Salvador Ferreira tenía 38 años y era entrenador en un gimnasio de Cutral Co. El duro testimonio de su mamá con LM Neuquén.
Tras conocer que la Fiscalía cerró el legajo por la muerte de Salvador Ferreira y descartó realizar una necropsia, Nora Dalmagro, su madre, decidió romper el silencio. Aseguró que ya no cuestiona la hipótesis de que su hijo se haya quitado la vida, pero sostuvo que nunca dejarán de reclamar por las irregularidades que rodearon el procedimiento y por el hecho de que la familia se enteró de la muerte cuando el cuerpo ya había sido sepultado.
"Voy a creer que mi hijo se suicidó. No tengo manera de comprobar otra cosa", expresó. Sin embargo, aclaró que ese convencimiento no modifica el reclamo que mantiene contra la actuación de las autoridades. "No estamos negando que nuestro hijo se ahorcó. Lo que estamos pidiendo son explicaciones del accionar, tanto de Fiscalía como de la Policía", afirmó.
La mujer explicó que la decisión de hablar públicamente llegó después de recibir el expediente judicial y conocer que el caso había sido archivado.
"La necropsia era como la última esperanza", sostuvo. Tras leer la documentación médica incorporada al legajo, dijo que comprendió que no cuenta con elementos para sostener otra hipótesis, aunque insistió en que las dudas sobre el procedimiento permanecen.
Para Nora, el aspecto más doloroso de toda la situación fue no haber podido despedirse de su hijo.
"Lo fundamentalmente duro es llegar al cementerio y encontrarte con la tumba de tu hijo ya tapada. Nosotros nos enteramos a las cinco y a las cinco era la sepultura. Eso no lo podemos entender", expresó.
También cuestionó distintas inconsistencias que, según dijo, encontró al leer el expediente.
Aseguró que el legajo sostiene que la familia fue buscada durante todo el día, algo que rechaza de plano. "Dice que nos buscaron todo el día. No es cierto", afirmó.
Además, mencionó contradicciones sobre la participación de un efectivo policial y la falta de incorporación de fotografías que, según consta en el expediente, fueron tomadas durante el procedimiento. También señaló que una computadora vinculada a Salvador nunca apareció.
"Hay todas esas cuestiones, todos esos enredos, que son las cosas que a nosotros nos llevaron a golpear algunas puertas", resumió.
Más allá de las falencias que observa en la investigación, Nora dijo que la principal enseñanza que le dejó esta experiencia tiene que ver con el trato recibido por parte de las instituciones.
"Si hay algo que le falta a la Justicia argentina, más allá de lo legal, le falta mucha humanidad y mucha empatía", sostuvo.
Recordó que nunca sintió que fueran recibidos como una familia que acababa de perder a un hijo. "Nunca fuimos recibidos amablemente, nunca fuimos recibidos como personas que habían sufrido una pérdida hace una hora. Todo es muy frío", lamentó.
Aunque aseguró que las puertas judiciales ya se cerraron, afirmó que encontró tranquilidad en su fe. "Yo soy una madre creyente y creo en la justicia divina. Eso me da paz", expresó.
Durante la entrevista, Nora también quiso hablar de quién era su hijo antes de convertirse en el centro de un expediente judicial.
Contó que Salvador se fue a Neuquén para estudiar Educación Física en la Universidad de Flores y que la familia hizo un gran esfuerzo económico para acompañarlo. "Vendimos nuestro auto para poner al día la facultad y para que él siguiera estudiando", recordó.
Con el paso de los años comenzó a trabajar como instructor de gimnasios y dejó la carrera en un segundo plano. Más tarde regresó a Plaza Huincul, trabajó en un gimnasio de un amigo y también en la Dirección de Deportes local.
Según contó, siempre quiso vivir solo y eso generó diferencias familiares cuando ya no pudieron seguir ayudándolo económicamente con un alquiler.
Hace un año y medio, Salvador vivía con sus padres, hasta que las diferencias fueron demasiadas. "Él nos dijo: 'Yo me voy y no vuelvo más'. Y lo cumplió", recordó Nora.
A partir de ese momento, aseguró que Salvador cortó prácticamente todo contacto con la familia y solo mantuvo comunicación con uno de sus hermanos.
Pese a esas diferencias, Nora sostuvo que nunca dejaron de preocuparse por él y rechazó las versiones que hablan de un abandono familiar. "Cuando dicen que a Salvador lo abandonó la familia, están hablando sin fundamento. Hemos hecho lo imposible por él", afirmó.
También destacó el perfil solidario que tenía. "Era altamente solidario", dijo. Como ejemplo, recordó que si veía a alguien con un problema en la calle era el primero en acercarse a ayudar. "Tenía un gran corazón. Era una buena persona", aseguró.
Sobre el final de la entrevista, Nora quiso dejar un mensaje que, según explicó, trasciende el caso de su hijo.
"Me abrazo simbólicamente con todas aquellas madres que han perdido un hijo o una hija y que hoy tienen el corazón vacío porque no hemos podido despedirnos", expresó.
Dijo que antes veía esos casos por televisión y nunca imaginó atravesar una situación similar. "Tenemos un gran vacío en nuestro corazón que de a poquito es como una herida gigante que creo que con el tiempo se va a ir achicando hasta que se cierre", reflexionó.
Y concluyó con una frase dedicada a Salvador: "Él va a vivir en mi corazón siempre. Siempre".