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Fallo polémico: una niña fue separada de la familia que la crió durante nueve años

Ordenaron restituir a una niña a su madre biológica pese a que desde los 6 meses vive con sus tíos. La familia fue desalojada de su casa sin pertenencias y los trataron de apropiadores.

Una resolución del Juzgado de Familia de Zapala conmovió a la comunidad y puso en el centro de la discusión un concepto que la Justicia neuquina empieza a valorar cada vez más: la socioafectividad.

La protagonista es una niña que hoy tiene 9 años —a quien identificaremos como “Niña A.” para resguardar su identidad— que, según relata su familia del corazón, vive desde los seis meses con su tío materno y la pareja de él.

Su abogado patrocinante, Germán Zúñiga, en diálogo con LM Neuquén explicó que Matías Urrutia —hermano de la madre biológica— y Laura Carinao asumieron el cuidado de la niña prácticamente desde su nacimiento, en un contexto de separación de los progenitores y sin una regulación judicial inicial.

“Desde los seis meses estuvo bajo su protección, y ellos asumieron el papel parental”, indicó Zúñiga.

Un expediente que empezó en 2023

De acuerdo al relato de la defensa, en 2023 iniciaron las intervenciones judiciales con pedidos de guarda. Lograron una primera guarda por seis meses y luego otra por un año, que finalmente venció. Paralelamente se abrieron otros expedientes: régimen de comunicación y privación de responsabilidad parental.

En ese marco, la progenitora inició un pedido de restitución. Según el abogado, hubo una audiencia en ese expediente a la que la madre no se presentó.

Finalmente, la jueza de familia Gloria Anahí Martina —hoy jubilada— clausuró los distintos procesos y dictó una resolución única en el expediente de guarda. La sentencia tiene fecha 27 de agosto y la magistrada se acogió al beneficio jubilatorio el 31 de agosto, cuatro días después.

La resolución ordenó dos cosas: la atribución del cuidado unilateral a la progenitora y la exclusión del hogar de Matías y Laura de la casa donde vivieron siempre con la niña.

Esa vivienda, aclara la defensa, es una casa provincial sin título, a nombre del padre de Matías, donde además funciona el sustento económico de la familia: un mercadito atendido por Laura.

La voz de la niña y una revinculación fallida

Uno de los puntos centrales que cuestiona la apelación es la escucha de la menor.

Según Zúñiga, la “Niña A.” fue escuchada en reiteradas oportunidades por distintas juezas que subrogaron el juzgado y también en la Defensoría de los Derechos del Niño. En todos esos ámbitos, siempre manifestó su voluntad de quedarse con sus tíos, a quienes identifica como mamá y papá, aún conociendo quién es su madre biológica.

“La niña siempre manifestó querer estar con sus tíos y claramente no ha sido escuchada”, afirmó.

En paralelo se intentó un proceso de revinculación con la madre biológica que, según la defensa, nunca se cumplió en forma efectiva. “Fue interrumpido porque a veces la menor no quería ir, a veces la madre no la comunicaba, no cumplía con ese régimen de visita”, explicó el letrado, lo que impidió que el vínculo se fortaleciera.

“Apropiadores”: la palabra que desató la polémica

Otro aspecto que generó fuerte malestar en la familia fue una cita textual de la sentencia que utiliza el término “apropiadores para referirse a Matías y Laura.

“Nos parece totalmente repugnante, totalmente desafortunada y fuera de lugar. Primero porque ellos no son apropiadores, porque han tenido un reconocimiento legal. Que el proceso no haya resuelto en tiempo y forma, no los hace apropiadores”, advirtió Zúñiga.

El abogado remarcó que se trata de un concepto que en la Argentina “resuena fuertemente y sigue siendo repudiable”, y que no puede aplicarse a dos personas que criaron a una niña nueve años, escolarizada, con actividades como tela e inglés, buen rendimiento, cumpleaños con amigos cada año y sin ninguna denuncia por maltrato.

Para la defensa, el caso encuadra claramente en la socioafectividad: el vínculo afectivo profundo construido durante toda la vida de la niña.

Desalojo sin pertenencias y un comercio cerrado

La ejecución de la medida también tuvo un costado humano y económico. Según el testimonio, Matías y Laura se retiraron del hogar “sin pertenencias, con lo puesto”, sin ropa, sin documentación y sin la medicación que toma Laura.

Recién en la mañana de este jueves pudieron volver a ingresar de 10 a 11:30 con una orden de la jueza subrogante María Cecilia Gómez para retirar ropa, documentación y medicamentos.

Hoy, en esa misma casa quedó viviendo la madre biológica con la niña. “Como un dos por uno fue, casa y custodia de la hija básicamente”, resumió el abogado.

La familia denuncia que el mercadito permanece cerrado por orden judicial, con toda la mercadería adentro. “Lácteos, fiambres, verduras, con pérdida económica y perjuicio irreparable, con deudas a proveedores”, detalló Zúñiga. Asegura que desde que se ejecutó la medida, la niña no estaría yendo a la escuela ni a sus actividades extraescolares y que la madre se movilizaría con andador por una intervención quirúrgica reciente, situación que no habría sido valorada.

Qué sigue

La defensa ya prepara el recurso de apelación ante la Cámara. Considera la sentencia “arbitraria y alejada del principio del interés superior del niño” y cuestiona que no se haya valorado la postura del padre biológico, que según Zúñiga siempre prestó consentimiento y agradecimiento a la familia que crió a su hija.

Mientras tanto, en Zapala hubo una marcha de vecinos, amigos y conocidos de Matías y Laura que conocen el trato con la niña.

“Nosotros vamos a agotar las instancias judiciales”, aseguró Zúñiga. “Nos atenemos y nos ajustamos a lo que procesalmente corresponde”, añadió.

En el centro, una niña de 9 años que, según los informes citados por su abogado, “está destrozada” por la desvinculación de la familia con la que creció.

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