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El presidente de la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de Neuquén consideró que "la temporada de verano en curso es atípica".
El impacto de la situación económica nacional es indudable en el sector turístico neuquino. El flujo de turistas cambió su conformación con más cantidad de vecinos de la propia región circulando y menos visitantes de lugares más lejanos.
A esta conclusión llegó Javier Barrueto, presidente de la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de Neuquén, en una entrevista radial. El dirigente empresario definió al turismo de esta temporada de verano como “gasolero”, apelando al término tradicional para referirse a la conducta cuidadosa con el gasto por parte de los viajeros. La economía también cambió el argumento que le daba origen al término: el gasoil está más caro que la nafta, entonces un vehículo gasolero insume más gastos que otro naftero.
Barrueto relató que este año fue distinto a los precedentes, menos previsible y con demanda más pobre. La inestabilidad económica y la incertidumbre ante un cambio de gobierno como el que ocurrió en diciembre llevaron a los turistas a ser conservadores en cuanto al tiempo de anticipación de la contratación de sus vacaciones, resumió el empresario.
“La temporada viene de la mano de esta coyuntura socioeconómica que nos está impactando con una disminución de las consultas y también de las reservas. Es una temporada atípica”, dijo.
Los incrementos en los costos de los alimentos, más los del transporte y los del alojamientos han frenado al turismo nacional en general “sin dudas”, remarcó el referente de las agencias.
Explicó que “estábamos acostumbrados en las temporadas anteriores a tener todo planificado antes del inicio del verano, con los destinos y costos fijados y con las reservas avanzando. Este año notamos que hay una merma en la cantidad de turistas y también en la demanda de servicios”.
El titular de la cámara de los operadores turísticos remarcó que la merma de demanda que tuvieron las agencias estuvo en línea con la que padecieron los hoteles y restaurantes de los sitios preparados para la recepción de visitantes.
En el análisis de la temporada, Barrueto no dejó de lado “un cambio que se ha producido en la elección de los turistas: se dio mucho que eligieron partir las vacaciones con tres noches en la cordillera y cuatro en la costa, por ejemplo”.
A la vez, rescató el papel de los turistas de la región que vacacionaron sin salir de la misma. Es decir, Río Negro y Neuquén se alimentaron más de turistas de las propias provincias que de otros visitantes en comparación con años anteriores, según el referente empresario.
El panorama para el turismo internacional fue distinto, consideró Barrueto. Este comprende a los vecinos de la región que salieron del país para vacacionar.
El empresario explicó que estos turistas compraron los paquetes en las agencias antes del cambio de gobierno nacional (el 10 de diciembre) y “antes de la devaluación”, con lo cual el impacto en este segmento fue menor que el registrado en los sitios locales de recepción de turistas.
El turismo en la capital provincial es un negocio en pleno desarrollo, entiende la Asociación de Agencias de Turismo de Neuquén. Y en este tránsito la fiesta de la Confluencia es clara.
El presidente de la entidad, Javier Barrueto, consideró que la fiesta es un clásico a esta altura y permite atraer visitantes de otras provincias y de Chile.
Explicó que las agencias han desarrollado paquetes diversos para distintos tipos de visitantes. El plan es para todas las épocas del año, pero la gran demanda en torno a la Fiesta de la Confluencia le da a ese tiempo un carácter fundamental.
“La ventaja es que en Neuquén siempre aparece algo nuevo para mostrar a los turistas”, dijo Barrueto.