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El "pequeño paleontólogo" de Puente Picún Leufú: con 13 años halló un tesoro de 180 millones de años

Ocurrió semanas atrás, cuando una máquina realizaba trabajos de apertura de un canal sobre una barda. Allí el niño protagonizó el hallazgo que sería de la Formación Los Molles.

A veces la estepa patagónica guarda en silencio sus tesoros por millones de años. Otras, la mano del hombre la remueve apenas con una máquina vial, y la tierra aprovecha para mostrar lo que lleva en su interior. Fue así como Juan Cruz Painemilla, de 13 años, encontró semanas atrás unos troncos fosilizados mientras observaba la apertura de un canal entre las bardas cerca de su casa enVilla Puente Picún Leufú.

Antes de ir a la escuela secundaria del pueblo, el joven mostró orgulloso su descubrimiento: fragmentos de madera petrificada que cuentan una historia de deltas, ríos y mares jurásicos.

El hallazgo trae a la memoria el descubrimiento en 2009 del dinosaurio más antiguo de la Cuenca Neuquina en cercanías de esa zona. Son encuentros maravillosos. Historias que la naturaleza siempre se empeña en recordar y mostrar.

Para comprender el valor de este hallazgo, LM Neuquén consultó al geólogo Alberto Carlos Garrido, director del Museo Olsacher de Zapala y profesor en la carrera de Licenciatura en Ciencias Geológicas de la Universidad Nacional del Comahue, cuya facultad tiene sede en Neuquén capital.

Los troncos de Los Molles

Según el análisis preliminar de Garrido, los troncos encontrados por Juan Cruz estarían ubicados en la Formación Los Molles, una unidad geológica desarrollada en las etapas más tardías del Jurásico Inferior.

“Lo que a primera vista parece ilógico es que aparezcan troncos en depósitos marinos. Pero tiene explicación geológica”, afirmó el geólogo.

“Si bien la Formación Los Molles es esencialmente de origen marino, en la zona de Villa Puente Picún Leufú se depositó junto al desarrollo de un sistema deltaico. Un delta, no es otra cosa que un accidente geográfico producido por la desembocadura de un río sobre el mar, el cual arrastra y deposita en este último grandes cantidades de sedimento”, informó.

Juan Cruz troncos fosilizados

El proceso es simple y contundente. Los ríos que desembocaban en aquel mar jurásico, arrastraban desde el continente grandes troncos de coníferas. Las corrientes los llevaban mar adentro hasta que finalmente se hundían y quedaban sepultados junto con los sedimentos marinos. Con el paso del tiempo, la sílice disuelta en el agua reemplazó al tejido vegetal produciendo así su fosilización. El resultado: troncos silicificados que hoy reaparecen con el movimiento de tierra.

“Es el mismo fenómeno que explica el hallazgo del Isaberrysaura mollensis, el dinosaurio que fue hallado hace algunos años atrás por Isabel Valdivia y Erico Berry en estos mismos depósitos”, señaló Garrido.

“La primera pregunta era: ¿qué hacía un dinosaurio sepultado en un ambiente marino? La respuesta surgió tras analizar los sedimentos. Los estudios concluyeron que este dinosaurio quedó enterrado en depósitos de prodelta, que no es otra cosa que el sector más distal del frente deltaico, el cual queda emplazado a grandes profundidades sobre el lecho marino. De esta manera, las evidencias permiten hipotetizar que este dinosaurio fue arrastrado hacia el mar por las corrientes de los antiguos ríos que allí desembocaban, quedando finalmente sepultado junto con restos de árboles y fauna marina”, detalló el profesional.

Un antiguo delta jurásico

La Formación Los Molles representa una etapa clave de la evolución de la Cuenca Neuquina. Hace aproximadamente 180 millones de años, durante el Jurásico, esta región era un mar profundo y con un lecho muy irregular, el cual recibía el aporte constante de ríos provenientes del continente.

“En geología llamamos ambiente deltaico a esa zona de transición donde el río pierde velocidad al llegar al mar y deposita todo lo que trae: arena, limo, arcilla y, en este caso, troncos enteros”, contó Garrido. “El delta avanzó sobre el mar distribuyendo sus sedimentos bajo la forma de abanico, alcanzando en su avance zonas marinas muy profundas. Así, todo lo transportado o arrastrado desde el continente quedó allí depositado, entremezclándose con la fauna que habitaban aquellos mares como por ejemplo ictiosaurios y plesiosaurios”, añadió.

troncos fosilizados geologo Alberto Carlos Garrido

El geólogo Alberto Carlos Garrido.

La Cuenca Neuquina es una de las cuencas sedimentarias más importantes de Sudamérica. Su valor no es solo económico por el petróleo y el gas, sino también científico y educativo. “Toda la zona de Villa Puente Picún Leufú es visitada constantemente por escuelas geológicas de universidades y empresas petroleras. Se puede ver allí una porción muy completa de la historia geológica de la cuenca”, afirmó el especialista.

El hallazgo de troncos silicificados no es aislado. En depósitos equivalentes a Los Molles aparecen también cícadas, plantas que hoy se usan de manera ornamental y que recuerdan a palmeras. “El propio Isaberrysaura tenía en su contenido estomacal semillas de cícadas preservadas. Fue un hallazgo excepcional que nos permitió saber qué comía este dinosaurio jurásico”, recordó Garrido.

La riqueza fósil de Puente Picún Leufú

La zona de Villa Puente Picún Leufú no guarda solo troncos. “Dependiendo de dónde te pares, podes encontrar troncos fosilizados de buen tamaño metiéndose por los cañadones. Asimismo, también fósiles marinos muy bien preservados, entre ellos un pez fósil de gran valor científico, e incluso huellas de dinosaurios”, indicó Garrido.

troncos fosilizados dinosaurio museo Olsacher de Zapala.

Restos del dinosaurio encontrado en el lugar, actualmente exhibidos en el museo Olsacher de Zapala.

Esa diversidad convierte al área en un punto de referencia geológica. “Hace dos o tres semanas estuve allí con alumnos de la universidad. Es un lugar al que los llevo siempre porque hay mucho para mostrar y mucho para aprender. En pocos metros es posible pasar de ver un tronco fósil a un fósil marino y entender cómo cambió el paisaje en millones de años”, comentó.

Para Garrido, este nuevo hallazgo confirma que la zona tiene un potencial enorme para el desarrollo del turismo geológico y educativo. “Si se confirma que son troncos de la Formación Los Molles, el valor interpretativo es altísimo. Claramente se le puede contar a la gente cómo era un delta jurásico, cómo llegaban los ríos hasta la costa, cómo el mar recibía el material del continente y cómo todo quedó preservado hasta hoy”, adelantó.

El geólogo, de todas maneras, fue cauto: “Hay que ir a mirar el material en el lugar para estar 100% seguros, pero por la ubicación del sedimento y por la experiencia en la zona, todo indica que se trata de la Formación Los Molles”, admitió.

troncos fosilizados museo Olsacher de Zapala.

Restos del dinosaurio encontrado en el lugar, actualmente exhibidos en el museo Olsacher de Zapala.

El “paleontólogo” de 13 años

Juan Cruz Painemilla no pensaba hacer un hallazgo histórico antes de ir a la escuela. Quiso el destino que la máquina que abría un canal cerca de la chacra de su familia, en la barda del río Picún Leufú, removió la tierra y dejó al descubierto algo inesperado: un tronco petrificado de 180 millones de años.

“Todo esto lo movió la máquina. Estaban emparejando y golpeó la barda. Ahí tiró la tierra y vimos con mi tío un pedazo de tronco”, contó el chico de 13 años. Al verlo, le pidió al maquinista que detuviera el trabajo. Entre los restos que había arrastrado el equipo, encontraron varios fragmentos grandes de madera fosilizada.

El yacimiento quedó a pocos metros de la casa de los Painemilla, sobre la margen izquierda del río. Aunque ya se ve parte del afloramiento, Juan Cruz cree que la “veta” puede ser mucho más grande bajo la tierra.

Juan Cruz troncos fosilizados

El descubrimiento generó revuelo en la escuela secundaria del pueblo, donde ahora todos hablan del “pequeño paleontólogo”. Muy contento, el adolescente no esconde su admiración: lo que encontró es un testimonio del Jurásico, cuando un delta arrastraba troncos desde el continente hacia el mar de la Cuenca Neuquina.

Para Juan Cruz, la estepa patagónica acaba de revelar uno de sus secretos. Y él fue el primero en verlo.

Para el especialista, Villa Puente Picún Leufú es un aula a cielo abierto. “En pocos metros se puede leer toda la historia geológica de la cuenca: mar, delta, río y continente”, aseguró sin dudas. Si se confirma que los troncos hallados por Juan Cruz pertenecen a Los Molles, serán un testimonio directo de cómo la Patagonia pasó de ser un mar profundo a la estepa que conocemos hoy.

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