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Las diez familias que habitan la Isla Verde reclaman la regularización del servicio eléctrico. Los aumentos tarifarios fueron determinantes para la insistencia de los vecinos para disponer de un medidor de consumo en cada casa en lugar de un sólo aparato que mide el consumo colectivo de la isla. Dicen que la boleta unificada se fue de 40 mil a 108 mil pesos.
La Isla Verde está habitada por los descendientes de la familia Baeza, que se asentó en los ´70 para dedicarse a la cría de animales. Los herederos de los pioneros reclaman la regularización de tierras y de los servicios.
“Hasta el mes pasado pagábamos una boleta de 33 mil o 40 mil pesos. Dividido el monto entre todas las familias pagábamos unos 3 mil pesos cada una. Este mes llegó 108 mil pesos de luz. Son unos 10 mil pesos por cada usuario. Algunas familias lo podrán pagar y otras no”, dijo Romina Baeza, vecina de la Isla Verde. Se trata de una de las hijas de Gustavo Baeza, a nombre de quien quedó el medidor tras la muerte de su abuelo, pionero en la isla.
Romina aseguró que la Cooperativa Calf intimó a su padre para que le cortara la electricidad al resto de las familias enganchadas a su medidor.
Aclaró que hace dos años desde la Municipalidad fueron a hablar con su abuela para poder llegar a un acuerdo y seguir con la obra del Paseo Costero hacia el oeste de la ciudad. “Lo que pidió mi abuela es regularizar el tema de las tierras y de los servicios, que es lo que más nos urge. Hicieron la obra y hasta el día de hoy no tenemos respuesta a los pedidos de mi abuela”, se lamentó Romina.
La pobladora de la Isla Verde sostuvo que el mes pasado la Municipalidad presentó un proyecto en el que estaba incluido un estacionamiento en el lugar, además del Paseo Costero, para el cual la abuela también habría cedido tierras.
Puntualizó que cuentan con una traba más para poder acceder al servicio de electricidad. “Ahora la AIC (Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas) presentó un plano donde dice que las tierras donde estamos nosotros están en zona inundable”. Esa es la causa de una de las objeciones para regularizar el servicio eléctrico.
La última inundación en la Isla Verde se produjo en a cuarentena. “Tenemos vecinos de la Zagala y particularmente del Club de Ingenieros que sus casas también están en el plano de zona inundable de la AIC. Pero ellos ya tienen la agrimensura de la tierra”, sostuvo la vecina.
Romina aseveró que su abuela tiene una autorización de la provincia para habitar la Isla Verde con sus animales. La misma se emitió cuando al lugar solo se podía llegar en canoa. Con el tiempo, la situación de la isla se transformó con el crecimiento del flujo de vecinos que allí se dirigían en busca de recreación y entretenimiento en el medio del río.
Entonces, dijo Romina, su abuela tuvo que sacar los animales porque la gente comenzaba a concurrir para disfrutar el lugar. Agregó que esa situación “llevó a mi abuela a cobrar la entrada para poder mantener el lugar limpio y ordenado. Hemos tenido problemas desde hace años porque nos tratan como usurpadores que explotamos el lugar. No cobramos todo el año, sólo dos meses de la temporada”, puntualizó.
La referente de la Isla Verde dijo que estaban esperanzados en que la situación de la electricidad se terminara de regularizar después de un acuerdo que sellaron con la municipalidad de la capital, pero no eso no ocurrió.
“Al principio dijeron que la calle Ignacio Rivas no era lo suficientemente ancha para traer la luz subterránea. Sin embargo, la calle Anaya, donde está el puente, es mucho más angosta y ahora hicieron una terrible obra porque hay barrios privados", se quejó Romina Baeza y se preguntó: "¿Por qué ellos sí pueden y nosotros no?”