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La pandemia de Covid-19 fue la sentencia de muerte para muchos proyectos y el renacimiento de otras e increíbles oportunidades. En ese marco se inscribe la historia de Juan Leguizamón, como una puerta que se abrió hacia el más allá de lo que entonces nunca se hubiese imaginado en el confinamiento.
Su último trabajo había sido en una cervecería artesanal que no lo volvió a convocar. No tenía más plata para valerse por sí mismo y buscó la forma de generar otros ingresos. No tuvo que ir lejos. Con los últimos ahorros, compró algunos buzos y los intervino. Tenía a su favor las máquinas de coser de su madre, esa mujer que le enseñó lo que hizo siempre. "Digamos que la mamé de chiquito, con todos los arreglos y bordados que hizo, todos los trajes de danza para mi hermana y sus compañeras", dijo el joven.
En una entrevista con LMNeuquén, hizo conocer esa faceta incipiente de diseñador de modas que en poco tiempo se robó la atención de músicos raperos que son tendencia en las redes y la rompen en el mundo. Juan Leguizamón es neuquino, tiene 23 años y vive en el barrio Villa Farrell con su familia. Allí mismo crece su talento, entre máquinas de costura, nuevos diseños, texturas, prendas únicas y bien estridentes.
Inició hace tres años con algunas prendas de vestir que vendió a sus amigos. "Desde que arranqué fue todo muy rápido. Al principio era ropa para mí o para mis amigos, y con el fin de no vender. Lo hacía para pasar el tiempo, y si podía hacer plata mejor. Pero cuando me empezaron a llamar, me di cuenta que me gustaba y lo tomé como un trabajo. Ahora quiero seguir creciendo y que sea lo mejor", expresó.
Su marca Slum2K tiene sentido con todo lo demás. "Slum, que significa barrios bajos, y 2K, porque yo nací en el 2 mil", comentó. Está presente en Instagram y algunos locales, como Croma de Neuquén, en la tienda Kitch Tech de Buenos Aires y otra de Santa Fe. Así viene creciendo, rápido y furioso, como los colores vibrantes de muchas de sus prendas.
Al principio miraba grandes marcas. También puso la lupa sobre otro diseñador fetiche de los traperos en Argentina: Karne Palta. Sin embargo, la onda de los parches tenían un estilo más trash punk que no lo convencía del todo. En realidad, Juan quería encontrar su propio tono y estilo. Algo más volcado hacia el rap y el hip hop. Porque en definitiva lo que buscaba de fondo era "sentirme cómodo en lo que hago".
Hoy dice que los diseños "le salen solos". Por ahí se inspira en las fotos de raperos, en los símbolos que los identifica. "Pero no los pienso mucho", agregó. Eso sí, trata de que sean nuevos y personalizados. A lo sumo, saca una tanda de 20 o 30 prendas iguales. No más. Y no vuelve a repetir. Le gusta incluir parches, batik y lanas. "Son prendas cargadas, donde conjugo distintos géneros y colores estridentes. Busco algo más extravagante. También sublimo", contó.
Juan se encarga del proceso de creación, desde el principio hasta el final. Aunque también lo ayuda su madre, y en un futuro que desea cercano espera contar con la ayuda de un par de asistentes porque tiene mucho trabajo. "No tengo días libres", confesó, desde que le dio impulso a la creación de una marca de indumentaria propia e independiente.
El despegue que tuvo fue muy rápido. Cuando quiso acordar, ya lo estaban llamando desde distintos puntos del país, y su desembarco en Buenos Aires le sumó muchísimo. Allí, figuras del rap más actual que resuenan en todas partes comenzaron a usar su ropa, como María Becerra, Lit Killah, Tiago PZK y Kaleb Di Masi.
Lo empezaron a llamar de otras provincias y países. Es que sí, este neuquino parece que extiende sus tentáculos como un pulpo lleno de talento y en un gran océano de oportunidades y destinos impredecibles. Podría estar en Italia, México, Paraguay y Colombia, por mencionar algunos lugares, si no fuese por la batería de trabas y e impuestos que hay que pagar en la aduana argentina para exportar un producto.
Por Instagram, no le cierra la puerta a los pedidos más personalizados, aunque se alejen del estilo que busca. "Algo urbano, que se sale de lo común, más excéntrico y que te hace único. Eso que llevás puesto a una fiesta y que nadie más va a tener". Así define lo que hace.
Dice que hace de todo, desde remeras y buzos -lo que más le piden-, hasta camperas, chalecos y jeans. "Si me piden intervenir un mameluco, también", acotó.
Ya tuvo la experiencia de participar de la Fashion Week en Córdoba y Neuquén. Incluso recibió invitaciones para estar en la Fashion Latin Aword en Nueva York. "Y ahora, hace un mes, me invitaron a la Jaula de la Moda, en el Canal 13. Tengo que estar el miércoles que viene", adelantó.
Apenas terminaba de terminar un pedido que despachó a Buenos Aires y otro a Tucumán. "Quiero seguir creciendo, agrandar el equipo si es posible. Eso estaría bueno. Y con esfuerzo, si le metés, yo creo que todo llega", cerró.
En Instagram lo encontrás como @slum2k