La inflación hace estragos y se siente en la calle. Aunque no sea una novedad, siempre hay una vuelta para resistir los embates de la economía, y la gente se refugia en las despensas e barro y en los mayoristas “o lo que quede más a mano” para llegar a fin de mes. Qué dejaron de comprar los neuquinos por la inflación?
LMNeuquén salió a la calle y conversó con los vecinos y vecinas, del centro y algunos barrios, para conocer cómo los trata la inflación, qué productos dejaron de consumir y cómo se las arreglan para hacer los pedidos de la canasta básica y hacer las cuentas.
“Voy al mayorista y a veces despensa, lo que quede más a mano”, dijo una vecina de Neuquén quien destacó que los mercaditos de barrios sacan del apuro a la gente, pese que algunos precios puedan estar más caros que en un supermercado.
“Elijo la despensa por tiempo”, acotó la vecina, como la más sincera muestra de que la organización familiar también pasa por aprovechar las horas del día.
Los vecinos que eligen la despensa, además de por ahorrar tiempo, hacen por el volumen de las compras. Con la inflación, llenar el carrito cuesta una fortuna. “Por ahí necesito a comprar pocas cosas, son voy al voy al mayorista”, expresó una vecina.
El recorte en gastos, pese a que los supermercados neuquinos aumentaron su facturación, viene por algunos gustos que ya forman parte del pasado.
“Más que nada me recorté en los gustos, algún alfajor, algo que por ahí te llevabas a la casa, ahora se terminó”, explicó uno de los vecinos de la zona centro.
Como si se tratara, además, de la frase de la presentadora televisiva Lita de Lázzari “hay que caminar” (por recorrer mercados para buscar precios), los vecinos de Neuquén también apelan a esa máxima.
“Y ahora se recorre por todas partes, se recorre, porque el supermercado es carísimo y los negocios, tenés que recorrer porque está todo hay más incrementos el jabón, los lácteos en general está todo. Todos los días vas a comprar y aumenta es imposible ya no hay plata y muchísimas cosas se siguen comprando, pero en menos cantidad”, indicó una vecina.
El aumento en el precio de la carne, a más de 3 mil pesos el kilo es otro mazazo a la economía doméstica. Algunos, prácticamente dejaron de consumirla, pero una mayoría se resiste.
“En realidad no me gusta mucho la carne así que no, no tengo problema con eso, no tengo problema. Pero lo que me encanta es el queso, pero cada día se puede comprar menos”, indicó otra persona de la ciudad de Neuquén consultada por este diario.
Pero también están los que van a los supermercados, a buscar ofertas porque dicen que los precios están más accesibles.
“Voy supermercado porque está un poco más accesible de las cosas”, dijo un hombre, respecto a los productos de limpieza, que están por las nubes.
“Yo siempre voy a los supermercados. Porque a mí me queda cerca recorro todos los supermercados buscando algo que me favorezca. Noto mayores aumentos en los artículos de primera necesidad, en la mercadería general y principalmente en la carne, el pan y casi toda la fruta, la verdura…. está por las nubes, ¡y los lácteos!”, acotó otra vecina consultada.
La cantidad de artículos también es una variable de ajuste. “Comprás menos, antes, por ejemplo, compraba tres paquetes de papel higiénico ya ahora no ya no te podés por más que vayas a un mayorista”, concluyó un joven.