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El temor expansivo que generan las bandas narco en Rosario, debe servir para observar qué pasa a nuestro alrededor. Sin alarmismo, pero sin distracciones.
No es posible creer que en Rosario y el resto del país hayan imaginado que metiendo tras las rejas a los jefes del clan de los Monos y Alvarado todo se tranquilizaría. Es muy ingenua la mirada que se tiene del crimen organizado y las capacidad de sus referentes más importantes.
Ya en 2012 la avanzada narco en Rosario era temeraria. Un dato, ese año participé en una especialización en cobertura del narcotráfico que se dictó en Capital Federal. Nos reunimos decenas de periodistas de toda América Latina. Las experiencias más aterradoras a la hora de trabajar las tenían las colegas de Rosario, Bolivia, México y Venezuela.
En la región del Alto Valle y Neuquén, donde la problemática está en expansión, los muchachos todavía son bambi atado al lado de los rosarionos. Créanme.
Este ataque de los narcos a civiles con la finalidad de sembrar el terror y demostrar que tiene el poder de fuego suficiente para bancar sus negocios, es sinceramente alarmante.
Los que llevamos años en el rubro de los sucesos, conocemos todos los beneficios que se adquieren tras las rejas. Y si ustedes creen que los líderes de los clanes narco la pasaban mal tras las rejas, su mentalidad es muy estrecha. No se dan una idea lo sencillo que es generar una red de lealtades cuando hay mucho dinero y penitenciarios que viven con cuatro guitas.
Ahora, recuperar Rosario es exterminar un rubro sumamente rentable del que dependen miles de familias. Lo que está haciendo el gobierno nacional y provincial en Rosario es medianamente correcto y yo no soy de los que comulgan con las políticas de Patricia Bullrich.
Pero hoy, para ganar el territorio hay que apostar fuerte. No obstante, Rosario está como está porque durante décadas se miró para otro lado, la policía y la política participaron del negocio y así fue como se transformó en este monstruo al que todos temen.
Insisto, en la región estamos lejos de Rosario, pero los mandatarios de turno tienen que tomar el tema muy enserio. Acá se mueve mucha droga porque Vaca Muerta genera mucha plata y los narcos van a donde está la guita y las fuerzas de seguridad provinciales y nacionales lo saben.
Ahora le toca a los estados provinciales tener que meter los pies en el barro porque todos los fenómenos sociales más tarde que temprano terminan llegando.