

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Sin dudas que sus alpargatas, o los varios pares que tiene y que va renovando continuamente, son un sello característico de él. “Siempre usé alpargatas, en el norte se usa muchos, siempre mis abuelos y mis tíos usaron. De grande las usé mucho más, cuando me di cuenta que me liberaban no me las saqué más. Siento que no me presiona nada, no me cansa. Hace 8 años que las uso todos los días. En Chile juego un torneo donde me dejan usar las alpargatas, los pibes me dicen como vas a jugar así, dejo los botines al costado de la cancha”, admitió.

Un nuevo desafío en bicicletas y obviamente…. en alpargatas

Su próximo desafío es recorrer con su bicicleta 500 kilómetros hasta Temuco, en Chile y obviamente en alpargatas. La idea es salir en el mes de septiembre, hacer diferentes paradas en Cutral Co, Zapala, Las Lajas, después hasta la aduana.

“Voy a llevar la bolsa de dormir, sin carpa, lo justo y necesario, algunas frazadas, herramientas, comida enlatadas o voy comprando en el camino, pero lo mínimo. Calculo que puedo tardar una semana, iré durmiendo al costado de la ruta, donde me agarre la noche. Ya lo tengo en la cabeza y no me lo va a sacar nadie, ya no hay vuelta atrás”, afirmó.

Y reconoce que tener en mente este tipo de objetivos, lo revitaliza. “Si estoy bien físicamente y la vida me da todo, hay algo que me impulsa a hacer cosas, a no quedarme quieto, disfrutar de la vida, que cada día me siento mejor. Es algo que lo hago porque lo siento, así me nace, es como cuando corrí la carrera, lo hice porque lo sentí. Todos los días le agradezco a Dios por la salud que me da, nunca pienso que me voy a lesionar, lo hago porque me siento cómodo y libre”.

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