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El repliegue del "mapita": ¿Pragmatismo o el fin de una era en el MPN?

Las nuevas autoridades del partido provincial y la decisión de encolumnarse detrás del liderazgo político del gobernador, Rolando Figueroa, y el Frente La Neuquinidad.

Se va agosto y con él comienza la cuenta regresiva del regreso de los tiempos de construcción política, con el ojo puesto sobre el calendario electoral del año próximo.

Las próximas autoridades del Movimiento Popular Neuquino, saben muy bien de esos tiempos y que para los intereses inmediatos, habrá que tomar decisiones trascendentes que para algunos sorprenderán y para otros, no tanto.

El MPN se apresta a comunicar a la Justicia Electoral que el año próximo no será de la partida en las elecciones provinciales y municipales.

El mapita quedará a resguardo quién sabe por cuánto tiempo”, nos comenta un viejo militante del partido confirmando las versiones que dan cuenta de la inminente decisión.

El silencio ruidoso que recorre los pasillos de la mítica sede de la calle Olascoaga ya no responde a un secreto de estado, sino a una cruda certeza matemática.

La maquinaria electoral

El Movimiento Popular Neuquino, la maquinaria electoral más perfecta y longeva del interior del país, atraviesa el dilema existencial más profundo de sus 65 años de historia. La posibilidad, cada vez más nítida, de que el partido provincial decida no presentar candidatos propios para las elecciones ejecutivas del año próximo no es un simple repliegue táctico. Es el reconocimiento definitivo de un cambio de era.

“Para una militancia moldeada bajo la máxima irrenunciable de que "el MPN no se rinde ni se entrega", digerir la ausencia del histórico mapita en el cuarto oscuro provincial roza lo impensable”, nos comenta nuestro viejo amigo afiliado del partido provincial.

Sin embargo, el pragmatismo que inauguró la conducción de la lista de unidad "Celeste y Blanca", hoy con Gabriel Álamo al frente de la Junta de Gobierno, opera con la frialdad de la supervivencia.

“Los números mandan. Tras el sismo político de 2023 y el inédito antecedente de haber esquivado las urnas legislativas nacionales en 2025 para evitar una sangría, la cúpula empenista asume que la prioridad absoluta es conservar lo que queda: un formidable poder territorial sostenido por 32 intendencias y la primera minoría en la Legislatura”, agregó.

La paradoja es total y tiene nombre propio: Rolando Figueroa. El actual gobernador, que construyó su victoria pateando el tablero e impugnando a la vieja estructura partidaria, logró en apenas tres años una colonización política perfecta de la fuerza que lo vio nacer. La narrativa oficial de la nueva dirigencia intenta edulcorar la rendición argumentando que el frente "Neuquinizate" encarna las banderas históricas de la autonomía federal y la defensa irrestricta de Vaca Muerta.

“El análisis despojado de romanticismo expone otra realidad. No se trata de una confluencia de principios, sino de un "abrazo de oso" donde el MPN, debilitado, prefiere ser el socio minoritario y estratégico de un proyecto ganador antes que arriesgarse a una diáspora irreversible en una competencia a tres bandas contra el oficialismo provincial y las marcas nacionales”, señala.

“Neuquén asiste al laboratorio de una mutación histórica. El MPN ya no busca moldear el destino de la provincia desde la centralidad absoluta; ahora pelea por sobrevivir en los márgenes de un ecosistema político que él mismo fundó, apostando a que el repliegue de hoy sea el combustible que le permita volver a ponerse de pie de cara a un lejano 2031. El tiempo dirá si esta maniobra es una magistral lección de pragmatismo o el prólogo del fin de una era”, concluyó.

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