El desfinanciamiento de la ciencia y de la técnica en el ámbito público acentúa la deserción de mano de obra altamente calificada. El complejo panorama en cifras y su impacto en la economía del conocimiento.
En la antesala del tratamiento el miércoles de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central en la Cámara de Diputados, el auditor general de la Nación, Juan Manuel Olmos, publicó en sus redes sociales el impacto de las políticas del gobierno de Javier Milei en la actividad privada.
“A 32 meses de gobierno, el modelo acumula 329% de inflación (INDEC), provocó el cierre de más de 30.600 empresas y destruyó más de 337.000 empleos —entre asalariados privados, sector público y casas particulares—. Al mismo tiempo, cayó el salario real y se contrajeron el consumo y la inversión”, escribió. Se trata de cifras que no podrían considerarse sesgadas (Olmos es peronista), ni desentonadas con las que publican cotidianamente consultoras privadas y asociaciones gremiales empresarias.
En paralelo al tratamiento de la ley del BCRA, en la Cámara de al lado, la de senadores, se debatía el impacto de las políticas públicas de estos 32 meses de gestión libertaria en el sector público, más específicamente en el campo de la ciencia, tecnología y universidades.
En el marco de una reunión informativa, organizada por la comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara alta, pasaron 18 especialistas, tanto de manera presencial como virtual, a fin de evaluar el impacto del desfinanciamiento y los cambios normativos en los ámbitos mencionados.
Uno de los participantes fue Adrián Paenza, reconocido doctor en Ciencias Matemáticas, quien expresó que "no se puede entender que, si hay una ley que es la 27.614 (de financiamiento del sistema de ciencia y técnica), que hablaba de llegar al 1% del PBI, por qué hoy estamos en 0,14%". Asimismo, criticó el trato que reciben los trabajadores de la ciencia por parte del Gobierno y sostuvo que "es una vergüenza" la situación que atraviesa el sector.
En efecto, las transferencias para proyectos de investigación e innovación tecnológica cayeron un 93,3% real. Por caso, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (I+D+i) congeló la adjudicación de nuevos subsidios desde diciembre de 2023, obligando a los laboratorios a funcionar sin compra de insumos reactivos o mantenimiento de equipamiento.
En simultáneo, se produjo una considerable fuga externa de investigadores y científicos hacia el exterior e internamente hacia el sector privado, tal como lo documentaron la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ANCEFN), la Red de Autoridades de Institutos de Ciencia y Técnica (RAICYT) y el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI).
La ANCEFN estimó una pérdida cercana a 2.000 investigadores jóvenes y becarios posdoctorales entre finales de 2023 y julio de 2026 que interrumpieron sus proyectos en marcha para radicarse en el exterior. Se afirma que el deterioro del salario real (caída acumulada superior al 40% en escalafones investigadores) y el recorte de cupos de becas doctorales de 1.300 a rangos de 600-1.000 anuales precipitaron la salida de profesionales altamente calificados.
Otro de los fenómenos que se profundiza es la fuga interna, a la que se define como el desplazamiento de científicos e ingenieros formados en el sector público nacional (CONICET, CNEA, INTA, INTI y Universidades Nacionales) hacia la industria tanto del país como internacional. A diferencia de la migración geográfica, el profesional permanece en el país o trabaja de forma remota, pero abandona la investigación básica y aplicada de interés público para integrarse al mercado comercial.
Otros ejemplos que citan los organismos que miden las cifras de la crisis del sector de ciencia y técnica son el de los doctorados en Física y Matemática de institutos del CONICET y la CNEA especializados en física estadística, mecánica cuántica y sistemas complejos, que son reclutados por fondos de “quant trading”, bancos privados y fintechs de primera línea. La explicación no es muy científica: la brecha salarial de un salario privado triplica o cuadruplica la remuneración de la Carrera del Investigador Científico (CIC). El efecto es el vaciamiento de docentes e investigadores en departamentos de ciencias exactas universitarias.
Podría decirse que el despegue de la economía del conocimiento en el ámbito privado no es contraproducente ni mucho menos, solo que hace ruido, y bastante, que a la par el Estado acentúe el ajuste en un área crítica y, al cabo, altamente rentable para un país en desarrollo.