“El fútbol es la única religión que no tiene ateos”, definió de manera perfecta la pasión por este deporte el escritor uruguayo Eduardo Galeano. Y esa religión futbolera la profesan cada fin de semana más de 600 hombres que por unas horas se convierten en futbolistas profesionales en las canchas del complejo Siamo Fuori, ubicado en el barrio Valentina Norte de la ciudad de Neuquén donde desde hace cinco años se desarrolla el torneo Viejo Franco que organiza Matías Norambuena.
Futbolero como pocos, este hombre de 39 años, que desplegó su garra como volante “tapón” por diez años en varios equipos en Don Pedro -el torneo que reúne la mayor cantidad de conjuntos amateurs en la región- consideró que la ciudad de Neuquén también tenía que contar con un certamen como el que se disputa hace 25 años en Cipolletti, Río Negro.
La idea se la presentó el dueño del complejo de canchas de fútbol ubicado en Laprida 6600 donde Matías junto a un grupo de amigos se juntaban a hacer gambetas, rabonas y alguna que otra chilena. “Estaban buscando alguien que organice un torneo en el predio y la verdad que me gustó la idea además siempre me gustó el lugar que tiene mucho árbol, mucho verde y, además, parrilla”, explica a LMNeuquén.
Junto a su mujer organizaron el primer torneo en el que se anotaron ocho equipos. “Comenzamos difundiendo el torneo por las redes sociales, armamos un Facebook, subíamos flyers con el nombre del torneo y empezamos a mandar solicitudes de amistad a personas que jugaban en otros lados, a algunos de ellos los conocía de otros torneos en los que había jugado”, describe Matías al que todos conocen como “Pascu”.
En la actualidad son más de 30 los equipos con jugadores mayores de 25 años que juegan los torneos Clausura y Apertura de Viejo Franco. “El nombre del torneo es en honor a Franco, mi hermano menor y a un amigo, Juanca que era el más viejo del equipo, que fallecieron. Por eso le pusimos al torneo Viejo Franco”, aclara Matías.
Explica que más allá de la pasión por el fútbol, se trata de un proyecto familiar donde no sólo lo acompaña su mujer sino también sus hijos. Por eso resalta que el objetivo es hacer fútbol de amigos y compartirlo con la familia. “Buscamos que el ambiente sea familiar y eso se refleja cada fin de semana. Además al ser un emprendimiento familiar, estamos todo el tiempo en las canchas y eso genera una cercanía con la mayoría de los muchachos que vienen a jugar, todos me conocen”, señala el organizador que se define un “enfermo” del fútbol y describe los torneos en los que jugó desde Stihmpra hasta el universitario.
Matías hace hincapié en el ambiente familiar que se despliega cada fin de semana en las cuatro canchas de césped natural donde se disputan los partidos del torneo. “Por supuesto que no podemos competir con Don Pedro, que tiene varios predios, aparte ese no es nuestro objetivo”, precisa. Por eso el slogan que enarbola Matías y su familia es “Se juega a la pelota y se disfruta entre amigos”.
“Creo que somos el único torneo en Neuquén organizado de la forma que lo hacemos”, arriesga Matías. Y explica que con la finalidad de “seguir fomentando” el fútbol amateur en la ciudad de Neuquén se toma el tiempo para conocer a los integrantes de los equipos que quieren incorporarse al certamen. “Cuando aparecen nuevos equipos, les preguntamos de dónde provienen, si jugaron en otros torneos, tratamos de tomar la mayor cantidad de referencias. Además, antes de sumarse los hacemos jugar partidos amistosos para conocerlos un poco más, todo con el fin de mantener el espíritu de jugar, pasarla bien y dejar de lado todo tipo de violencia”, comenta.
Por la ubicación del predio, el torneo Viejo Franco cuenta con varios equipos cuyos integrantes son de localidades cercanas como Plottier, Senillosa.
“Lo que más nos interesa es que la gente se anime a jugar al fútbol en Neuquén, que seamos un punto de encuentro y de referencia. Dedicamos todos nuestros esfuerzos para que todo salga bien y la satisfacción más grande que tenemos es cuando los pibes nos dicen que no ganaron un solo partido pero están contentos de venir a jugar porque la pasan muy bien”, concluye.
El torneo Viejo Franco se juega los sábados a partir de las 14 y los domingos desde las 12 en cuatro canchas de césped natural y sintético del complejo Siamo Fuori en Laprida 6600 del barrio Valentina Norte. De las cuatro canchas, dos poseen iluminación.
El certamen se divide en Apertura y Clausura. El próximo sábado 19 de agosto se dará inicio al torneo Clausura. “Hacia fin de año, los campeones de apertura y de clausura se cruzan en un certamen de fin de año”, explica.
Hay una sola categoría +25. Sin embargo, cada equipo puede contar en su lista de buena fe conformada por 25 jugadores, de los cuales 5 pueden ser menores de 25 años. De esos 5 jugadores, tres tienen que tener entre 21 y 24 años y dos entre 18 y 21 años.
“La mayoría de los jugadores están en un promedio de 27, 28 años”, señala Matías Norambuena, organizador del certamen amateur. Comenta que muchos equipos no solo disputan este torneo sino también otros de la zona como por ejemplo Don Pedro.
Los árbitros pertenecen a la Asociación Provincial Árbitros de Fútbol de Neuquén.
Además, todos los fines de semana el torneo cuenta con enfermero, planillero que controla la lista de buena fe de los equipos y alcanzapelotas y efectivo policial.
Algunos de los equipos que actualmente disputan el torneo Viejo Franco, fueron los primeros en anotarse cuando Matías Norambuena inició este proyecto. Uno de ellos es Alla Ite, el equipo que está desde el primer torneo y hasta ahora disputó todos los campeonatos. Alla Ite, según Matías, es uno de los equipos más reconocidos del torneo.
En tanto, Astor Birra, que juega los domingos, es el equipo que más veces salió campeón. Y Deportivo La Sirena, que dio la vuelta olímpica en el último torneo de los sábados, “es el más competitivo del torneo, es un equipazo”, confiesa el organizador. “Por lo general hay muy buenos equipos en el torneo y son muy competitivos pero nunca hubo problemas”, aclara.
Cuenta que algunos ex jugadores que integraron equipos de Lifune juegan el torneo, y dada la proximidad “hay muchos ex jugadores de Los Canales, El Porvenir de Plottier y de Bicicross de Senillosa”.
Por otro lado, Matías destacó los “importantes” premios que otorgan a los campeones. “Los mejores clasificados juegan la Copa de Oro y los otros disputan la de Plata. Damos buenos premios para los tres primeros como un costillar -para el campeón-, además se llevan un juego de camiseta y pantalones para veinte jugadores, bonificaciones para la inscripción al próximo torneo, 30 litros de cerveza, entre otros premios”. La cuota de inscripción por equipo es de 70 mil pesos.