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Gabriel Taa habló del cambio de vida que realizó al patear el tablero y reacondicionar un colectivo para vivir viajando con su pareja y sus dos gatitos.
Desde hace unos días los vecinos de los barrios Santa Genoveva y Villa Farrell sumaron un escenario novedoso a su paisaje urbano. Un "Taller Mecánico Móvil", que anuncia su destino "Argentina- Alaska", llama la atención desde la esquina de Amancay y Alderete.
Detrás del colectivo devenido en motorhome, está la historia de Gabriel Taa, Marlene Peralta y sus gatitos Arturo y Michi, una familia oriunda de la localidad bonaerense de Quilmes que decidió bajarse del ritmo frenético de la vida convencional y apostar a vivir sobre ruedas explorando y conociendo nuevas geografías y culturas.
La idea surgió a partir de una serie de problemas de salud hizo que la pareja se replanteara su modo de transitar este mundo. "Nosotros teníamos un taller mecánico grande y nos cansamos del estrés de la vida en las grandes ciudades, la monotonía, las presiones por el alquiler, los empleados. Empecé a notar que el cuerpo me estaba pasando factura: necesitaba tomar pastillas para poder dormir, me reventé los dientes con el bruxismo. Yo tengo 50 años y bueno un día dijimos 'el Día del Trabajador nos vamos' y así fue, el 1° de mayo del año pasado lo cumplimos. ¿Por qué pusimos como límite ese día? La verdad no lo sé", contó Gabriel, en diálogo con LMNeuquén.
Madurar la idea les llevó su tiempo. Desde que les "picó el bichito" al conocer a una pareja que había ido a Alaska con una estanciera, hasta ese feriado icónico en el que concretaron el deseo de entregarse a la aventura pasaron unos 13 años.
"Uno toma el proyecto, después lo deja, después lo vuelve a tomar, no es una constante", comentó Gabriel antes de desmenuzar detalles de cómo se dio el proceso.
Con el impulso de Marlene compraron un colectivo que Gabriel no tuvo inconveniente en acondicionar como un nuevo hogar. "Yo soy técnico electromecánico, así que el vehículo lo armé todo yo, con un sistema solar. Compramos un bus de línea y no uno de larga distancia para no tener problemas para estacionar en las ciudades. El nuestro es un Mercedes Benz, año 92', lo más común que hay, digamos. La idea era que sea de la vieja escuela, que no tenga nada de tecnología, nada de inyecciones electrónicas, suspensión neumática o caja automática. Lo fuimos adecuando como una casa: tenemos heladera, lavarropas, aire acondicionado, televisor, todo con energía solar", describió.
Ya con la determinación de salir al ruedo el 1° de mayo del 2022, Gabriel cerró en taller, indemnizó a sus empleados (luego de intentar venderles el negocio a ellos) e hizo un arreglo con su hermana para que se quedara con la vivienda que había construido detrás de la casa materna.
Tras tantear la reacción de sus cuatro gatitos a una vida sobre ruedas, la pareja decidió hacer las valijas con Arturo y Michi y dejar al cuidado de sus familiares a la dupla menos permeable al nuevo modo de vida.
"La gatita era muy viejita y el otro, que era cachorro, no la pasaba bien en el motorhome, así que los dejamos. Michi y Arturo la tienen re clara. Saben donde bajar, donde no. Saben que su casa es el motorhome. Ellos se adaptaron de una forma increíble. Nosotros vivíamos a unos mil metros del taller y siempre los llevábamos, así que de chiquitos se fueron acostumbrando a subirse a un vehículo", explicó. "Hay mucha gente que viaja con gatos, no somos los únicos. Vimos a un chico que viajaba en bicicleta con un perrito y una gatita", agregó.
Con el foco puesto en recorrer América, Gabriel y Marlene prefirieron primero conocer cada rincón de la Argentina y ganar experiencia con su flamante faceta nómade en terreno conocido. Al partir en pleno otoño, optaron por el clima más ameno que ofrece el norte del país para pasar el invierno, conscientes de la falta de kilómetros en rutas con nieve y hielo y la incógnita de cuál será el comportamiento del sistema energético de su hogar en escenarios con temperaturas extremadamente bajas.
Así fue como hicieron base en Posadas. Desde allí empezaron a tantear el panorama de cómo mantenerse, más allá de los ahorros. "Muchos viajeros empezaron a consultarme y a pedirme consejos porque la mayoría tienen problemas con sus sistemas solares, entonces se corrió la bola de que yo reparaba motorhomes y así me encontré con un montón de trabajo", dijo y agregó que la capital provincial que los cobijó durante un buen tiempo, fue contratado para hacerle el mantenimiento a los vehículos de la Universidad Nacional de Misiones.
"Con eso empezamos a subsistir y luego empezamos a probar el tema de la venta de pulseritas, sahumerios, dijes, cadenitas; y nos empezamos a arreglar de esa manera. Salimos con todos los miedos lógicos de una vida nueva, pero llegó un momento donde nos dimos cuenta que se puede vivir viajando. Con mi esposa nos consideramos que somos capaces de subsistir, que tenemos la capacidad de aprender y de reinventarnos. Hay lugares donde quizás te va mejor que en otros, hay lugares donde tenés más posibilidades de vender. Tener que ir adecuándote. Hay pueblos en los que te dicen que no podés vender, que tenés que sacar un permiso y como estamos de paso, quizás ni nos conviene porque implica un trámite que lleva una semana. Entonces nos vamos a otro lugar", manifestó.
"En Posadas estuvimos un buen tiempo. Hicimos base ahí y aprovechamos para conocer Brasil, Paraguay y Uruguay", contó. Cumplido el año y medio de la partida de Buenos Aires regresaron para visitar a amigos familiares, hasta que emprendieron rumbo hacia Neuquén con el deseo de reencontrarse con un amigo y la promesa de una serie de trabajos en una empresa de servicios petroleros.
"Llegamos hace una semana. Estoy aprovechando para trabajar un poco arreglando maquinaria. Además hay gente que cuando nos ve, ve el cartel de 'Taller mecánico móvil' y se acercan para consultar si puedo arreglarles el auto. Algunos nos contactan por Instagram", señaló. "Calculo que en unas semanas vamos a seguir viaje por la cordillera hasta Ushuaia. La idea es luego regresar por la Ruta 40 para salir por Bolivia", dijo haciendo referencia a su travesía por otros países de América.
Más allá de ese objetivo, Marlene y Gabriel disfrutan de vivir sin ataduras, por lo que son conscientes de que si en algún momento sienten que tienen ganas de establecerse en un lugar, lo harán sin importar que en un principio el plan haya sido salir a rodar por el mundo. "A la vida anterior no vuelvo nunca más. Hoy tengo un presente maravilloso. Hago lo que quiero sin molestar a nadie", sentenció el hombre con gratitud.
"Estamos disfrutando mucho de conocer distintas culturas. Al vivir toda mi vida en Buenos Aires pensaba que la Argentina es lo que uno percibe. Sin embargo, cuando llegamos a Misiones vimos que la gente escucha otra música, come otra cosa, se viste de otra manera, habla distinto. Y así en diferentes lugares del país. Argentina es un país super maravilloso y diverso. Realmente considero que, de los países que he conocido a lo largo de mi vida, no hay mejor país que Argentina", sentenció con orgullo.
"A la gente que piensa que somos un país de mierda le diría que viaje, que conozcan otros lugares. Acá tenes un problema de salud, vas a un hospital público y te van a atender. Tenés un hijo y quiere estudiar y puede acceder a universidades públicas de excelente nivel y gratuitas. Eso uno no lo valora hasta que no viaja. En Brasil no hay clase media, en Paraguay tampoco. En Uruguay hay gente que gana en dólares pero no llega a fin de mes", planteó.
"A mi me da miedo que la salud y la educación queden enteramente en manos privadas, que el Estado no esté presente. En Brasil hay salud pública pero tenés una fila para el que paga y otra para el que no puede hacerlo y la atención es diferente para uno y otro", esgrimió.
"Hay muchas cosas que ves en otros lugares que hacen que cuando regresas a la Argentina quiera un poco más a este país. Tenemos problemas para resolver, pero hay trabajo. Hay lugares donde hay más, lugares donde hay menos, lugares donde te pagan mejor, lugares donde te pagan peor, pero laburo hay", subrayó.
"Argentina puede tener miles de problemas, podemos discrepar políticamente, te puede gustar este gobierno, el anterior, el que viene, pero realmente tenemos un país maravilloso. Estoy orgulloso de ser argentino. Por algo los extranjeros vienen a buscar un futuro acá. Si fuéramos un país de mierda, la gente no vendría. A mi me duele mucho cuando escucho que la gente dice eso cuando tenemos un problema, creo que hay muchas formas de ver cómo es la vida en otros lugares y de informarse de verdad. No es lo mismo ir a un lugar como turista que realmente vivir ahí", postuló.
Marlene y Gabriel se sorprenden al corroborar que existe un universo paralelo a su anterior vida, más convencional. "Hasta que no empezamos a viajar no nos dábamos cuenta de la cantidad de gente que vive de la misma manera. Yo pensé que éramos unos pocos locos y en el camino te encontrás de todo: familias, gente sola, parejas de hombres, de mujeres, hétero. Como en la vida misma: hay gente trabajadora, más vaga, gente buena. Por el momento, afortunadamente, gente mala no he conocido. Somos diversos. No todos los viajeros pensamos igual, ni tenemos los mismos valores ni viajamos de la misma manera", reflexionó.
"Nosotros estamos viajando de una manera confortable, tenemos nuestra ducha, tenemos nuestra casa. Eso no es lo mismo que viajar en bicicleta, en una combi, pero mucha gente viaja también de esa manera. Hace poco conocimos a una pareja de jubilados que viajan en una trafic y a un colombiano que venia haciendo una travesía en moto desde su país", comentó para luego remarcar la ventaja que tiene al darse maña para diferentes arreglos y tener conocimientos técnicos.
"Eso es algo realmente importante porque podés resolver temas en cualquier lugar. Hay gente que no sabe cambiar una lamparita y es una contra muy grande. A mi se me rompió el motor en Misiones y pude resolverlo porque tengo los conocimientos y todas las herramientas. Además puedo ofrecer mis servicios", resaltó.
Por último, Gabriel aprovechó la ocasión para derribar mitos en torno a quienes se trasladan en campers o en motorhomes como la suya. "Mucha gente tiene el concepto que dentro de las combis pasan cosas malas, que los que están allí se drogan", planteó haciendo mención de algunos de los prejuicios que enfrentan en algunos lugares.
"Hay gente que vive en un motorhome o que lo usa para salir de vacaciones. A veces no nos dejan estacionar en ningún lado o la policía espera a que sean las 2 de la mañana para venir a decir que no podemos parar en un lugar en el que veníamos estando desde las 3 de la tarde. ¿Por qué no van más temprano a decirnos eso? Yo no tengo problema en irme si en algún lugar no puedo estar", expresó relatando algunas experiencias poco amigables que tuvieron a lo largo de su recorrido.
"Los viajeros también movemos las economía de las localidades que visitamos. Compramos comida, combustible, ropa y consumimos diferentes servicios. Si yo tengo que ir al odontólogo voy al odontólogo de acá", agregó haciendo énfasis en la necesidad de un cambio de mirada en algunos sectores de la población.