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Hace 10 años, la lista B del Movimiento Popular Neuquino (MPN), que llevaba como precandidato a senador al titular del gremio petrolero Guillermo Pereyra, se imponía en las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) por el 32,6% (108.800 votos), relegando al segundo lugar a la otra lista del partido provincial, liderada por Ana Pechen e impulsada por el gobernador Jorge Sapag, que sacó 83.900 (el 25,2%).
De esta manera, el MPN llevó a las elecciones del 27 de octubre la nómina completa de la lista B, que postuló detrás de Pereyra a Lucila Crexell.
Lo mismo sucedió para diputados, donde la lista B logró el 30,1% de los votos y cuyos candidatos fueron María Inés “Toti” Villar Molina, Adrián San Martín y Emiliano Sapag en los primeros lugares.
El sector liderado por Pereyra se impuso en los distritos más grandes de la provincia, como el departamento Confluencia, y en otras ciudades importantes como San Martín de los Andes y Rincón de los Sauces.
Los comicios se transformaron en una gran interna del MPN –en el caso de senadores el partido alcanzó en conjunto el 58 por ciento de los votos (para diputados fue un poco menos)– y generaron una gran incertidumbre de cara al futuro inmediato de octubre y, fundamentalmente, hacia 2015.
Los resultados finales reflejaron que el MPN logró 197.378 votos en senadores y 184.624 en diputados, más del triple de lo que había obtenido en agosto de 2011, cuando también se definían los nombres de los candidatos al Congreso Nacional. El FPV, en tanto, perdió en estos dos años un caudal aproximado de 90 mil electores: de 121.649 votos de las anteriores primarias pasaron a 39.433 sufragios actuales para diputados y 31.557 para senadores.
La cantidad de votantes fue similar en ambos comicios: 326 mil en 2011 y 339 mil en 2013, con poco más del 80% de participación en ambos casos.
El MPN se impuso en todos los distritos de la provincia, aunque el porcentaje más alto lo logró en las localidades del interior, donde en general captó más de dos tercios del electorado.
La excepción fue el sur neuquino, donde tuvo un piso del 40% pero, como contraparte, llegó a concentrar el 83% de los votos en el noreste petrolero.