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Adriana Ortega tiene 46 años y hace más de 20 se subió a una camioneta para transportar encomiendas y paquetes a toda la provincia.
A Adriana Ortega el sueldo que ganaba como empleada administrativa en una marmolería no le alcanzaba para afrontar la vida en un país que presentaba una alta inflación, con aumentos de precios en forma constante. Algo similar a la actualidad. Hacía unos años había aprendido a manejar y tenía su carnet de conducir intacto. Sabía que en cualquier momento ese aprendizaje y ese documento le serviría.
La situación económica en ese 2001 se tornaba cada vez más compleja por lo tanto buscaba alternativas para paliar la crisis. De pronto surgió una oportunidad que lejos estaba de desaprovechar de tomar la suplencia de un amigo que realizaba tareas de transporte de encomiendas en el correo de la ciudad de Neuquén. “Con mi marido teníamos un vehículo y yo lo acompañaba para ver cómo era el trabajo”, cuenta Adriana. Al poco tiempo, su marido Iván comenzó a manejar un remis y Adriana renunció a su trabajo en la marmolería, convirtiéndose en la primera transportista de encomiendas del correo.
“Era la única mujer que hacía ese tipo de trabajo, después con el tiempo se fueron sumando otras mujeres, y ahora somos alrededor de cinco transportistas mujeres”, dice con orgullo esta vecina de 46 años del barrio Villa Florencia. “Era la única ‘loca’ que agarraba una camioneta y salía a repartir paquetes y encomiendas por la ciudad”, dice con una sonrisa.
Se puede decir que la industria del transporte se ha caracterizado por estar predominada por hombres. Durante muchos años, la industria fue vinculada a los hombres por el estereotipo relacionado con el esfuerzo físico atribuido al género masculino para realizar las diversas tareas de clasificación, estiva y acarreo de paquetería. Pero en los últimos tiempos, las mujeres han ganado terreno en diversas actividades económicas, incluyendo las de transporte. El sector del transporte y la logística ofrece oportunidades de desarrollo profesional y crecimiento para las mujeres.
Comenta que al principio el trabajo consistía en la distribución de paquetes y encomiendas que provenían de todas partes del país y del extranjero y con el tiempo se fueron sumando más servicios. No había tantos correos privados y no estaba tan desarrollado el comercio electrónico como hoy. “En esa época era poca la gente que compraba de manera on line a través de Mercado Libre, ahora es todo distinto y eso ha generado un movimiento cada vez más intenso”, describe.
“En un momento en el correo éramos cuatro personas quienes hacíamos el trabajo de transportista, después fue creciendo y no dábamos abasto, y con el tema de Mercado Libre fue una explosión”, relata.
En el marco de la pandemia de Covid-19, a mediados de marzo de 2020 el gobierno nacional decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio con el objetivo de prevenir la circulación y el contagio de la enfermedad. Sin embargo, el decreto planteaba excepciones al aislamiento y a la prohibición de circulación de las personas afectadas a los servicios declarados esenciales en la emergencia. “Al ser considerados trabajadores esenciales durante la pandemia tuvimos muchísimo trabajo”, acota.
Con el paso del tiempo Adriana se afianzó como transportista y hace un año formó con Iván una empresa de logística llamada Logisneu que realiza tareas al servicio de correo como así también para empresas y privados. “La idea surgió con mi marido de abrir nuestra propia empresa. Igualmente seguimos haciendo entregas para el correo”, explica Adriana, que cuando terminó la escuela secundaria se inscribió en la Universidad Nacional del Comahue para estudiar Comunicación Social en General Roca. “No me daba el dinero para costearme el estudio por eso me aboqué a conseguir un trabajo, pero siempre uno está a tiempo de estudiar lo que en un momento quería”, señala con optimismo .
Adriana y su marido llevan adelante su empresa de logística pero también han realizado el traslado de herramientas del rubro petrolero a yacimientos. “Creo que fui una de las primeras mujeres que realicé transportes a Vaca Muerta. También es un ambiente más de varones, costó llegar a esos lugares pero lo hicimos”, describe la mujer que está habilitada para conducir todo tipo de vehículos, incluso de transporte pesado.
Después de más de veinte años como transportista, Adriana confiesa que haber dejado aquel puesto de empleada administrativa en la marmolería “fue buena, de verdad”. “Al principio fue un poco complicado pero vi que era posible, con más beneficios para mí, acaso no era lo que yo estaba pensando para mí pero ante la necesidad lo afronté y no me arrepiento”, asegura.
Adriana siente que además de la experiencia acumulada durante estos años, era necesario comenzar a incorporar mayores conocimientos. Para ello se inscribió a los cursos de capacitación que brinda el Centro PyME-Adeneu (Agencia de Desarrollo Económico de la Provincia del Neuquén) destinado a emprendedores y emprendedoras como también empresarios PyME para adquirir conocimientos y herramientas que les permitan implementar una administración eficiente y organizada de su negocios, moinitorea su evolución y tomar decisiones correctas.
A mediados de este año participó junto a otros catorce emprendedores neuquinos de la quinta edición del Top XV Emprendedor que se extendió a lo largo de dos meses y medio. Se trató de una capacitación y asistencia técnica en conceptos clave para que los emprendedores logren escalar sus negocios. Consultores les brindaron contenidos relacionados a motivación y trabajo en equipo, modelo de negocios y propuesta de valor, transformación digital, comunicación efectiva, marketing digital y planificación financiera. A modo de cierre los participantes debieron presentar sus emprendimientos a un jurado.
“Después de la pandemia con mi marido nos expandimos y como que fuimos formando una pyme con nuestra experiencia y dedicación pero no teníamos una estructura y a raíz de esta capacitación nos ayudó a organizarnos, a mirar diversos aspectos desde otras perspectivas. La verdad que la capacitación me vino muy bien en muchos aspectos que desconocía”, explica.
Por otra parte, puntualiza la importancia de que la mujer se reconozca como una emprendedora, “no que sea un complemento del trabajo del varón o una simple ayuda, sino que pueda poner en valor lo que sabe y lo que puede hacer”.
Confiesa que se siente muy satisfecha por el camino recorrido y sobre todo reconocerse como mujer emprendedora. “Este trabajo lo disfruto, y me ha dado muchas satisfacciones, me he podido desarrollar como mujer trabajadora en un rubro que parecía ser exclusivo para los varones”.