{# #} {# #}
Se volcó a un hobby de la infancia durante la pandemia y hoy se dedica de lleno al modelado 3D para crear tortas y pasteles creativos.
A Eric Ale siempre le había gustado la cocina. Se quedaba absorto mirando programas de pastelería en televisión y era el encargado de hacer las tortas para las fiestas de su familia pero, a la hora de elegir una profesión, se inclinó hacia una rama más tradicional y se anotó en la carrera de Contador Público. Cuando la pandemia de coronavirus lo dejó encerrado en su casa del barrio Melipal, retomó la batidora y las mangas para darle rienda a su imaginación. Hoy, es uno de los pasteleros más populares de Neuquén y el único que crea verdaderas esculturas rellenas de bizcochuelo.
"Cada vez más gente elige tener una torta importante en sus eventos y cada vez hay más personas dedicadas a la pastelería", explicó el neuquino de 32 años, que ofrece creaciones sorprendentes de personajes y objetos de la vida cotidiana para sus más de 40 mil seguidores en Instagram. Con perfil autodidacta y a base de tutoriales de Internet, logró aprender la técnica necesaria para transformar una torta en una escultura de tres dimensiones. Así, puede crear un Minion o un pequeño Harry Potter, pero también un estadio de fútbol, una Copa del Mundo o una hamburguesa gigante.
Eric es fanático del modelado 3D, que es también la alternativa más cara para los que buscan una torta de cumpleaños. "A veces prefiero dejarla más barata para que elijan este tipo de tortas, y eso a mí también me sirve para practicar", dijo el pastelero, que suele ofrecer sugerencias a los clientes para despertar el costado más creativo de la pastelería. "Cuando ven una torta de las que subo a Instagram, me piden que les haga la misma, y yo propongo hacer algo similar, o de la misma temática, pero con otro diseño, para no repetir", aclaró.
Durante la pandemia de coronavirus, adquirió experiencia hasta obtener resultados más profesionales. Por un encargo de su cuñado, se animó a vender sus primeras creaciones y, casi al mismo tiempo, creó un perfil de Instagram para mostrar sus modelados en pastelería. Con millones de personas encerradas en casa y buscando algo para mirar en su celular, sus tortas ganaron popularidad y hoy ya acumula más de 40 mil seguidores en esa red social. Muchos de ellos le piden tortas o incluso que les enseñe a hacer esculturas como las que inventa él.
Ya con cuarto año de la carrera de Contador aprobada, Eric decidió dar otro salto vertiginoso para apostar de pleno a la pastelería. Al principio, su familia lo consideraba como una jugada demasiado arriesgada, y no confiaban en que batir y hornear pudiera transformarse en un "trabajo de verdad". Eric siguió estudiando hasta que le tocó una materia demasiado difícil en la facultad. Ya abrumado por las matemáticas, abandonó los estudios y convirtió su hobby en su principal medio de vida.
"Por ahora, la carrera está pendiente", dijo Eric a LMNeuquén desde su cocina en la casa familiar, donde convierte los ingredientes que compra en el supermercado del barrio en detalladas obras de arte. Cada torta le insume horas de dedicación: además de conseguir los ingredientes y hornear, dedica todos los viernes a los decorados y asume desafíos de modelados 3D que le demandan más de 10 horas de trabajo.
Los días de horneado, se levanta antes de las 7 para aprovechar los momentos más frescos de la mañana. Cuando prepara los rellenos, arma las estructuras o decora, aprovecha la ayuda de su mamá, que sigue su ritmo acelerado con el lavado de platos. "Yo voy ensuciando y ella va lavando para ayudarme, pero mis papás viajan mucho. Ahora están en San Juan y extraño su ayuda", explicó el pastelero, que no tiene asistentes contratados.
Eric se ocupa de cada paso del proceso: las compras, la cocina y el modelado 3D. Pero también recibe pedidos, toma fotos y hace los repartos, con especial cuidado para que sus productos lleguen en condiciones adecuadas. "Una vez se me cayó un paquete y tuve que hacer otra vez la torta desde cero", dijo entre risas, y contó que hasta se compró las cajas térmicas de la aplicaciones de delivery para que el calor del verano no le juegue una mala pasada con la crema fría.
Como la pastelería es un oficio con tradición femenina, muchos de sus clientes lo confunden con "el chico del delivery" y le piden que mande saludos a la pastelera a cargo. "Al principio me volvían a pedir y me decían que les había gustado la torta anterior, pero me pedían que le haga llegar el mensaje a la chica que las preparaba", aseguró. Hoy, con mayor exposición en redes sociales, son muchos los que saben que él está detrás del sabor y de la creatividad de cada presentación.
En esa rutina de trabajo, Eric se las ingenia para entregar 5 o 6 tortas cada fin de semana y también mantenerse actualizado con las últimas tendencias. Además de los personajes de películas que piden los más chicos, también hay colores, formas o estilos que se ponen de moda entre los adultos, y que lo llevan a incorporar nuevas técnicas para no perderse de las últimas novedades en pastelería.
"Todos los meses cambian las tendencias, ahora se usa mucho un muñequito que se llama Florky, pero no es lo que más me gusta hacer", dijo y agregó que su formación e inspiración surge de videos en YouTube y también sigue a influencers del rubro, que lo ayudan a conocer nuevas tendencias y sumar otras técnicas e ingredientes.
Con constancia, se fue ganando un lugar entre el público neuquino, pero su verdadero salto llegó, en realidad, de la mano de la Selección Argentina. En plena fiebre por la Scaloneta, todos sus pedidos lo llevaban a decorar tortas en color celeste y blanco. Y él, fiel a su costumbre, buscó incorporar el modelado 3D también en el furor mundialista. Su video de una pelota de fútbol en tamaño real tuvo más de medio millón de reproducciones y lo ubicaron en el mapa de la pastelería incluso fuera de Neuquén.
"Ese video explotó, tuve más de 300 comentarios y muchos me pedían que les diera clases", contó Eric, que todavía no se anima a convertirse en docente. Como se formó de modo autodidacta, considera que los formatos de clases tradicionales no son imprescindibles para desarrollar una habilidad, pero sí consideró que son un buen espacio para reunirse, compartir conocimientos y, para muchos, animarse a dar los primeros pasos con su vocación.
Su popularidad en redes sociales lo llevó a conseguir el auspicio de Ballina, una empresa histórica de la industria de la pastelería. "Los etiquetaba en todos mis videos hasta que me contactaron, y me ayudan muchísimo con el fondant, que es uno de los insumos más caros hoy", dijo el pastelero, que afronta la inflación acelerada como un desafío adicional para su trabajo.
Además de buscar precios en distintos comercios, tuvo que restringir las fechas de sus presupuestos. "Antes presupuestaba una torta para dentro de dos meses, pero ahora sólo acepto con un mes de anticipación, porque no sé cuánto tengo que cobrar", dijo y agregó que incluso los elementos de empaquetado incrementan el costo total de sus productos, pero son fundamentales para que la torta llegue en perfectas condiciones y que no se arruine ningún detalle.
"Muchos me dicen que ponga mi propio local, pero no es compatible con lo que yo hago, porque me gusta hacer todo personalizado", dijo sobre la posibilidad de expandirse. Eric quiere sostener la calidad y la atención al detalle, lo que ayuda a preservar la fidelidad de sus clientes. Por eso, busca mantener la escala más reducida y vender sólo en la región para evitar que se le escapen esos detalles que, para él, marcan la diferencia.