El relevamiento semestral de Acipan arroja una merma de casi el 10%. La calle Sarmiento concentra el 78% de los puestos. Hay rotación en otras calles y poca venta.
Caminar hoy por Sarmiento, Mitre o Perito Moreno en el Bajo neuquino es ver, todavía, algunas mesas plegables con medias, cargadores de celular o accesorios apilados. Pero son cada vez menos y los números lo confirman. Según el último relevamiento del Observatorio Económico de ACIPAN, la venta callejera en la zona comercial tradicional de la ciudad sigue en caída y ya lleva varios semestres sin poder despegar de un piso que, hace apenas una década, hubiera sido impensado.
El informe, el número 49 de una serie que ACIPAN viene sosteniendo desde 2012 —primero con frecuencia trimestral, ahora semestral—, midió un promedio de 22,8 puestos callejeros mensuales entre enero y junio de este año en el área relevada del Bajo neuquino.
La cifra representa una caída del 9,9% respecto al mismo período de 2025, cuando el promedio había sido más alto. Es decir, había 2,5 puestos más el año pasado, llegando a más de 25. Antes del Covid, la ciudad de Neuquén en el Bajo llegaba a casi 40 puestos. Suele aumentar la cantidad en verano.
La retracción, sin embargo, no fue pareja en todas las zonas relevadas. En las calles propiamente dichas —Sarmiento, Mitre, Perito Moreno, Alcorta, San Luis, Corrientes y Río Negro— la baja fue del 10,3%.
En cambio, en la avenida Olascoaga, la principal arteria de acceso al área, el número de puestos se mantuvo exactamente igual que un año atrás, sin variación.
Si hay algo que el relevamiento confirma semestre tras semestre, es que la venta callejera en Neuquén tiene unos puntos muy definidos. Cuatro calles (Sarmiento, Mitre, Perito Moreno y Alcorta) concentraron el 77,9% de todos los puestos detectados este semestre. Es una proporción altísima, aunque levemente menor a la del año pasado, cuando esas mismas cuatro arterias explicaban el 80,9% del total.
Sarmiento sigue siendo, por lejos, la calle con mayor presencia de vendedores ambulantes: un promedio de 7,7 puestos mensuales, equivalente a un tercio de toda la venta callejera relevada en la ciudad (33,4%). La sigue Mitre, con 5,5 puestos y el 23,9% del total. Perito Moreno y Alcorta completan el cuadro con 2,3 puestos cada una, en torno al 10% cada una.
Pero detrás de ese mapa relativamente estable hay movimientos internos que son síntomas de otra historia. Perito Moreno fue la calle que más vendedores perdió en términos porcentuales, con una caída del 33,3% interanual. Alcorta la sigue de cerca, con un retroceso del 30%. Sarmiento y Mitre, las calles con mayor cantidad de puestos, tuvieron bajas más moderadas —4,2% y 2,9% respectivamente—, como si la venta ambulante se estuviera replegando hacia los lugares de mayor circulación y abandonando los tramos más periféricos del circuito comercial.
No todo fue en caída, de todos modos. San Luis y Río Negro, dos de las calles con menor cantidad de puestos en términos absolutos, fueron las únicas que crecieron: 28,6% y 16,7% respectivamente. Son aumentos que, en números concretos, representan apenas un puesto y medio más por mes, pero que rompen la tendencia generalizada a la baja.
La serie histórica de ACIPAN permite reconstruir un diagnóstico de más de una década de venta callejera en el Bajo neuquino, y esa fotografía muestra una ciudad que todavía no logró recomponer lo que tenía antes del Covid.
En los tres años inmediatamente anteriores a la pandemia —2017, 2018 y 2019— el promedio de puestos ambulantes rondaba los 38 por mes. Desde el primer semestre de 2021, cuando se retomaron los relevamientos tras la interrupción por la cuarentena, hasta este primer semestre de 2026, ese promedio cayó a 25 puestos mensuales. Es una diferencia del 34%: un tercio de la venta callejera que existía antes de la pandemia, y que nunca volvió.
Es un dato que se sostiene semestre tras semestre desde hace cinco años. Con una sola excepción —el segundo semestre de 2021, en el arranque de la pospandemia—, ningún período posterior logró superar el umbral de los 30 puestos mensuales. La ciudad quedó, desde entonces, atrapada en una meseta baja.
El gráfico de la serie completa, que ACIPAN construye desde el primer semestre de 2012, es elocuente. En aquel arranque de la serie, antes de que el municipio empezara a aplicar una ordenanza de regulación de la venta ambulante, los promedios llegaban a superar los 80 puestos mensuales.
La aplicación de esa normativa marcó un quiebre claro en la tendencia, que desde entonces osciló en torno a los 35-40 puestos hasta la llegada de la pandemia, cuando el relevamiento directamente se interrumpió durante 2020.
Desde la reanudación, la curva nunca recuperó los niveles previos. Y en los últimos tres semestres relevados, la tendencia volvió a ser decreciente. El nivel actual —22,8 puestos promedio— solo tiene un antecedente comparable en toda la serie pospandemia: el primer semestre de 2023. El piso más bajo de todos sigue siendo el primer semestre de 2021, en plena salida de las restricciones sanitarias.
El relevamiento de ACIPAN no contabiliza vendedores ambulantes en sentido estricto, sino puestos fijos. Aquellos que se instalan de manera reconocible en un mismo lugar, aunque sea de forma precaria, ya sea con una mesa, un caballete o simplemente una manta en el piso. Los rubros se clasifican según la Clasificación Internacional Industrial Uniforme (CIIU).
El operativo se realiza en tres recorridos mensuales, que alternan días de semana y fines de semana, y excluye jornadas de lluvia y feriados. El área relevada abarca tramos puntuales de ocho arterias del Bajo neuquino: Sarmiento (del 0 al 499), Mitre (0 al 499), Perito Moreno (0 al 299), Alcorta (0 al 299), San Luis (100 al 199), Corrientes (100 al 199), Río Negro (100 al 199) y avenida Olascoaga (0 al 399).
Es una radiografía acotada, pero sostenida en el tiempo —con 14 años de mediciones ininterrumpidas, salvo por la pandemia— que permite leer, calle por calle, cómo cambia el paisaje comercial informal de la ciudad.