La escalada inflacionaria parece no tener techo en la Argentina y la gente de a pie ya perdió toda noción respecto a si un determinado bien o servicio tiene un valor lógico.
Hace poco tiempo, consultado por este medio, el economista Emmanuel Álvarez Agis, afín al Gobierno, pero desde una mirada crítica, exponía la paradoja que se da sobre la distorsión de precios y citaba, como ejemplo, el valor de un alquiler de un departamento contra el precio de un par de zapatillas. Señalaba que lo segundo puede costar la mitad de lo primero y se preguntaba, entonces, qué es caro y qué barato. Su respuesta fue que, para un salario promedio, las dos cosas son caras.
Esta distorsión va de la mano con una inflación que no se detiene y que seguirá en valores altísimos, al menos para este año y el que viene.
Esto último se desprende del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondiente a abril 2023, y divulgado días atrás por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
El relevamiento se realiza los últimos tres días hábiles de cada mes, sobre las expectativas de los precios minoristas, la tasa de interés, el tipo de cambio nominal, el nivel de actividad económica, el resultado primario del sector público nacional no financiero, la tasa de desocupación abierta, y las exportaciones e importaciones de bienes.
Permite un seguimiento sistemático de los principales pronósticos macroeconómicos de corto y mediano plazo sobre la evolución de la economía argentina y es generado a partir de una encuesta realizada a especialistas del país y el extranjero.
De allí surgió una proyección de inflación del 126,4% para este año, sin tener en cuenta el ambiente electoral y las tensiones políticas internas del propio Gobierno que obligaría a poner entre comillas esos datos.
No obstante, y con alguna subestimación, hasta el momento el REM viene dando casi en la tecla respecto a las proyecciones antes de que el INDEC difunda los números oficiales, por lo que resulta interesante observar el comportamiento del IPC señalado por este relevamiento.
Para el 2024, estima una inflación de 107,5% y el alivio llegaría recién al año siguiente con un 55,5%. Para lo que resta de este 2023, el ritmo inflacionario mensual mantendrá un piso no menor a 7%, y de ahí que la proyección anual de más del 126%.
Inflación y distorsión de precios, un combo explosivo que, al menos por los próximos dos años, y según la mirada de los especialistas, no encontrará freno.