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Gloria Gualmes, la zapalina que brilló en el Teatro Colón

La joven percusionista integró la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, en la obra "In Memoria di Michelangelo".

“Podría contar tantas cosas del pueblo donde nací, de la simpleza de mi gente, de su humildad, de su trabajo, de sus ambiciones postergadas, de su silencio, de su amor”, dice la canción Por la simpleza de mi gente de Sergio Denis y sus letras bien pueden definir la vida y los caminos de Gloria Gualmes, una joven oriunda de Zapala que “hoy es el sueño que una vez soñaron los suyos alcanzar”.

En la noche del último viernes, la vida y el destino transformaron en realidad uno de sus grandes sueños: pudo “jugar en primera” y brilló y alcanzó la misma gloria que su nombre en el icónico Teatro Colón. Ella formó parte de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires que presentó la obra “In Memoria di Michelangelo” del ruso Giya Kancheli.

“Es una obra que no se había tocado antes en el teatro Colón, fue estreno y las entradas se agotaron”, le dijo Gloria a LMNeuquén apenas unas horas después de su gran sueño y todavía con la adrenalina, alegría y felicidad del esperado debut. En ese concierto interpretó dos instrumentos, campanas tubulares y glockenspiel.

La familia de Gloria es gente simple y sencilla. Gente humilde y trabajadora. Ella es la “niña de sus ojos” de Mónica Méndez y Agustín Gualmes, sus padres. También de su hermano Cristian. En su hogar siempre se respiró música y cultura. El sonido de las cuerdas de la guitarra de su papá fue el mejor estímulo para acercarse al mundo musical y a querer ser parte de esos caminos. El folklore y el rock fueron los ritmos que la tuvieron como protagonista en las reuniones familiares y en los escenarios locales tocando el bombo legüero y la guitarra hasta que a los 14 años tuvo su gran amor “a primera vista” con la batería y estableció una comunión que hasta hoy forma parte de su vida y de su faceta artística.

Es así que Gloria correteó su niñez y su adolescencia por las calles zapalinas con un sueño en su cuerpo y en su corazón que se había encargado de sembrar con mucha ilusión y pasión. Fueron pasando los años y ese sueño lo fue regando con mucho esfuerzo, estudios y capacitaciones hasta que llegó el gran día en que ese sueño floreció y dio sus frutos.

El calendario de su vida dice que tiene 26 años, pero en la noche del viernes la que estaba tocando en el escenario del icónico Teatro Colón era sin dudas aquella niña inquieta, curiosa y soñadora que buscaba algún día trascender a partir de lo que le gustaba tanto hacer.

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Gloria y una amiga de Zapala, en el Teatro Colón.

Al ser consultada cómo veía hoy, ya consagrada si se quiere, a aquella niña zapalina que soñaba a lo grande respondió que “yo veo a una niña que anhelaba hasta el día de hoy estar en un escenario. Al comienzo no sabía por qué ese anhelo, luego descubrí que es porque tengo mucho para decir y contar, y el medio es la música”. Con emoción siguió diciendo que “veo a una niña que no pensó que esto podía ser posible y que siempre se aferró al estudio, cómo refugio y luego por amor a aprender”. Agregó también que “veo a una niña con mucha valentía y dispuesta a la entrega total a Dios para quien él sea quien guíe cada paso de su vida”.

El sueño del teatro Colón

Llegar al mítico Colón es quizás la punta de lanza de un largo camino de sueños que atesora Gloria. “Tocar en el teatro Colón significó muchos años de esfuerzo y dedicación, de toma de pequeñas y grandes decisiones que hicieron que yo pudiera estar ahí, el camino transitado está lleno de momentos donde pude atravesar cada situación adversa de la vida”, expresó la joven. Agregó que “no ha sido fácil y todos sabemos el día a día, el cansancio, lo vivido en la infancia, el cómo tener una mente dispuesta solo para estudiar y relegar ciertos momentos que son importantes en la vida, como compartir un mate con mis papás, un abrazo, un cumpleaños o un día de la madre por ejemplo”.

En el transcurso de la vida de esta joven artista zapalina no todo fueron rosas. También hubo algunas espinas que dejaron marcas indelebles en su ser. “Me tocó enfrentarme a una infancia sumamente difícil, la cual en mi adolescencia y juventud tuve que analizar junto a profesionales de la salud y transformar para poder perseguir mis sueños. La gente que me conoce sabe de lo que hablo y quiero agradecerle a cada uno de ellos porque me abrazaron en el momento justo, yo hoy estoy cumpliendo parte de mis sueños gracias a ellos también que sin duda alguna fue Dios quien los puso en el camino”, expresó con la emoción a flor de piel.

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Gloria en su infancia.

Respecto a su presencia y debut orquestal en un impresionante escenario, como lo es el Colón, dijo que “esta fue mi primera vez tocando en este inmenso Teatro, lugar que es reconocido a nivel mundial con justa razón”, señaló con inocultable orgullo. Agregó que “no tengo las palabras justas para expresar todo lo que sentí al tocar allí. La fila de Percusión fue realmente amable y me transmitieron tranquilidad, por eso siempre agradezco por encontrarme en la música con gente tan maravillosa”.

Gloria Gualmes es nacida y criada en la ciudad de Zapala. Desde hace siete años vive en General Roca. Estudia en el Instituto Patagónico de las Artes (IUPA). Avanza en dos carreras académicas: un profesorado y una licenciatura en interpretación musical con orientación en Percusión. Siempre había tocado la batería y cuando llegó al Instituto recién conoció lo que es la percusión académica y la música orquestal.

La joven artista trabaja y estudia. Durante el 2022 dio clases y estuvo en un ensamble de percusión. Y este año optó solamente por el ensamble de percusión de la Fundación Cultural Patagonia, para dedicarle más tiempo a sus carreras. En su estelar presentación en el Teatro Colón fue acompañada por Abril Marchan, su mejor amiga de su Zapala natal.

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