Las construcciones de viviendas no tradicionales generan cada vez más interés entre muchas personas y Neuquén no se queda afuera. Si bien hace tiempo que los domos se ven en ciudades de la cordillera, en los últimos meses también en el Alto Valle aparecieron esas casas de madera geométricas que prometen confort, calidez, economía y hasta la renovación de la energía para quienes la habitan.
Nelson Aranda y Diego Domínguez conocieron los domos hace muchos años y los construyeron en terrenos de ciudades como Mallín Ahogado, San Martín de los Andes y El Bolsón, cada uno con su proyecto personal. En los últimos meses se unieron para traerlos al Alto Valle donde ya instalaron viviendas en formato de domos en Plottier y Neuquén y trabajan en nuevos proyectos para Mari Menuco y Villa El chocón.
Estas especiales construcciones se elevan a partir de triángulos de madera que según el tamaño de cada uno van a determinar el tamaño final. Los domos son espacios tridimensionales que en general se realizan en madera.
"Son resistentes, son antisísmicos, son una construcción económica, con muy pocos materiales podés construir un domo, son muy fáciles de habitar, son espacios tridimensionales, aerodinámicos, los calefaccionás con muy poca energía y también lo podés ventilar muy fácilmente, se pueden hacer de distintas formas, cambiando su diámetro", detalló Aranda a LMNeuquén.
El constructor contó que con este formato se pueden construir casas, cabañas, invernaderos, huertas y dijo que en su caso las hacen de madera, con techos de madera, entrepisos también de madera y que las entregan con todos los materiales incluidos.
Los domos más solicitados van de los 4 a 8 metros de diámetro, y según explicó el constructor cuánto más grande sea más materiales hacen falta para su refuerzo y aclaró que también se encarecen.
La pyme desde donde están comercializando esta manera de vivienda se llama Indomitos y al igual que otras de todo el país venden los kits para que cada interesado pueda construir solo su domo en su terreno o también se les puede solicitar el armado e instalación.
Aranda contó que cada vez son más los interesados en tener este tipo de viviendas y que en los últimos días tuvieron muchas consultas que esperan se convertirán en nuevos proyectos. Los últimos dos domos que construyeron se fueron desde su taller en Plottier hasta Tilcara, en la provincia de Jujuy.
Para hablar de precios, como cualquier vivienda puede ser muy variable depende su tamaño y sus comodidades, pero un kit de construcción arranca en los 750 mil pesos, se trata del esqueleto del domo y después hay que agregarle el techo y el armado.
En general las personas que quieren instalarse en un domo suman a este tipo de vivienda muchos materiales de reciclaje y también al no utilizar cemento genera que al final sea un producto más económico.
Además, son mucho más rápidos de construir. Para instalar un domo no hay complicaciones con los corralones, sino que solo se compran los materiales en alguna maderera y la instalación puede estar montada en tres días y en un mes se puede completar con todas las instalaciones para comenzar a habitarlo.
Aranda no solo construye y vende domos sino que también vive en uno de ellos. Su casa está en el centro de Plottier, en el medio de un barrio de casas tradicionales. Tiene dos domos en su terreno, uno en el que ya vive y el segundo al que aún le faltan algunas terminaciones para poder alquilarlo.
"Estas construcciones son super energéticas, tienen esa particularidad de ser muy acústicos, por la tecnología de impermeabilización, tienen un material que se llama celulosa, que brinda mucha mayor acústica. Entonces charlar dentro de ellos es una experiencia diferente, lo mismo que la música, se sienta de otra forma", contó.
Incluso para este hombre vivir en un domo es muy "sanador". "Yo se que suena raro, pero a mi me curó mucho la piel, la respiración. Creo que tienen que ver con su acústica, eso te cambia un montón la energía y la formar de círculo también te hace ver las cosas de una manera diferente, te hace pensar también de una forma diferente. Entrar a un lugar tridimensional te cambia muchas cosas en la visión y en el pensamiento", explicó
Al ser construcciones más pequeñas que las tradicionales también convocan a una vida "minimalista". "Tengo pocos muebles, pocas cosas, compro ropa de calidad y poca y no acumulo. Tiene mucho que ver con la concepción de que menos es más y toda esta ideología te hace también tener más tiempo para vos, para la recreación, y todo de una manera positiva", compartió Aranda.
Estos constructores viajan realizando cursos de este tipo de construcción y conociendo a otras personas que las construyen y habitan. Aranda estuvo en Bolivia, Chile y diferentes ciudades de Argentina y planifica realizar una comunidad de quienes disfrutan de este tipo de construcción.