{# #} {# #}

ver más

La fortaleza y el gran legado que deja Lolín Rigoni

Nunca dejó de luchar por los Derechos Humanos desde que asesinaron a su hijo Roberto. Era la última Madre de Plaza de Mayo de Neuquén.

Prácticamente no tenía fuerzas y apenas se comunicaba con un hilo de voz. Pero esa debilidad era solo en apariencias porque su fortaleza interior estaba intacta. Dolores Noemí López Candal de Rigoni (Lolín Rigoni), la última Madre de Plaza de Mayo de Neuquén, falleció este martes a los 100 años y la noticia de su muerte generó un fuerte impacto en la comunidad neuquina.

Lolín fue la que comenzó a reunirse con otras madres el 30 de abril de 1977 y la que encabezó el primer acto de protesta en agosto de 1980. Fue la misma que mantuvo la lucidez hasta el último momento, pese a su historia de dolor y al centenario de vida que había cumplido el 8 mayo.

La vida de los Rigoni no era muy distinta a la de miles de familias que llegaron a la provincia de Neuquén en la década del 60 en busca de un futuro.

Lolín Rigoni (3).JPG

Su llegada a Neuquén y el comienzo de su lucha

Su esposo “Toto” conoció la capital de la provincia en uno de los tantos viajes que realizaba desde Bahía Blanca (su ciudad de residencia) como representante de la empresa Olivetti y no dudó en elegir este rincón de la Patagonia para compartirlo con Lolín y sus tres hijos. Así, la familia se radicó en Neuquén en 1965.

“Toto” abrió la imprenta-librería “Rigoni y Compañía” y su esposa comenzó a trabajar en Obras Públicas de la provincia y en el colegio San José Obrero, además de colaborar como voluntaria en el hospital Castro Rendón. Los chicos se educarían en las pocas escuelas públicas que había en esa época y la vida familiar se desarrollaría sin sobresaltos hasta una fecha que marcaría un punto de inflexión: el 20 de abril de 1977, con la desaparición de su hijo Roberto cuyo cuerpo fue hallado cuatro días después en una ruta de la provincia de Buenos Aires.

Desde el 30 de abril de ese año comenzó a reunirse con otras madres en un acto de resistencia que culminó en el primer evento de protesta en agosto de 1980. Junto a otras mujeres, estableció el grupo de Madres de Plaza de Mayo en Neuquén, donde compartieron su sufrimiento y su lucha por justicia.

Su legado

A lo largo de su vida, Lolín se convirtió en una figura fundamental en la búsqueda de verdad y memoria, participando en juicios y acciones que denunciaban los crímenes de lesa humanidad.

Su labor incansable fue reconocida en 2025 con el título de vecina ilustre por la ciudad de Neuquén, un homenaje a su compromiso con la justicia que impulsaron los concejales capitalinos.

La vida de Lolín es un legado que trasciende su propia historia. Su muerte deja un vacío inconmensurable en la comunidad, especialmente en la militancia por los Derechos Humanos y entre quienes la conocieron.

Tras su partida, ninguna marcha o acto será igual.

Te puede interesar