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Una vez más el neuquino Pablo Bongiovani volvió a cautivar a sus seguidores en las redes con una impactante imagen aérea que lleva el sello de Drones NQN, su empresa dedicada a la filmación, fotografía y fotogrametría aérea con este tipo de tecnología. Este viernes, publicó la postal de la Cuesta del Rahue completamente nevada. En la imagen se puede seguir la zigzagueante traza de la bajada de la Ruta Provincial 42 que hipnotiza con sus curvas pronunciadas de ripio y el contraste con el manto blanco que cubre buena parte de esa zona cordillerana, ubicada a pocos kilómetros de Aluminé.
En diálogo con este medio, Pablo contó que la imagen fue tomada en el invierno pasado junto a otras postales. "Esa fue de una de las primeras nevadas. Para hacer una imagen así en el Rahue te tiene que tocar un lindo día. Tenés que agarrar ventanitas de menos viento, porque siempre hay viento. Hay que tener un drone potente ya que tiene que subir, por lo menos, 300 metros. Yo tengo drones aptos para la Patagonia que tienen buenos motores y se la bancan. Obviamente, si hay más viento del que puedo controlar ni lo subo. Hace unos 15 días pasé por el Rahue, pero no levanté el drone porque estaba nevando", manifestó el también músico saxofonista que preside la Fundación BPN.
"Cada vez que publico una foto del Rahue en mis redes, explota. Es impresionante como llama la atención ese camino", remarcó, antes de precisar que, para hacer las fotos, levantó el robot aéreo "desde el mirador donde aparece Don Marcelo Berbel con su canción sobre la Cuesta del Rahue". "Desde ahí mando el drone para el precipicio y lo subo unos 300 metros, por lo menos, para poder tomar todas las curvas. Imaginate ahí el viento que hay", enfatizó.
"También tengo imágenes 360° que se arman con unas 18 capturas desde distintos ángulos", acotó insistiendo en la importancia de que no haya fuertes ráfagas de viento a la hora de emprender ese tipo de producciones.
Pablo es fanático de los drones. Comenzó a incursionar en este tipo de tecnología hace unos 12 años, cuando los artefactos eran apenas una rareza en la zona. "Yo los compraba desarmados en China y los armaba acá. Era como un hobby. Les ataba una cámara Go Pro y los largaba. Era un desastre", contó entre risas, para luego contextualizar que, en ese entonces, las imágenes aéreas en la región se hacían con grúas, helicópteros o aviones.
"De a poco la tecnología fue mejorando y yo fui acompañando hasta que me dediqué fuerte a esto, hace ya unos 10 años. En la zona fui uno de los primeros, junto a dos amigos: Daniel Salazar y Fran Coke, que hace unas fotos increíbles de la luna. Él fue quien me inició a mi. Es piloto de helicópteros eléctricos que hacen piruetas en el aire a control remoto. Íbamos a la cancha de fútbol los domingos a la tarde, cuando no había nadie, y -como el tenía permiso- practicábamos", deslizó recordando con alegría sus inicios.
Con el correr de los años, Pablo también aprendió especificaciones de la fotografía profesional (de la mano de su amigo Hernán Pendini), que actualmente aplica en las capturas que realiza con sus robots aéreos.
El hobby se convirtió en una salida laboral. Bajo el sello de Drones NQN, Bongiovani ofrece servicios a empresas de la industria energética para dar respuesta a distintos tipos de requerimientos como tomar imágenes, topografías e inspecciones. "También hicimos transmisiones en vivo en la Fiesta de la Confluencia o en la Fiesta de la Pera", agregó sin olvidar el premio que recibió por una fotografía de la ciudad de Cipolletti en alto con un encendido cielo al atardecer.
"Todo lo que tiene que ver con lo que vuela, me fascina. Ahora han salido los drones FPV que te permiten ver lo que registran con unas gafas. El vuelo no es tan estabilizado, hay que tener mucho cuidado, pero la sensación es increíble. Es como si estuvieras adentro del drone. Otra forma totalmente diferente de volar, en comparación con otros drones. Para todo esto, hay que dedicar horas y horas de práctica en simuladores", advirtió.
"La tecnología avanza por hora. Si miro para atrás, hace diez años no había drones con GPS. Hoy están atados a 18 satélites por eso tienen estabilidad en el aire. Tienen inteligencia artificia: si se queda sin batería o pierde señal, vuelve solo esquivando lo que tenga que esquivar. La tecnología es impresionante, obviamente hay que capacitarse, sacar las licencias para saber usarlos e indicar lo que querés hacer", subrayó.
"Hay una regulación para volar, pero no todos tienen licencias lo cual es muy importante porque, por ejemplo, te abre puertas para trabajar en la industria energética", indicó haciendo referencia a las certificaciones, seguros y permisos otorgados por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) para los vehículos aéreos no tripulados.