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Su discurso se centró en el freno al gasto dentro de la administración pública para poder cumplir con las deudas pendientes en materia social y de infraestructura. Se diferenció de Nación pero con una cuidadosa crítica a la figura de Milei.
La famosa y tantas veces utilizada frase “orden y progreso”, que tiene su raíz en la ideología del positivismo, podría sintetizar lo que dejó el discurso del gobernador Rolando Figueroa en la apertura del período ordinario de sesiones de la Legislatura o, al menos, lo que el mandatario neuquino quiso transmitir.
Su alocución giró en torno al mensaje que el gobierno neuquino pretende instalar, en el sentido de que lo conseguido hasta el momento, fundamentalmente en materia económica y el inicio del plan de obra pública, se debe mucho más a un reordenamiento del Estado que a otra cosa.
Y que eso es lo que permite y permitirá, según la visión del gobierno de la provincia, concretar todo lo que queda pendiente en cuanto a saldar deudas: las económico-financieras (más de 1.200 millones de dólares a pagar en lo que queda de mandato) pero también las sociales y de infraestructura.
Por eso Figueroa apuntó a “seguir bajando los costos de la política”, y a profundizar lo de la “tolerancia cero a la corrupción”.
Dio números de lo que la administración provincial ahorró a partir de la implementación de estas medidas en el sentido del achique del gasto (habló de uno 1000 millones de dólares), resaltó la importancia de que la Legislatura apruebe el proyecto de ficha limpia, y advirtió que los funcionarios tienen tiempo hasta el 25 de marzo para presentar sus declaraciones juradas porque quienes no lo hagan quedarán fuera del Gobierno.
No hubo grandes anuncios en cuanto a la presentación de proyectos de ley, más allá de la creación del Fondo Neuquino para la Vivienda (FNV) que permitirá garantizar los accesos “con mirada territorial”. Figueroa hizo foco en lo que el Ejecutivo neuquino concretó hasta el momento y lo que proyecta hacia adelante como gestión, con eje, fundamentalmente, en la obra pública.
Reiteró el déficit en infraestructura, calculado en 4.000 millones de dólares. Dijo que se comenzó por lo “más urgente”, vinculado esto con los sectores de la población que no cuentan con servicios básicos como electricidad, gas o cloacas y volvió a lanzar un tiro por elevación a su antecesor Omar Gutiérrez, al indicar que se habían priorizado “otro tipo de obras” por sobre las esenciales.
En contraposición, resaltó que en el 2024 se ejecutaron 267 millones de dólares en obra pública con fondos propios y adelantó que durante este año se destinarán 1.000 millones de dólares en esta materia, con 412 obras para iniciar el 2025 y un total para los próximos dos años de 885, entre las que hay más de 600 kilómetros de rutas.
Desde lo político, Figueroa se refirió a la relación con el gobierno nacional y su mirada sobre el presidente Javier Milei. Lo hizo al finalizar su discurso y en contacto con la prensa.
Recordó que él apoyó a otro candidato a presidente, que “piensa diferente” con relación a la obra pública y la presencia del Estado pero que es un Gobierno que fue elegido por el 56 por ciento de los votos y que está haciendo lo que “dijo que iba a hacer”.
Figueroa volvió a echar mano a su táctica de diferenciarse sin confrontar, a sabiendas de que su electorado en la provincia también está (en parte) compuesto por gente que votó a Milei a presidente, en un año electoral que para el gobernador neuquino es clave, a partir de que deberá legitimar su proyecto político con votos y, a través de esto, conseguir representación de su partido en el Congreso de la Nación.