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La inflación y la convulsión permean en el clima endulzado por Vaca Muerta

El gobierno neuquino busca anticuerpos para evitar otros efectos de la situación nacional en la gestión y las urnas. El escenario de la nueva normalidad.

La nueva normalidad descubrió un nuevo orden para la acción política en el que desaparecieron algunos consensos básicos mientras se cerraba hasta la mínima hendija para la negociación de acuerdos programáticos de largo aliente entre el Gobierno del Frente de Todos y la oposición de Juntos por el Cambio.

En medio de la investigación sobre la organización que intentó un magnicidio contra la vicepresidenta Cristina Fernández, la gestión de la macroeconomía volvió a carretear luego de un peligroso espasmo, pero sin poder desactivar la bomba de tiempo que representa la inflación. La investigación del atentado tiene repercusiones políticas, más allá de los gustos. Si se prueban vínculos del autor material y la organización a la que respondió con actores de la política no es lo mismo que si eso no sucede.

Es rara la nueva normalidad a la vista acostumbrada al escenario anterior. Las apariciones televisivas de grupos violentos de extrema derecha en Buenos Aires y el conurbano no es novedosa en el contexto mundial. En Suecia la derecha con una sólida actuación electoral de los neonazis acaba de batir en las urnas al gobierno de cuño progresista que lideraba el gobierno, por ejemplo. Otro botón de muestra: la marcha pro nazi de miles de hinchas del Dinamo Zagreb por las calles de Milán, adonde se presentó el equipo croata por la Champions, el miércoles.

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El rol central del MPN en la política neuquina descalibra la polarización nacional en la provincia, aunque no alcanza para conseguir el mentado blindaje que se reclama para aislar de los estruendos a la actividad petrolera, que pone a Neuquén en mejores condiciones que a la mayoría de las provincias para generar riqueza.

La convulsión política por los detalles del atentado contra la vice alteró el clima, sin dudas, mientras la corrida inflacionaria imparable hace cada vez más difícil el día a día de las familias.

Por más movimiento que genere la industria madre de la economía neuquina, la convulsión política y la inflación permean en el clima local. El gobierno de Omar Gutiérrez cuánto más puede despegarse de los signos que vienen desde la metrópolis del poder más cómodo está. No obstante, la macroeconomía y el clima político son difíciles sino imposibles de contrarrestar.

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La conducción del partido provincial dio claras señales de que volverá a separar por muchos meses el proceso electoral provincial del nacional. Llamó a internas el 13 de noviembre. Las generales no serán convocadas más allá de marzo del año que viene. Cinco meses antes de que ocurran las PASO presidenciales, si hacen. En 2019, la reelección de Gutiérrez abrió el cronograma electoral nacional. Esta vez hay muchos gobernadores apurados.

Se vislumbra una pelea por la sucesión de Alberto Fernández más virulenta que la protagonizada por Mauricio Macri y Daniel Scioli en 2019. Muchos jefes de gobierno provinciales están decidiendo despegar su suerte de la del proceso por las presidenciales, aunque eso implique los beneficios de coparticipación proselitista de las obras que la Nación inaugura en tiempos de campañas.

Por ejemplo, Neuquén tendrá las elecciones por la gobernación antes de que esté terminado el gasoducto a Saliqueló, que se presenta como el nexo entre la actual escases y la futura abundancia energética del país. También las urnas provinciales se anticiparán a los efectos de las tarifas del invierno en el electorado.

congreso nacional

Con la liga de gobernadores, el mandatario neuquino firmó un documento para que el Congreso acuerde el presupuesto con el Ejecutivo para no repetir la película del año pasado: fue rechazado el proyecto oficial.

El debate será una prueba para la unidad de la oposición bajo el paraguas de Juntos por el Cambio. El ala dura quiere oponerse, mientras que otros sectores, entre los que hay algunos radicales, dudan. Están más cerca del acuerdo que de dejar sin presupuesto por segunda vez a Fernández, a poco del debut de Sergio Massa como ministro de Economía.

A los gobernadores les urge que esté aprobado un Presupuesto 2023 que contemple sus necesidades. Si se cae la Ley de Presupuesto el gobierno nacional reasigna partidas según la última pauta de ingresos y gastos aprobada. El tránsito del proyecto de Massa por el Congreso recién empieza.

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