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La aventura de conseguir señal y gritar los goles entre las cordilleras del Viento y de los Andes

Dos guardafaunas viajaron tres horas para agarrar señal en el puesto fijo de Los Cerrillos. A ellos se le sumaron doce pescadores de Córdoba.

Hay algo que no se puede cambiar, y es la pasión por Argentina. Aunque el país se venga abajo, haya mil problemas por resolver, enormes angustias y una grieta profunda, el fútbol vuelve a unir a la gente detrás de una bandera albiceleste. Por algunas horas, todos nos olvidamos de lo que pasa y vivimos con alegría los goles de la Selección, con un desahogo que hace temblar la tierra. No importa si eso ocurre en un paraje remoto donde el silencio domina el día y la noche y sólo resuenan los sonidos de la naturaleza.

Los guardafaunas Nélida Vázquez y Ernesto Parada gritaron "goool" con la misma pasión y emoción de los miles de neuquinos que gritaron en sus casas, hasta el penal definitivo de Lautaro Martínez que nos devolvió la alegría después de un partido para el infarto. Ellos también lo sufrieron, junto a un grupo de 12 pescadores de Córdoba que cayeron al puesto fijo de Los Cerrillos sin aviso.

Nélida y su compañero Ernesto viajaron tres horas a bordo de una camioneta Toyota Hilux 4x4, hasta agarrar señal. Salieron desde Las Ovejas por ruta provincial 43. A 18 kilómetros, desviaron a mano izquierda por ruta provincial 54, cruzaron el puente de los arroyos Ranquileo y Curamileo, bordeando el Río Neuquén hasta la localidad de Manzano Amargo. Luego continuaron por la misma ruta, pasaron el paraje y puente del Río Pichi Neuquén, puente sobre Arroyo El Toro, y a partir de la entrada al cajón de los Cheques, primero vadearon el arroyo Matancilla y de ahí unas 15 veces el río Neuquén hasta llegar a la zona de Los Cerrillos.

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La travesía es complicada porque hay caminos sinuosos y picadas con mucho precipicio .La presencia de rocas, pozos y canales obliga a transitar sí o sí en camioneta.

"Cumplimos guardias de siete días, y nuestra comisión comenzaba ayer (viernes). Así que en el camino escuchamos por Radio Nacional el partido de Brasil. Llegamos 10 minutos antes de que comenzara el partido de Argentina. Aquí -en el puesto- contamos con antena de Internet Wifi que funciona con paneles solares. No siempre la señal es buena. Encendimos rapidito los equipos y conectamos la computadora para poder ver el partido, pero no funcionó", contó Nélida a LMNeuquén.

Sin posibilidades de verlo a través de la computadora, vieron el primer tiempo a través de su celular. Luego llegaron 12 pescadores de Córdoba, preguntando si tenían radio para escuchar el partido. "Le dijimos que lo estábamos mirando en el celular, así que apagaron todos sus celulares para no bajar la señal y nada, aquí estuvimos sufriendo", prosiguió.

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No se conocían. Había timidez. Pero a medida que iban pasando los minutos, fueron parte de lo mismo. En un momento se quedaron sin señal y cuando volvió se encontraron con el resultado amargo del primer gol de los Países Bajos.

"Todos sufríamos en silencio, pero la emoción fue más fuerte y -al gol- lo gritamos con todas las ganas.. ni hablar cuando alargaron diez minutos el partido...todos queríamos decir muchas cosas...", recordó de ese momento.

El tiempo suplementario fue más sufrimiento para todos. Llegaron los penales y las dos atajas del Dibu trajeron alivio. El gol que no fue del mediocampista Enzo Fernández en el cuarto penal encendió las alarmas, y con toda la presión que definía un partido, su compañero Lautaro Martínez la rompió en el arco de los naranjas, en un pase a semifinales que consagró al equipo del seleccionado argentino. "Uhhh terrible felicidad, gritábamos, saltábamos, a algunos se nos cayó un lagrimón...pero no hicimos caravana por respeto a la fauna del lugar", contó la guardafauna a LMN.

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Como recuerdo de ese momento, se sacaron una foto en la que está Nélida, su compañero Ernesto, el grupo de pescadores, también su hijo Oscar, quien ocasionalmente estaba en el lugar de pesca con su abuelo. "En la foto no se ven todos los que estábamos porque la cabaña es chica, pero los que faltan estaban en la puerta", manifestó.

Los Cerrillos es un paraje ubicado en el norte neuquino, entre las cordilleras del Viento y Los Andes, por las rutas provinciales 43 y 54, a unos 90 kilómetros de Las Ovejas. "De ahí somos con mi compañero y esposo guardafauna Ernesto Parada. Hace más de 18 años que somos pareja, desde que ingresamos al cuerpo. Desde entonces estamos juntos", cerró.

Tras el grito de emoción y la victoria que aceleró el puso de miles, volvieron a trabajar y recorrer los ambientes de pesca y acampe. Así, hasta que se hizo la noche y el cielo brilló un poco más que de costumbre.

"Por momentos se nos iba la señal, pero fue suficiente para sentir la adrenalina y hacer el aguante con la hinchada de Los Cerrillos". Nélida Vázquez, guardafauna.

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